La persistencia del clima seco en Sudamérica, en particular el sur de Brasil y la Argentina y que afecta al desarrollo de los cultivos, impulsa en los últimos días los precios de la soja y el maíz.
Los pronósticos climáticos indican ausencia de precipitaciones y temperaturas elevadas para esas zonas, lo cual podría causar estrés sobre los cultivos, advirtió la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
Por su parte, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), en su Perspectiva agroclimática semanal, pronosticó precipitaciones abundantes sobre el extremo noroeste del área agrícola argentina pero registros escasos sobre la mayor parte del resto.
Según la entidad cerealera, posteriormente retornarán los vientos del trópico, incrementando la temperatura por encima de lo normal en la mayor parte del área agrícola.
Asimismo, prevé precipitaciones abundantes sobre el norte y el centro del área agrícola del Brasil, y valores escasos sobre el sur, acompañadas por una marcada oscilación térmica.
Para la BCBA, el proceso finalizará con el retorno de los vientos del trópico, aportando humedad y produciendo un moderado incremento térmico, con focos cálidos sobre el interior y el nordeste.
El Cono Sur está muy sujeto a alta variabilidad climática, eventos que no son usuales para esta época del año, indicaron por su parte desde el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN) del INTA, afirmó que “la perspectiva es que el promedio de precipitaciones que alcancemos desde ahora hasta febrero/marzo sea menor a las normales”. Sin embargo, Mercuri explicó que esta segunda Niña que actualmente atraviesa la región “va a ser muy variable por zonas y va a haber un mosaico de diferentes situaciones en cuanto a la condición del cultivo”.
Este segundo fenómeno La Niña, que promueve una circulación atmosférica que es desfavorable para el régimen de precipitaciones, sería de intensidad moderada y de probable rápida evolución, coinciden los especialistas.
En ese sentido Roberto De Ruyver, director del Instituto de Clima y Agua del INTA, consideró “probable que algún mes puntual pueda mostrar una característica opuesta a esta descripción, tal como sucedió en el último evento La Niña en el mes de enero 2021 en particular, que cabe aclararlo, fueron las lluvias que salvaron buena parte de la cosecha de verano 2020/2021”.
En Santa Fe
El cultivo de maíz temprano manifestó esta semana los primeros síntomas de déficit hídrico por falta de lluvias y altas temperaturas en el centro y norte de Santa Fe, a través del cambio de coloración en las plantas y dificultades en el llenado de granos, informaron fuentes del sector.
El informe semanal que elaboran el Ministerio de la Producción provincial y la Bolsa de Comercio de Santa Fe indicó que con temperaturas de 40 grados, sin lluvias ni días nublados, “los cultivares generaron intensos procesos de evapotranspiración y alta demanda de agua útil”.
En el caso del maíz, “evidenció el impacto de las altas temperaturas y el déficit hídrico, que se observó en el amarillamiento o marchitamiento de las hojas basales, en el cambio de coloración de las plantas y en dificultades en el llenado de los granos”.

