La resistencia se había hecho pública horas antes, cuando el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, advirtió que los diputados referenciados en los mandatarios peronistas dialoguistas no votarían el artículo cuestionado. “Los diputados del bloque Innovación Federal, Independencia y Elijo Catamarca no van a votar el art. 44”, señaló el mandatario salteño en su cuenta de X, en referencia a un grupo de 15 legisladores clave para el oficialismo.
Sáenz sostuvo que, si la redacción obedecía a un error, “lo más justo y prudente es corregirlo y, mucho mejor, eliminarlo”, y remarcó que la modificación prevista abría un escenario de incertidumbre para los trabajadores. “Nadie elige accidentarse o enfermarse”, enfatizó, al cuestionar el impacto potencial de la norma.
La presión política y el cambio de estrategia
En paralelo, Ritondo se expresó en la misma línea y pidió dar de baja el artículo. “La mejor manera de lograr la ley de modernización laboral es eliminando el artículo 44”, publicó el jefe de la bancada del PRO, reforzando la postura de un sector que consideraba inviable sostener la redacción aprobada en el Senado.
Minutos después de esos pronunciamientos, se conoció que la Casa Rosada cedió a la presión y retiró el apartado del dictamen que será tratado en la Cámara de Diputados. Con esta modificación, el proyecto deberá regresar al Senado para su revisión, en un movimiento que altera el cronograma legislativo previsto por el oficialismo.
La Cámara baja prevé avanzar con el dictamen de comisión esta semana y llevar la iniciativa al recinto en la sesión siguiente, aunque el debate ya quedó atravesado por las negociaciones abiertas tras la eliminación del punto más conflictivo.