Tranquera Abierta | Javier Borra | Disciplina | Napoleón Bonaparte

La palabra disciplina tiene mala fama

Esta mala fama se ha generado por su asociación con lo rígido y los dogmas, la estructura con normas, las doctrinas y el sacrificio. Como si de tortura habláramos

Si miramos a la disciplina desde esta óptica, nuestro inconsciente poco nos ayudara en el desarrollo de esta habilidad y la generación de nuevos hábitos. “No hay nada tan necio como aplicar una maniobra concreta sin entender la estrategia global que la justifica” Napoleón Bonaparte. La disciplina es una habilidad esencial del éxito. Miremos su significado etimológico del latín “discípulo”, que es alguien que sigue los pasos de quienes le precedieron y quisiera conquistar un rasgo admirable. Con esta mirada, disciplina se convierte en camino para nuestros objetivos. La disciplina es el compromiso con un método efectivo de desarrollo de habilidades o aptitudes para seguir un determinado orden o código de conducta. La palabra tiene múltiples acepciones, que se relaciona con los diferentes ámbitos sociales. Por ejemplo para Foucault “La disciplina es un principio de control sobre la producción del habla. Establece sus límites a través del juego de una identidad que se materializa en una actualización permanente de las reglas” su mirada está puesta en lo social. Pero nosotros trabajaremos con la autodisciplina, y aquí me refiero al entrenamiento o capacitación que nos damos a nosotros mismos para llevar adelante tareas específicas o para generar un patrón de conducta, comportamiento, acción con total independencia de cómo me siento en el momento concreto, no dejarnos llevar por las emociones temporales, es actuar con coherencia con nuestros pensamientos y objetivos. Y lo importante es que apliquemos la disciplina a lo que realmente queramos hacer algo que sea una expresión de nuestros deseos y metas.

Debemos asumir nuestra auto disciplina en términos de esfuerzo hacia el logro a conquistar, focalizado en un resultado distinto a como vives actualmente, en cualquier aspecto. Y esto implica trabajar esta habilidad como si fuera un musculo. Todo parte de cuidar nuestra energía, debemos maximizar nuestras reservas energéticas, a los fines de poder mejorar nuestra fuerza de voluntad, y lo mejor es eliminar aquellas acciones que nos quitan energías, como tabaco, alcohol, alimentos pocos saludables, organizar nuestro entorno de trabajo. También debemos agregar actividades que mejoran nuestra energía actividad física, alimentación sana, orden, planificación y la lectura. Ahora vamos a motivarnos, elegimos algo que nos desafíe y te impulse a conquistar un logro especial, esta motivación debe estar presente siempre en nosotros, que razón te motiva para esos objetivos (la motivación se mantiene día a día).

Esta meta debe ser medible cuantificable y realista. Ahora construiremos el hábito de la disciplina pasos:

1. Controlar las distracciones, si analizamos nuestros día a día en forma objetiva, nos damos cuenta que tenemos una enorme fuga de energía en cosas innecesarias; por caso, las horas que pasas haciendo zapping frente la televisión, o en las redes sociales mirando la vida de otros. Reenfocar nuestra energía hacia nosotros, transformándola en el combustible para tu auto disciplina. Busquemos nuestro bienestar en los planos físico, emocional, mental y espiritual.

2. Vencer la vagancia, Para casi todos, dar el primer paso es lo que más cuesta. Todo sucede en una fracción de segundo donde tienes que elegir entre la pereza o ponerte en movimiento hacia tu meta, quebrar ese límite auto impuesto. Da un paso a la vez, con continuidad en el tiempo. Esto es la CONSTANCIA.

3. La voluntad nuestra mayor logro funcionamos por el entusiasmo que me general algo, sueño, deseo, metas. El resultado que obtendrás a largo plazo, todo tu interior, incluyendo el cerebro, la mente y las emociones, trabajarán a tu favor. Debemos impulsarnos desde esa voluntad para salir de la inercia y empezar a caminar hacia nuestro destino.

4. Orden, agenda y más orden, el orden y la organización son un aliado ideal de la disciplina. Resulta complicado para tu inconsciente dar señales de coherencia, si eres un caos en lo externo e interno, y, a la vez, buscas auto disciplina. Anota tus compromisos, cúmplelos; asigna espacios de descanso y de recuperación física y mental para balancear este nuevo hábito que estás incorporando. Hacerlo consciente, con la repetición y continuidad en el tiempo, lo harás en forma innata, como andar en bicicleta.

5. Negocia internamente con tu centro de recompensa Este punto es crucial para que sigamos perseverando. Tenemos que establecer reglas internas claras de cómo recompensarme, y que esta recompensa sea estimulante, porque eso ayuda a mi voluntad, a mi cerebro a mi espíritu a seguir por más. Por ejemplo, date un gusto; expresa internamente la recompensa que tendrás al final de la tarea que exige una dosis extra de tu voluntad. Así, a cada acción le asociarás un premio; de esta forma, el inconsciente te ayudará a hacerlo en estado “flow”, fluir en forma espontánea.

6. Cuida tus relaciones, busca un mentor, personas con las que te identificas tus objetivos y ten en cuenta que las personas con las que te rodeas son determinantes en el uso de tu energía recomendación busca personas con tus mismos objetivos o que estén en tus mismos procesos.

Debemos alejar de nuestra vida las personas toxicas. Con estas prácticas esta habilidad formara parte natural de tu vida.

Por Javier Borra y Sandra Nieto | Coaching Integral