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"La salida del país pasa porque los silobolsas exploten de granos"

El actual director de la Regional Córdoba del Inta, Juan Cruz Molina, renovó su mandato por cuatro años y describió las nuevas metas para su gestión. Destacó la articulación que existe en la provincia

Juan Cruz Molina decidió hace cuatro años dar un salto. Fue secretario de Agricultura de la provincia y decidió concursar para el máximo cargo que el Inta ofrece en la provincia, aún sin pertenecer a la institución y compitiendo con otros 6 postulantes que sí eran parte del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. Se quedó con el cargo y esta semana se oficializó que seguirá allí por cuatro años más después de volver a concursar, ahora sin otros participantes.

“Es un reposicionamiento de Juan Cruz para el reposicionamiento del Inta. Son 4 años que para mí era el tiempo de finalización en la gestión pública; lo había hechó como secretario de Agricultura de la Provincia y cuatro como director de Inta; pero me entusiasmé”, admite en diálogo con Tranquera Abierta el flamante director del Centro Regional Córdoba del Inta.

Y agregó: “Lo hice a partir de la conformación de un grupo hermoso de gente que hay en el Inta, gente gigante, y así lo dije en mi examen de concurso, que estaba parado sobre hombros de gigantes. Y que quería continuar en la gestión a partir de un plan de trabajo que tenemos para estos próximos años. Nos proponemos que el Inta sea una institución que facilite la innovación de la bioeconomía”, adelantó Molina.

Además, el funcionario remarcó que al nuevo desafío lo asume “desde la plena elección. Estoy convencido, porque actúo en base a mis compromisos y elecciones. Elegí, y fue todo un proceso, ponerme a estudiar de nuevo, a escribir cosas y a persuadir a la junta de 5 personas que la conformaron”, cuenta sobre el proceso de presentarse nuevamente al concurso.

Allí recordó que “tal como ocurrió hace 4 años se abrió un concurso. En aquel momento fuimos 7 aspirantes en total y yo era el único extra Inta. Y en el exámen me ubiqué sobre la perspectiva de mirar el Inta hacia adelante; no me detuve en lo que hicimos en este tiempo sino en todo lo que podemos continuar haciendo. Esta vez fui el único en participar”, aclaró Molina.

Se podría pensar que el primer concurso es el más difícil, pero el segundo viene con el balance del trabajo de cuatro años...

Sí, totalmente. Y con el reconocimiento a la institución y la organización, sabiendo todo lo que podemos seguir haciendo. Y ese fue el mayor desafío: conocer y valorar más al Inta, a las personas con las que trabajamos todos los días, haber conformado un equipo y siempre mirar para adelante. Hay una parte de la misión del Inta que es aportar a las políticas públicas impulsando la innovación y contribuyendo al desarrollo sostenible. Soy un convencido de que en Córdoba venimos impulsando fuertemente la innovación, y en ese proceso el eje de mi propuesta fue un modelo interactivo de innovación, que es lo que está pasando en Córdoba.

¿Cómo es eso?

En la provincia, distintas organizaciones e instituciones, sector privado, emprendedores, profesionales y universidades actuamos en este ecosistema para que por intermedio de este modelo interactivo de innovación pasen cosas. Y como Inta estoy convencido que nosotros podemos facilitar este proceso de innovación, basado en que las ideas tienen que ejecutarse y deben potenciarse con las relaciones para alcanzar buenos resultados y ahí generamos bienes públicos y privados para la gente del campo de Córdoba.

¿Por qué eso es posible en Córdoba?, que parece que marca el paso en eso...

Hemos generado un espacio de confianza, de comunicación y de colaboración, desde el respeto de las individualidades. Y eso aporta a la competitividad. Pero hay un montón de casos y hechos, pensemos en Río Cuarto y aquella vocación cooperativa y de coopetencia como puede ser Bio4 para dar un ejemplo. Pero tambien nos juntamos con la Universidad, el Colegio de Ingenieros Agrónomos, con personas del Conicet, y la dirigencia política del partido que sea está viendo esto. Esta semana estuvimos en una jornada de suelo en Colonia Cocha, y después de 10 años ver todo el proceso de gestión integrada de cuenca para la conservación de suelos es muy gratificante. Estoy convencido que cuando hay un buen propósito nos alineamos por detrás. Y es lo que ocurre en Córdoba, se generaron algunos buenos propósitos y por detrás acompañamos esos procesos.

