Paola Ontiveros: la fusión del rol protector del paciente y de sus hijas
Paola Ontiveros es sanjuanina pero hace más de veinte años que vive en la ciudad de Laboulaye.
Ella se desempeña como enfermera y paramédica en un servicio de salud privado y en el Hospital de la localidad.
En 2011, su papá fallece producto de un paro cardiorrespiratorio en el campo en el que vivía junto con su familia.
“Yo no sabía hacer RCP, ni primeros auxilios y eso me motivó a estudiar algo relacionado al servicio de la salud”, relató la laboulyense.
A los veinte años de edad, Ontiveros decidió realizar su vida en Laboulaye junto a su hija de 3 años, quien actualmente tiene 23 años, donde también viven dos de sus hermanas.
Allí instaladas, Ontiveros inició un curso de auxiliar de enfermería y además el curso de paramédicos.
En 2018 consigue el título de enfermera otorgado por la Universidad Nacional de Río Cuarto.
“En el 2015 empecé a trabajar en un servicio de emergencia privado como enfermera y hablando con uno de los socios, les dije que si algún día necesitaban que me suba a la ambulancia, yo no tenía problema, es más me encanta”, señaló la personal de salud, quien hizo hincapíe en que estuvo tres años manejando la ambulancia en esa empresa privada desde el 2017 al 2020.
En 2020 fue la única mujer ambulanciera del sur cordobés, hoy comparte con una compañera de trabajo como choferes de ambulancia.
Acerca de su rol como ambulanciera, reconoció que hay muchos tabúes con respecto a que una mujer sea quien maneje el vehículo de emergencia.
“Un día a las siete de la mañana llaman al servicio de emergencia para que fuéramos a asistir un accidente en moto y la misma policía dijo: ‘Uh pero son dos mujeres, la chofer y la médica’, fue una situación para nada agradable, que seamos dos mujeres no quiere decir que no sepamos hacer nuestro trabajo”, recordó Ontiveros.
A su vez, la laboulayense trabajó como paramédica en el partidos de fútbol de la localidad para Club Atlético Huracán de Laboulaye, ella es amante de los deportes.
Tras su experiencia en las canchas, apuntó: “Es muy difícil desde que ingresas a la cancha, hay comentarios de los hinchas e incluso los mismos arbitros muchas veces se interponen en tu trabajo pero uno hace lo que uno sabe”.
Tras su experiencia y años estando al servicio de la salud, Ontiveros recalcó que disfruta el poder ayudar a la gente.
“Me quedó eso de mi papá, capaz si yo hubiera sabido de RCP, sería otra la historia. Hoy por hoy amo mi trabajo y me siento capacitada para hacerlo”, dijo la enfermera.
16 horas fuera de casa y ser mamá
Ontiveros al ser profesional de la salud trabaja más de 16 horas fuera de su hogar, por lo que señala que pese a esto, siempre trata de estar y compartir el mayor tiempo con sus hijas.
“Ser madre y desempeñar otros roles en nuestro día a día, es muestra de fortaleza y dedicación, no hay nada imposible para nosotras”.
“Las tres amamos el fútbol y casi siempre todos los domingos metemos cancha o buscamos alguna actividad para pasar el tiempo juntas”, señala la laboulayense de sus hijas de 23 y 17 años.
Actualmente ella trabaja como enfermera en terapía intensiva y además en la ambulancia, por lo que ella pasa muy pocas horas en su casa junto a sus hijas.
“Sé hacer turnos de 16 horas en la clínica porque no llego a cumplir 23 turnos mensuales, es todo un sacrificio pero me encanta mi profesión”, precisó Ontiveros.
En diálogo con Puntal, comentó que su hija menor de 17 años asiste a una escuela agropecuaria en Villa Rossi, a unos 30 kilometros de Laboulaye.
