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"Tuvo mucho que ver la conducción, la filosofía, la manera de entender el fútbol"

Jorge Carrascosa fue el capitán del Huracán campeón del Metropolitano 1973. Uno de los equipos históricos de nuestra historia. A 48 años de la consagración, la importancia de Menotti como entrenador sigue creciendo

El 15 de septiembre de 1973 Huracán se consagraba campeón del torneo Metropolitano y lograba su primer y hasta el momento único título en el profesionalismo argentino. Sin dudas, uno de los equipos más románticos de nuestra historia y que quedará en la memoria por siempre.

Babington, Brindisi, Larrosa, Avallay y Houseman conforman un esquema ofensivo que enamoró, sumado a la conducción de un joven César Menotti de 33 años, implementando una filosofía que se llevaría al año siguiente a la selección.

Basile, Chabay y Carrascosa formaban parte del círculo defensivo muy en consonancia con lo que hacían en ofensiva sus compañeros. El riocuartense Bocadito Quiroga fue parte de ese plantel.

Pero 1973 y ese mes de septiembre hacen la historia más particular aún. En lo futbolístico, se estaban jugando las eliminatorias para Alemania 1974 y AFA mandó a Bolivia a un equipo que se lo llamó la “Selección Fantasma”, dirigida por Miguel Ignomiriello, con situaciones inverosímiles vividas. Semanas más tarde, utilizando los buenos valores del Globo en cancha de Boca y de la mano de un cuervo como el Ratón Ayala y un cordobés como Chupete Guerini, vencerían a los guaraníes por 2 a 1 y lograrían la clasificación al Mundial de Alemania Federal.

El clima en Latinoamérica era un polvorín. Chile vivía cómo la Unidad Popular de Salvador Allende caía bajo el yugo de Pinochet, iniciando una dictadura que duraría hasta 1989.

En la Argentina era tiempo del tercer peronismo. El 11 de marzo Héctor Cámpora había ganado las elecciones presidenciales, asumiendo el 25 de mayo y durando sólo 49 días hasta su renuncia, el 13 de julio. Raúl Lastiri, por entonces presidente de la Cámara de Diputados, asumió el cargo provisoriamente y llamó a elecciones para el 23 de septiembre. Apenas una semana después del título del Globo.

La vuelta de Perón era una realidad, sin saber que al General le quedaba menos de un año de vida. El 1o de julio de 1974, mientras se jugaba la Copa del Mundo y con Jorge Carrascosa entre los convocados, el Presidente fallecía y asumía su mujer, María Estela Martínez. Lo que sigue ya es tristemente conocido.

Este preámbulo nos permite ponernos en contexto. El Huracán del 73 pasó a la historia futbolística en un mundo bipolar y en una Argentina que vivía esa “Primavera Peronista”.

Carrascosa fue el capitán de ese equipo, jugó los 32 partidos del campeonato.

Su nombre quedará asociado a que se negó a jugar el Mundial 78 siendo el capitán hasta casi comenzado el certamen. Se retiró a los 31 años y nunca más estuvo vinculado al mundo del fútbol. Dice él mismo que no se lleva bien con la tecnología, al punto de que no maneja redes ni WhatsApp. Promete que en un eventual encuentro personal contaría sus verdades y la razón de ser de sus ideales y de su forma de vida.

Así comienza hablando de su llegada a Parque Patricios en ese famoso año 1973.

“Tuve la suerte de llegar a Huracán en ese año y estar en ese plantel. Tuvo mucho que ver la conducción, la filosofía, la manera de entender el fútbol, además del grupo. Fue el comienzo de una etapa muy importante que después se traslada a la selección.

-También los intérpretes, porque era un equipo de jugadores de primer nivel.

-Sin ninguna duda, grandes jugadores, pero fundamentalmente un grupo humano consciente y, como te decía, con la importancia de la conducción.

-César Menotti era muy joven, ¿cómo lo veían ustedes?

