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Habló la familia del albañil asesinado a golpes en Levalle

La familia negó la versión de que Galván haya tenido conflictos laborales con los acusados. “Mi hermano era albañil, estaban haciendo una casa. Ellos jamás trabajaron con mi hermano”, dijo su hermana

Vanessa, la hermana de Maximiliano Galván, el joven de 37 años que fue atacado por una patota en la noche del viernes 16, expuso al medio Eldoce.tv: “No sé qué pasó entre ellos, si discutieron o no, pero mi hermano salió corriendo y se le cayó el teléfono. Vuelve a buscarlo y ahí vino el más grande de los agresores, se lo manoteó y se lo partió en dos. Ahí fueron todos contra él”.

Su testimonio indica que los cuatro golpearon a Maxi y se investiga si además utilizaron algún objeto contundente. La familia cuestiona que se hable de una "riña": “No fue una riña. Una riña es mano a mano. Acá fueron cuatro contra uno, no había chance de que él se defendiera”, remarcó su hermana.

Como punto importante, la familia negó la versión de que Galván haya tenido conflictos laborales con los acusados. “Mi hermano era albañil, estaban haciendo una casa. Ellos jamás trabajaron con mi hermano”, dijo su hermana en referencia a los acusados del ataque. Aclaró que la obra pertenecía a un primo, que llevaba trabajadores desde Santa Rosa de Calamuchita, de donde Maxi era oriundo.

El joven asesinado trabajaba en General Levalle desde hacía alrededor de un año y regresaba los fines de semana a su localidad. Esta vez había decidido quedarse en Levalle para ahorrar, ya que según contaron, tenía el proyecto de construir su casa.

Tras la golpiza, Galván logró levantarse por sus propios medios y luego se acostó. Minutos después, lo trasladaron al hospital de General Levalle y, debido a la gravedad del cuadro, fue derivado de urgencia al Hospital San Antonio de Padua de Río Cuarto.

En el centro médico riocuartense se descompensó y quedó inconsciente. Allí le descubrieron dos coágulos en la cabeza. Permaneció en terapia intensiva, con algunos signos leves de mejoría, hasta que volvió a descompensarse y entró en coma.

“Nunca nos dieron esperanza. Los médicos nos decían que no podían hacer nada, que dependía de él”, contó Vanessa. Aparentemente, los profesionales explicaron que Maxi tenía “un golpe muy grande que le rompió el cráneo”, con múltiples hematomas que impedían una intervención quirúrgica. “Le funcionaba el tronco del cerebro, que le comandaba los reflejos y la vista, nada más”, recordó.