Ese contexto no se diluye con el correr de las fechas; al contrario, cada jornada de local en la máxima categoría vuelve a poner en valor lo que significa ver al Celeste compitiendo de igual a igual con clubes de otra tradición.
El equipo de Rubén "Yagui" Forestello llega a este cruce con seis puntos en siete fechas y en la duodécima posición de la Zona B, un andar irregular marcado por un arranque esperanzador —el triunfo 1-0 ante Tigre en el debut, con gol de Sergio Ojeda— y una serie posterior de partidos parejos que no siempre se tradujeron en resultados: caídas ajustadas ante Argentinos Juniors, Independiente Rivadavia y Atlético Tucumán, y empates de carácter ante Banfield, San Lorenzo y, el último sábado, ante Huracán en Parque Patricios, donde Ibrahim Hesar igualó de penal tras el gol tempranero del local. Más allá de la tabla, lo que el hincha rionegro percibe fecha a fecha es un equipo que compite, que no se resigna y que encuentra en su gente y en su cancha un argumento extra.
El Candini, con su gente cerca del campo de juego y su historia de casi 113 años, sigue siendo un fortín exigente para cualquier rival, y Forestello lo sabe: de local, Estudiantes buscará imponer el funcionamiento colectivo que viene mostrando en tramos de varios partidos, apoyado en el trabajo de mitad de cancha y en la búsqueda constante por los costados. La necesidad también empuja: sumar de a tres es imperioso para un equipo que pelea por afianzar su promedio y alejarse de las zonas bajas de la tabla anual, algo que el propio plantel asume como parte del desafío de este primer año en la elite. En ese sentido, cada partido en el Candini se vive con una mezcla de responsabilidad y entusiasmo: la responsabilidad de no desperdiciar la localía y el entusiasmo de una ciudad que, semana tras semana, sigue llenando las tribunas para acompañar a un equipo que representa mucho más que resultados. Entre las variantes que maneja el cuerpo técnico, habrá que confirmar la recuperación de Nicolás Talpone, quien debió dejar la cancha por una molestia física en el partido ante Huracán. De estar disponible, el mediocampista es una pieza importante en la generación de juego del equipo. En el arco, Lucas Bruera continúa siendo garantía bajo los tres palos.
Cómo llega Sarmiento al Imperio
El otro lado de la moneda lo representa un Sarmiento que, hasta hace pocos días, transitaba el mejor tramo de su temporada.
El equipo de Facundo Sava llegó a hilvanar cuatro victorias consecutivas —ante Independiente Rivadavia, Atlético Tucumán, Huracán y Estudiantes de La Plata— que lo instalaron entre los punteros de la Zona B, a un solo punto del líder Argentinos Juniors.
Ese envión se cortó en la última fecha, cuando el Verde sufrió una dura goleada por 4-1 ante Unión en Santa Fe, en un duelo interzonal que le impidió, por ahora, meterse en la cima de su grupo. Con esa caída como último antecedente, Sarmiento llega al Candini con doce puntos y en el segundo escalón de la Zona B, una campaña que en el papel luce más sólida que la del local. Sin embargo, el dato no es tan lineal: pese a su buen andar en el Clausura, el Verde arrastra uno de los peores promedios de toda la categoría, lo que lo mantiene también asomado a la lucha por la permanencia a mediano plazo. Ese matiz es clave para entender el partido: no se trata de un rival cómodo instalado arriba sin sobresaltos, sino de un equipo que necesita puntos con la misma urgencia que Estudiantes, aunque llegue con mejores números inmediatos. En ofensiva, Sarmiento cuenta con Junior Marabel como referencia de gol y generación de juego, además de Diego Churín en la delantera, dos nombres que suelen aparecer en los momentos determinantes. El equipo de Sava suele plantear sus partidos con manejo de pelota y paciencia para encontrar espacios, una idea que en el Candini deberá adaptarse a un rival que jugará de igual a igual en la mitad de la cancha y que hará valer el aliento de su gente.
Como en cada jornada de local, el Candini volverá a ser el punto de encuentro de una ciudad que hizo de Estudiantes una identidad compartida.
Más allá del resultado, el compromiso de la gente sigue siendo determinante para sostener a un equipo que necesita, fecha a fecha, sentir que juega acompañado. Por eso, la invitación de siempre vuelve a estar en pie: acercarse al estadio, llenar las tribunas de la Avenida España y hacerle sentir al plantel que Río Cuarto está detrás de él, respaldándolos en primera. Hoy y cada jornada venidera.