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Del banco de Primera al gol en Proyección: Tomás Escobar y una semana soñada

El volante del Celeste, que a la semana de su primera citación con el plantel de Primera marcó un gol ante Independiente, dejó un mensaje de convicción: “El grupo está convencido, a pesar de esta derrota, y va por más”

Hay semanas que un futbolista no olvida nunca. Tomás Escobar vivió una de ellas junto a Estudiantes. El último domingo fue convocado por primera vez al plantel profesional que sostiene la bandera de Río Cuarto en la máxima categoría del fútbol argentino, y acompañó al equipo en el triunfo ante Aldosivi.

Pocos días después, con la camiseta de la Reserva (en el Torneo Proyección 2026), con la que viene luchando hace meses, convirtió ese gol que venía buscando frente al líder del Torneo Clausura.

El resultado, en cambio, no lo acompañó: Independiente se impuso 2-1 y el Celeste vio cortarse una racha de nueve partidos sin conocer la derrota. Pero el balance que deja la tarde va mucho más allá del marcador para el equipo que dirige con gran protagonismo Gerardo Acuña.

Escobar no escondió el sabor amargo, aunque tampoco se dejó ganar por él. “Un poco con bronca, porque no pudimos aguantar el partido”, reconoció el mediocampista, que enseguida separó el dolor del resultado de la valoración del juego: “El grupo estuvo muy bien y sigue estando bien. Por detalles no pudimos sostener el resultado”. Esa frase resume la esencia de este Estudiantes. Un equipo que se pone en ventaja frente al puntero, que no se achica ante la jerarquía rival y que cae por pequeños detalles, y no por falta de carácter ni de fútbol dando muestras de carácter.

Consultado sobre si el 2-1 final fue justo, el volante fue franco y generoso con el adversario. “Nos enfrentamos a un rival que tiene muy buenos jugadores y que viene puntero en nuestra zona”, explicó. Y agregó que el encuentro pudo haber sido para cualquiera de los dos: “Fue un partido muy intenso, con mucho ida y vuelta, y tuvimos muchas situaciones”. Lejos de lamentarse, Escobar rescató el valor de la vara alta: “Es lindo poder medirse con un rival así de bueno”. Una lectura madura, de jugador que entiende que cada domingo ante los mejores deja crecimiento para el futuro del club.

Doce puntos, una sola idea

El golpe dejó al León fuera, por el momento, de la zona de clasificación. El margen de error se achicó, pero el Celeste está lejos de la resignación: sigue quinto en la Zona B y todavía quedan doce puntos en juego. “Venimos bien y no hay que bajar la cabeza, porque hemos encontrado la forma de jugar y competir en esta categoría”, sostuvo Escobar. Y fue más allá: “Nos dimos cuenta de que podemos competir contra cualquier rival”. Para el joven mediocampista, ese es el verdadero cambio de chip que dejó el camino recorrido bajo la conducción del DT Acuña.

Sobre el final, la pregunta obligada: ¿se ven en los play-offs? La respuesta no admitió matices. “El grupo está convencido. Todos sabemos que hicimos un buen partido y que tranquilamente podríamos haber ganado. Podemos competir contra el rival que sea y, obviamente, el objetivo es clasificar a los play-offs para seguir compitiendo”.

Y ahí está el espíritu de este Estudiantes, un equipo que no negocia su identidad. En una temporada en la que Río Cuarto se acostumbró a sentirse grande entre los grandes, el Celeste se prepara para cerrar su camino con la frente alta y con la certeza de que cada partido es una oportunidad para honrar la camiseta.

Quedan cuatro finales. Hay un grupo unido, un pibe con gol y una ciudad que no deja de creer. El León todavía tiene mucho para rugir.

La semana soñada de un pibe del club

Escobar se tomó un instante para saborear lo vivido. “Muy contento por esta semana, que se me vienen dando lindas noticias”, contó. Habló del triunfo del plantel superior, del gol propio y, sobre todo, del clima que encontró en el grupo de Primera: “Siempre hablando y tranquilizando, por ahí un poco los nervios, pero siempre acompañando”.

La imagen es poderosa. Mientras el León de la Avenida pelea con el corazón en la élite del fútbol argentino, la cantera respira el mismo aire y aprende de los referentes. Ese puente entre la Reserva y la Primera es una de las mayores riquezas de la institución el último tiempo, más allá de luchar descendidos. La ilusión está intacta y está claro que se pelea hasta el último respiro, en cualquier cancha.

Boca, el próximo desafío

La agenda no da respiro. El jueves 29, el Celeste visitará a Boca, un rival directo en la zona, a pocos puntos de distancia.

Escobar lo encara sin complejos: “Es un rival directo y de mucho nivel. Estoy contento de poder competir contra estos equipos”. La clave, según él, está en la actitud: “Si seguimos con la misma intensidad que venimos trabajando todos los partidos, tranquilamente podemos ganarles”. No es una bravata, sino la confianza de un grupo que ya probó que puede mirar a los ojos a cualquiera y que quiere luchar en esa competencia.