Y es más fácil cuando hay resultados además...

Sí, claro. Estoy convencido que se logran buenos resultados y no lo digo desde la soberbia. Por ahí desde otros lugares miran y nos preguntan sobre cómo funcionan los consorcios de caminos, de conservación de suelos, de gestión integrada ahora como novedad; por qué tenemos la iniciativa de Buenas Prácticas Agropecuarias, por qué se puede trabajar en esquemas asociativos de distintas producciones, y ahí hay un montón de iniciativas que son hechos explícitos. Entonces, el modelo interactivo de gestión que es cómo nos organizamos para que las cosas sucedan. Eso es un paso, luego el foco va a pasar por el concepto de la bioeconomía, que nos va a seguir juntando desde la agronomía, la agricultura, la transformación a proteínas animales, la economía circular y empezamos a estar a la altura de cosas muy importantes como los objetivos de desarrollo sostenible, porque en Córdoba hace rato que se habla de estos temas. Por eso en mi propuesta de gestión también incorporé dos objetivos de desarrollo sostenible que son muy valiosos como las instituciones sólidas, y quiero que Inta sea cada vez más sólido como brazo de I+D+I (Investigación, Desarrollo, Innovación), y las alianzas. En este último punto, en Córdoba cumplimos muy bien con esto en pos de compromisos comunes.

Y esos compromisos deben ser asumidos o identificados como importantes para alinear esfuerzos, como es la conservación de suelos...

Y es muy importante. Este mes tuvimos cuatro jornadas de conservación de suelos, como la de Colonia Cocha que mencioné y antes en la Universidad Nacional de Río Cuarto. Ahí estuvimos con el Ministerio de Agricultura, Colegio Profesional de Ingenieros Agrónomos, y otros actores. Y claramente la salida va a ser a través de los silobolsas que surgen de nuestro suelo. Y nuestro suelo, como patrimonio es lo primero que tenemos que conservar de manera integral. Pero que los silobolsas exploten; la solución va a ser que a partir de cuidar nuestros suelos conservemos más agua para cosechar más granos y hacer un sistema más sostenible. Desde Inta se viene insistiendo desde hace ya un tiempo en el concepto de intensificación sostenible, que implica hacer más y mejor generando menos impactos o desacoplando los impactos por unidad de metro cuadrado.

Más con menos...

Claro, más productividad con la misma superficie. Eso es tecnología y procesos. Ahí juntamos desde la maquinaria agrícola, los fertilizantes, los insumos, los procesos profesionales, la gestión la información, la ambientación, la relación de un proveedor.

En ese marco, ¿un gran activo de Córdoba es la muy buena superficie destinada a maíz?

Si, y eso también es un hecho que implicó un gran trabajo. Desde aquellos primeros simposios de maíz. Difundíamos la necesidad de una mayor presencia de maíz en las secuencias de cultivos. Nuestro ejemplo en aquel momento era el departamento Río Cuarto. Y hoy podemos decir que en la provincia hay muchos lotes en los que se hace maíz sobre maíz, y que no está mal. Pensemos que es un cultivo que necesita muchas más inversión, pero que los productores están dispuestos a hacerlo de igual modo. Imaginemos si tuvieran mejores condiciones en las variables de la macroeconomía, o señales. Pero tenemos que poner mucho en valor esto porque el productor pone en juego una inversión mucho más importante para hacer maíz. Y finalmente se rompió el paradigma entre todos. Es también muy importante el valor que genera el maíz en toda la economía, por la cantidad de viajes de camiones, la inversión, entre otras muchas cosas. Pero además, siempre insisto con esto, cuando hay más maíz hay más soja, porque el diferencial que tenemos del cultivo posterior es claro. La soja posterior a maíz rinde más.