Río Cuarto |

La UNRC recordó a víctimas de la Planta Piloto

En un emotivo acto se conmemoró la fatídica mañana del 5 de diciembre de 2007. Fallecieron 5 docentes y un alumno

Con las huellas de dolor marcadas con nitidez en los rostros, ayer la comunidad universitaria recordó el undécimo aniversario de las explosiones ocurridas en la Planta Piloto de la Facultad de Ingeniería el 5 de diciembre de 2007 y que se cobró seis vidas: la del alumno Juan Politano y la de los docentes Gladys Baralla, Damián Cardarelli, Liliana Giacomelli, Miguel Mattea y Carlos Ravera.

A la placa con sus nombres que se descubrió este año se suman en el lugar, frente a la ex Planta Piloto, un olivo como símbolo de paz y una fuente de agua continua.

Hubo un minuto de silencio por los seis fallecidos antes del Hallelujah de Leonard Cohen que interpretaron cantantes del Coro de la Universidad, acompañadas desde el órgano por su directora, Verónica Baldassarre.

Tras las palabras que dirigieron Elena Berruti, Guillermo Ash-worth, Osvaldo Simone y Claudio Ceballos, en el anfiteatro 1 del pabellón 2 empezó una misa a cargo del sacerdote Carlos Juncos.

El acto contó con la presencia de autoridades de la Universidad, familiares, amigos, compañeros de los fallecidos y allegados que totalizaron alrededor de 200 personas, varias de las cuales depositaron claveles blancos y rojos en la puerta de la vieja Planta Piloto. Estuvieron el rector y el vicerrector de la UNRC, Roberto Rovere y Jorge González, así como el exrector Marcelo Ruiz, secretarios de Rectorado y autoridades de facultades.

La profesora Elena Berruti pidió que cada 5 de diciembre sea “no sólo” una de las efemérides universitarias ni un casillero en la primera semana del último mes. Otra de sus consideraciones fue la necesidad de llamar a los hechos por su nombre y entonces dejar de hablar de “desgracia” o “accidente” para referir a lo acontecido hace 11 años. Compartió su deseo de bregar para que fracase la obra del tiempo, “que diluye sensaciones y sentimientos” y luchar para “que no ganen el olvido ni la anestesia” que suelen adormecer conciencias.

“Once años transcurridos, ¿qué aprendimos de aquel 5 de diciembre?”, preguntó Berruti. 

Claudio Ceballos, viudo de Liliana Giacomelli, dijo que el asueto académico administrativo que cada 5 de diciembre hay de 10 a 13 no debe ser visto como un día de examen u horas de trabajo que se pierden. Es un tiempo de siembra para cosechar una recordación trascendente y reflexiva. “Que no haya olvido”, expresó y convidó a “un trabajo continuo” para preservar la memoria en los 365 días que faltan hasta el próximo acto.