No se elige presidente sino que se trata de las elecciones de medio término en Norteamérica, que se llevarán a cabo el próximo martes 3 de noviembre, en las que los estadounidenses renovarán el Congreso y que pueden modificar el mapa de poder en el país del norte.
Se cambia toda la Cámara de Representantes y parte del Senado estadounidense: en números, se votarán a los 435 miembros de la Cámara de Representantes, se renovarán 35 bancas se senadores y también se elegirán gobernadores de 36 estados.
Si bien, como decíamos, no se vota primer mandatario, estos comicios serán clave para el presidente norteamericano porque determinarán el apoyo legislativo que tendrá para poder sacar las leyes que él quiere, dado que el uso de los decretos para poder gobernar tiene un límite que no se puede transgredir.
Estas “midterms” han generado preocupación en Trump puesto que, por un lado, son vitales para él porque, si las pierde, ya no tendrá el control del Congreso, fundamental para el impulso de los proyectos oficialistas. Y, por el otro, son una suerte de plebiscito de su gestión.
Según trascendidos, las encuestas le dan mal al primer mandatario y marcan una ventaja de los demócratas, con lo cual éstos tienen chances de recuperar la Cámara de Representantes.
Pero estas elecciones no sólo tienen efecto en el plano interno estadounidense:su impacto va más allá y trasciende las fronteras norteamericanas para llegar a distintos puntos del Planeta, entre ellos la Argentina.
Justamente, se sabe de la estrecha relación que existe entre Trump y el presidente argentino Javier Milei, no sólo desde el punto de vista político, sino también financiero.
La expectativa en la Casa Rosada es que se dé lo que se llama un resultado “neutro”, es decir que si Trump pierde la Cámara de Representantes por lo menos conserve el Senado.
Sin embargo, puede ocurrir también que Trump pierda las dos cámaras, con lo cual el panorama será más que sombrío para Milei.
En los pasillos de Balcarce 50 se escucha decir la siguiente reflexión: “Si Trump pierde sólo una cámara nos afectaría poco. Pero si le va muy mal, el riesgo país se nos va a 900 puntos y vamos a estar en esa situación complicada un par de meses”.
La preocupación en la Rosada se extiende a la faz política y genera dudas sobre la posibilidad de que Milei consiga su reelección, en medio de un contexto internacional que empieza a serle adverso.
El triunfo de Lula da Silva fue un golpe durísimo para el mileísmo que esperaba contar con un socio político más en Sudamérica de la mano de Flávio Bolsonaro.
Pero las urnas brasileñas le dieron la espalda a ese anhelo y Lula gobernará Brasil por cuatro años más, en el marco de una relación bilateral que ya resulta dificultosa por la ayuda que Argentina dio al hijo de Jair Bolsonaro para que se fugase a Miami.
Y, si a eso se le suma una eventual derrota de Trump, Milei podría ver complicada su intención de seguir un período más en el Sillón de Rivadavia, máxime si los resultados de la macroeconomía no llegan al plato de la gente, como dijo el arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi.
A propósito de la Iglesia, ya arrancó la cuenta regresiva para la visita del papa León XIV a Sudamérica, entre el 6 y el 17 de noviembre, gira que incluye a la Argentina del 8 al 11 de ese mes.
Y, precisamente, el 10 de noviembre el Sumo Pontífice estará en Córdoba, para lo cual ya se hizo el primer ensayo general, con más de 600 personas que participaron de la prueba operativa en Fadea, donde se celebrará la multitudinaria misa, como la que presidió hace casi 40 años el papa Juan Pablo II.
En esta misma columna ya hemos hablado de la importancia que el propio gobernador Martin Llaryora le asigna a dicha visita y de la responsabilidad que le cabe a Córdoba para que la organización salga perfecta.
“Córdoba te espera con los brazos abiertos, papa León, para compartir este encuentro histórico e inolvidable y renovar juntos el compromiso de construir una sociedad más unida y solidaria”, expresó el gobernador tras la confirmación del viaje papal por parte del Vaticano, que se había puesto en duda luego de la intervención quirúrgica a la que fue sometido Robert Prevost por un cáncer de pulmón.
Y agregó: “Nuestra provincia se sigue preparando para recibirlo con toda la calidez y alegría de los cordobeses. Con enorme gratitud seremos anfitriones de su Santidad en una Córdoba que abraza la fe y la esperanza”.
Llaryora buscará sacar rédito político de este desembarco pontificio, pero no será el único que lo haga: también Milei intentará aprovechar políticamente la visita y no dejará sillas vacías.
Por ejemplo, la secretaria general de la Presidencia de la Nación, Karina Milei, estará presente cuando se celebre la multitudinaria misa en Córdoba.
“El Papa es de todos los argentinos, no de un partido político”, expresó la hermana del Presidente, a los fines de despejar cualquier intento de usar la figura del Sumo Pontífice como un trofeo.
Pero Llaryora dispondrá de 10 minutos a solas con el Santo Padre apenas llegue al Aeropuerto de Córdoba. La foto tendrá un fuerte impacto político de cara al 2027.