“Ella va a la escuela a las 7 de la mañana y vuelve a las 19 horas, entonces cuando trabajo mañana y tarde no la veo, sólo un ratito por la noche nada más”, dijo Ontiveros y señaló que sus hijas siempre saben que como mamá siempre va a estar.
Por lo que también la enfermera apuntó a que como mujer es importante tener actitud frente a las adversidades que se presentan.
“Las mujeres nunca deberíamos dejar de que nos maltraten, siempre se los digo a ellas. Como mujeres tenemos que tratar de salir adelante solas e imponer su carácter y sus límites. Lamentablemente mal llamado el sexo débil somos nosotras pero no es así, porque las mujeres no nos tenemos que poner límite porque no los tenemos. Tenemos muchísimo conocimiento”, reflexionó Ontiveros y sumó: “Ser madre y desempeñar otros roles en nuestro día a día, es muestra de fortaleza y dedicación, no hay nada imposible para nosotras”.
Como mamá de sus dos hijas destacó que su mayor sueño es que ellas se sepan desenvolver en la sociedad en la que vivimos.
“Como persona he logrado muchas cosas con mis estudios, con mis idas y venidas, quizas no he sido la mejor madre pero yo siempre dije que mi sueño es que mis hijas sean excelentes personas, que sé lo que son y no lo digo como mamá sino que los vecinos me lo dicen. Ese es mi sueño que ellas como mujeres sepan defenderse y sepan dar el lugar de ellas en la sociedad”, apuntó Ontiveros.
La fusión de ser madre y enfermera
Las enfermeras parten del rol protector de acompañamiento al paciente en una situación delicada de salud, internados en terapia intensiva, así como una madre que está siempre atenta a lo que le sucede a su hijos.
Esto fue muy notorio en época de la pandemia por el Covid-19 ya que al estar en la primera línea y acompañando a los pacientes durante varias horas, días, semanas hasta meses, ya a lo largo de este proceso los enfermeros se convertían en familia o amigos de quienes lo necesitaban en ese momento.
“En pandemia tuve a cargo tres geriátricos como enfermera, todos los días iba a visitarlos y la pregunta más repetitiva de las mujeres era sobre sus hijos y cuándo los iban a volver a ver, me partió el alma ver eso”, señaló la personal de salud.
En el 2020, Ontiveros sufrió la pérdida de su madre, quien vivía en San Juan y por la situación sanitaria, ella no pudo ingresar a la provincia.
“Es una cuenta pendiente que siempre voy a tener. Hice un viaje de 24 horas hasta San Juan, no me dejaban ingresar sin siquiera ser personal de salud, fue de terror para mi ese viaje”, dijo la laboulayense quien manifestó: “Yo estudié para cuidar a la gente que me necesita y que esta enferma y lamentablemente no lo pude hacer por mi mamá”.
Tras esta pérdida en su vida, ella señala que le brindó un poquito más de fuerza para seguir.
A su vez, al ser personal de salud muchas veces debe asistir a personas mayores en los geriátricos de la localidad y en reiteradas ocasiones comenta Ontiveros, son ellos quienes preguntan por sus hijos o sus familiares, ya que hace varios días no los visitan.
“Uno no puede creer que haya gente que no sabe valorar tener a tu papá y mamá con vida, es tristísimo verlo cada vez más”, destacó la enfermera, quien contó a Puntal a que ella y sus seis hermanos son muy familieros.
“Somos una familia muy unida, en Laboulaye tengo dos de mis hermanas y allá en San Juan son tres hermanas más y mi hermano. Hace poco viaje a San Juan, en julio, hacia muchísimo no los veía (antes de la pandemia) y aprovechamos de estar todos juntos y pasar tiempo en familia. Amo mi familia, son lo más importante que tengo en la vida”, precisó Ontiveros.
Para finalizar destacó que la pandemia la marcó muchísimo tanto como persona y profesional: “Es muy díficil porque uno ama su profesión pero sos persona y hay situaciones que realmente te parten el alma y te hacen reflexionar”.