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Corrió 100 millas en una de las carreras de montaña más duras del país e hizo podio

Se trata del acequiense David Bettiol, quien logró el tercer puesto en su categoría. Uno de los tramos de la UTACCH incluye la cima del Champaquí. De 180 atletas de trail que compitieron en la distancia de más de 160 kilómetros, solo la completaron unos 60

El deportista de Las Acequias David Bettiol corrió 100 millas en la carrera UTACCH, una de las más duras del país.

 

“Para hacer una carrera como esta lo más importante es tener la mente en paz, la cabeza tranquila, más allá de lo físico”, así se expresó el corredor aficionado oriundo de Las Acequias David Bettiol, quien el último domingo consiguió la hazaña de completar la carrera de montaña UTACCH “Amanecer Comechingón”, una de las competencias de ultra trail más antiguas y duras de Córdoba, catalogada también como una de las más difíciles del país. El deportista recorrió la distancia de 100 millas en casi 40 horas y logró un tercer puesto en su categoría. El trayecto atravesó el cordón de las Sierras Grandes, incluyendo el ascenso al cerro Champaquí, el pico más alto de la provincia, a una altura de 2.790 metros (sobre el nivel del mar).

La largada fue en la plaza central de la localidad calamuchitana de Yacanto el último viernes al mediodía. En total corrieron más de 6 mil atletas pero en la distancia mayor participaron 180, aunque solo unos 60 lograron finalizar. Entre ellos estuvo el acequiense, quien por primera vez se enfrentaba a una prueba superior a los 160 kilómetros. Con lágrimas, fatiga, felicidad y una mezcla de sensaciones, arribó a la meta el pasado domingo a la madrugada y como plus se colgó una medalla.

“En dos años, de correr 5 kilómetros, que para mí era una locura y no sabía si iba a terminar en la Maratón de los Dos Años, pasé a estar corriendo 165 kilómetros en montaña; es un sueño, algo impensado”, aseguró en diálogo con Puntal.

El aficionado al trail running contó que en esta última competencia hubo muchos instantes en los que el cansancio y el dolor hacían mella y lo ponían a pensar seriamente en abandonar. Sin embargo, fueron sus afectos, su mamá, Liliana -a quien le dedicó este logro-, y su hermano menor, los motores principales que lo llevaron a superar los malos momentos y obstáculos.

Una de las situaciones más críticas ocurrió entre el kilómetro 60 y el 65, en la zona cercana a la cima del Champaquí, donde en la noche del sábado se registraron temperaturas bajo cero y caída de agua nieve, algo poco frecuente en época primaveral. Según contó el deportista, había riesgo de hipotermia y tuvo que apelar a estrategias casi de supervivencia para sobreponerse al gélido clima. “Llegó un momento en el que no sentía las manos, íbamos con otro chico y estábamos congelados. Le pedí que me tuviera los bastones, me frené y me tuve que orinar las manos porque era la única forma de calentarlas, así pude seguir”, narró.

Párrafo aparte, David destacó que el compañerismo, la empatía y la solidaridad entre los corredores amateur fueron una constante durante todo el recorrido y se volvió un apoyo clave para continuar aun en la adversidad. “En el kilómetro 90 me dolían tanto los pies por las ampollas que tenía, ya no daba más, me senté en un puesto (de hidratación) ya con la idea de dejar, incluso pensé en darle mi chip a un chico de la organización, ya hasta se lo había dicho. De repente viene un grupo con el que habíamos ido juntos parte del camino, les conté que iba a dejar y uno me dijo: 'No vas a abandonar, sumate con nosotros que en 10' ya tenemos todo planificado y salimos'. Así que por ellos pude seguir”.

“Más allá de lo físico y del entrenamiento, la cabeza mueve todo. Le mandás información al cerebro, diciéndoles a las piernas que corran y cuando no lo hacen vos tenés que cambiar el chip y decirte: ‘Sí puedo’”.

“Yo sabía que si yo pasaba el kilómetro 120 no abandonaba más, el objetivo era llegar ahí, era esa instancia y así fue. En la llegada (meta) yo llegué antes del grupo con el que me junté cuando pensaba dejar, porque después de pasar por esa crisis me pude acomodar, empezaron a hacer efecto los medicamentos para el dolor que tomé y pude mejorar un poco mi tiempo. Los esperé una media hora para darles un abrazo y les dije: ‘Gracias porque por ustedes llegué, porque si hubiese sido por mí solo tal vez hubiera abandonado’”, relató sobre el emotivo momento en el que se reencontró con los corredores que lo alentaron a continuar en carrera.

Preparación

Si bien el acequiense se define como un corredor que hace trail “por hobby”, para esta competencia se preparó 8 meses, con entrenamiento seis días a la semana, en los que hizo running, musculación y natación. Realizó ejercicios en las sierras y paralelamente participó en carreras de distancias más cortas, que -según explicó- le sirvieron como práctica previa en montaña. Además contó con una nutricionista que confeccionó para él un plan alimentario acorde con el objetivo que buscaba.

Por estos días la meta principal de David es reponerse del desgaste corporal luego de cumplir este desafío, aunque dejó un mensaje motivador para los amantes del trail running y de las distancias ultra: “Les digo que se animen siempre, que vayan por más, tampoco hay que matarse, no es un entrenamiento que no se pueda hacer. Una persona que corre 42 kilómetros en montaña tranquilamente puede hacer 100 kilómetros. Hay que entrenar la parte mental, vi una película en la que el actor dice que, cuando vos te sentís cansado, en realidad el cuerpo está a un 40% o menos. Hay que saber explotar eso”. “Más allá de lo físico y del entrenamiento, la cabeza mueve todo. Le mandás información al cerebro, diciéndoles a las piernas que corran y, cuando no lo hacen, vos tenés que cambiar el chip y decirte: ‘Sí puedo, aunque me duela’. Y el umbral del dolor lo vas a tener que aumentar, es algo que también se entrena, pero todo se puede, tenés un 60% que depende de tu mente”, finalizó.