-Tenía 33 años, de vez en cuando nos comunicamos. Era muy claro el tipo de fútbol que quería, eso es muy importante. Estaba convencido de que ese era el modo de llegar, no sólo en lo futbolístico, sino también desde el punto de vista humano ha sido muy importante para el jugador. Siendo un grupo heterogéneo con distinto nivel de edad, cultural.

-¿Qué tenía ese equipo que enamoraba a la gente?

-Mirá, yo arranqué en Banfield en las inferiores y después voy a Rosario Central, salimos subcampeones en el 70 en cancha de River contra Boca y después campeones en el 71 con Labruna. Cuando voy con Huracán, le ganamos un partido 5 a 0 en Rosario y la gente se paró para aplaudir, era genuino, era un fútbol que les gustaba a todos, eso marca mucho y lo recuerdo siempre. La gente se paraba a aplaudirnos en todas las canchas.

-Y les toca ser campeones con muchos jugadores en la selección.

-El último partido con Gimnasia lo perdemos, pero lo que hay que extraer de ahí es el equipo. Si queremos hablar de fútbol argentino y de su historia, no podemos dejarlo de lado. Para mí es un sueño, yo llegué en el 73 y jugué los 32 partidos, nos marcó a todos. Tenemos un grupo ahora que se llama “Campeones por siempre”, hay un antes y un después de ese equipo y en Huracán ni hablar. Había un equilibrio con la experiencia de tipos como Coco Basile, Chabay, la habilidad de Houseman, Brindisi, Babington. Jugadores importantes que desnivelaban, Omar Larrosa, jugadores de primer nivel. Teníamos bien definido a qué queríamos jugar y pensábamos en el arco del frente, teníamos la gente para llevarlo a cabo.

-Pasan los años y en el 76 arman otro equipazo que acarició la gloria.

-Siempre siguiendo esa línea, con determinada táctica y estrategia, con jugadores para llevarlo a cabo. Estaba el Gitano Juárez, que toda la vida estuvo con Menotti. Le ganamos cinco clásicos a San Lorenzo y sacamos nueve puntos más que Boca, que después nos gana la final.

-¿Cómo lo recuerda la gente de Rosario Central?

-Como dice Fito Páez, “Rosario siempre estuvo cerca”. La verdad es que fue bárbaro, una experiencia única, con el campeonato del 71, en el 72 también estuvimos cerca. Había tipos como Alberto Fanesi, que fue campeón en Central, en Huracán y después en Quilmes.

-Jugó casi quince años al fútbol de manera profesional y después se fue del círculo futbolístico, ¿a qué se debió?

-Yo tenía 31 años recién cumplidos, pero había tomado una decisión, tengo un modo de ver el fútbol y todo lo que me tocó vivir desde adentro. El fútbol se ha transformado en un negocio salvaje, hoy podés hilvanar todo eso con todo lo que está pasando.

-¿Notaba otro compromiso con el jugador de esa época?

-Puede ser, uno tenía un montón de ideales, vivimos momentos muy importantes en la vida del país, lo atravesamos de esa manera.

-¿Por qué deja la selección siendo capitán, antes del Mundial 78?

-El tema es que yo tengo definiciones de vida y no hay un hecho determinante, es una suma de cosas que me llevan a tomar esa decisión, siempre pensando y consciente de mis ideales, de lo que tengo y de lo que pienso. Hay un montón de cosas que desvirtúan lo que es la esencia del deporte. A vos te pueden llevar en andas y de repente es un partido arreglado, por ejemplo; son cosas que me llevaron a estar en un medio en el que cada persona tiene la obligación moral de cambiar para bien o para mal, desde adentro. Hay un montón de cosas con las que no estoy de acuerdo, también lo viví en el Mundial 74, cosas que me marcaron. Aun en sociedades distintas, en países distintos.

Javier Albarracín. Redacción Puntal