Craviotto: "El título en Ecuador 1993 lo ganamos por el Cholo Simeone"
Nacido futbolísticamente en Estudiantes de La Plata y muy recordado por ser pieza clave del Independiente ganador de los noventa, Néstor Craviotto analiza el presente de la selección y por qué no se puede ganar otro título tras aquel de Ecuador en 1993. Charla futbolera que comienza con su presente como entrenador.
“Me tocó el comienzo de la pandemia estando en Colombia, once meses ahí solo, más el año anterior, que ya estaba trabajando. Ahora trato de aprovechar el tiempo libre para estar con la familia y mirando más los partidos de la Copa América que de la Eurocopa”, precisa.
-Vemos un fútbol hoy de mucha tenencia, ¿qué te parece?
-Hay momentos que me aburre, esto de tanta tenencia que llega por momentos a ser bueno y por momentos a ser malo. Muchas veces estás cerca del arco rival y ves que vuelven hacia atrás para empezar la jugada de nuevo. Llega un momento que cansan o aburren los partidos y parecen más entrenamientos que partidos oficiales.
-¿Notás que en la generalidad de los equipos de hoy lo que se busca es ese juego de tenencia?
-Sí, es lo que vende. Hoy tenés que ser “moderno”. En todos los órdenes y las profesiones tenés que hacer eso; fijate que, en general, en el fútbol argentino trabajan muchos chicos jóvenes y hacen de eso una tendencia. Que empiecen a jugar saliendo desde atrás, arriesgando en muchísimos casos de una manera exagerada. Después nos pasa que donde entrenamos en el fútbol argentino hay canchas que son muy buenas, en Estudiantes de La Plata, por ejemplo, hay siete canchas y se puede hacer, pero no todos los equipos entrenan en esas canchas ni todos tienen los jugadores para poder hacerlo. Sí hay que intentarlo, pero también saber cuándo sí o cuando no.
-Tu último paso en el fútbol como entrenador fue Colombia. ¿Qué opinión te merece su fútbol, siempre tan rico técnicamente?
-Es muy difícil manejar una selección. Nosotros cuando estuvimos en el 91 y el 93 casi que todos o el ochenta por ciento entrenábamos en Ezeiza y dos o tres veces por semana, tanto con Basile como con Bilardo. Hoy los jugadores llegan un lunes después de haber jugado un domingo o un sábado, cansados, y ya el viernes tenés que estar jugando, no tenés tiempo de explicar, imaginate que tanto nos cuesta a los que estamos todos los días. Sí te sacan la ventaja con la jerarquía que tienen. Lo que le pasa a Colombia es lo mismo que le pasa al fútbol argentino hoy. Sale un jugador y a los dos días ya está jugando en Europa, se hace muy difícil hasta poder seguirlos; por ejemplo, Dibu Martínez o Cuti Romero. En mi época yo miraba Estudiantes o Brindisi, que jugaba en Huracán, nada más. Hoy tenés un montón de partidos y es imposible ver todo, también te cansa, te desgasta. Si vas sacando cosas, vas viendo lo que podés aplicar en lo tuyo. Pero sí creo que en los trabajos de selección en Colombia u otros países de Sudamérica ya son con jugadores que juegan ese fútbol europeo en su mayoría.
-Mencionabas a Brindisi y fue el responsable de armar un gran equipo del Independiente campeón en el 94, ¿cómo lo recordás a Miguel?
-Miguel como jugador era bárbaro, me gustaba su forma de jugar, en Huracán, en Boca. De ese equipo hay que decir que lo empezó armando Pedro Marchetta y lo terminó Brindisi de rellenarlo con más jerarquía, trajo a un jugador que no jugó mucho pero fue muy importante en el grupo como el Flaco Gareca. Sumó muchísimo su experiencia, que estaba en el banco casi siempre pero aportaba muchísimo; si había un problema lo solucionaba y eso nos aportaba muchísimo, nos encontró en un nivel muy bueno, veníamos de ser subcampeones con Marchetta, al siguiente no arrancamos bien y ahí coronamos todo lo que se venía viendo.
-¿Era el Cholo Simeone una suerte de entrenador dentro de la cancha en esa Copa América del 93?
-No sé si un técnico, sí era un tipo que nos contagiaba. Yo lo conocí en el año 89; él, con 17 años más o menos, era impresionante lo que nos hacían correr a nosotros. Imaginate que yo era un tipo que corría muchísimo y en esos grupos era el último de la fila, no porque quisiera sino porque los otros físicamente estaban mucho mejor. Más con un tipo como el Cholo encabezando el grupo, nos destrozaba. Después fue una persona que contagiaba muchísimo, la Copa América de Ecuador la ganamos por él. El equipo no estaba tan bien a pesar de venir invictos durante mucho tiempo, pero él era el tipo importante y nosotros al verlo nos sumábamos a eso. Podés jugar mal pero el contagio, la actitud, tienen que estar y él era todo eso, lo que ahora demuestran sus equipos, no te da nada por perdido.
-De esa selección un grupo de jugadores no fue al Mundial del 94, ¿cómo lo tomaste?
-Yo ya me veía afuera meses antes. No estaba en mi mejor nivel en ese momento, es una realidad. Por eso cuando me llamó el Coco Basile no hubo una queja ni nada, la realidad era que yo no estaba bien y había otros jugadores que estaban mejor. Tuve la fortuna de que en ese momento lo entendí; hay veces que no lo hacés o te creés que podés y no podés, que es lo que le pasa a la mayoría de los jugadores y más cuando uno ya empieza a pensar como entrenador y empieza a tener estos inconvenientes.
-Finalmente, ¿cómo ves esta selección de Scaloni?
-Yo creo que es una selección que ya tiene algunas confirmaciones, lo de Romero como marcador central es impresionante, da una seguridad bárbara. Eso es llegar, que entre comillas es más fácil, después hay que mantenerse y sostener eso que mostraste. Me parece que hay posiciones que ya empiezan a tener titulares. Sí también digo que necesitamos un tipo como Simeone contagiando, no lo veo en el equipo.