Río Cuarto |

"Lo que les pasa a los adolescentes es un síntoma de lo que nos pasa como sociedad"

Lo aseguró el psicólogo Mauricio Piatti, después de que desde la Escuela Normal advirtieran un crecimiento en las peleas callejeras entre jóvenes. El especialista dijo que es necesario escuchar lo que los chicos están diciendo

La advertencia que esta semana realizaron desde la Escuela Normal (ver recuadro) sobre la reiteración de hechos de violencia entre los jóvenes en la vía pública (que luego son viralizados a través de las redes sociales) es entendida por los especialistas como llamado de atención respecto a lo que está sucediendo en la comunidad en general. Al respecto, el licenciado en psicología Mauricio Piatti (MP 11590) dijo a Puntal que “lo que les pasa a los adolescentes es un síntoma de lo que nos pasa como sociedad”.

“Lo que ha hecho la escuela está muy bien. Es importante hacer notar lo que está sucediendo. Ellos han puesto en palabras lo que está ocurriendo. Es entender que lo que les pasa a los adolescentes es un síntoma de lo que nos pasa como sociedad. Comúnmente se dice ‘los jóvenes están en la droga’. Si bien es cierto que hay jóvenes adictos, no se tienen en cuenta las adicciones de los adultos. Es decir, uno va al casino y no encuentra a los jóvenes. A la vez, los adultos toman pastillas para dormir o por otros motivos o tienen algún otro tipo de dependencia. El adolescente es el que siempre pone de manifiesto lo que el resto de la sociedad no hace de manera explícita. Supuestamente, el adulto se manifiesta con palabras, el niño lo hace jugando y el adolescente se maneja con un pasaje al acto. La violencia que estamos notando en los adolescentes y jóvenes tiene que ver con lo que viven los adultos. Uno ve las redes sociales, principalmente Facebook, que es la que más manejan los adultos, y se puede observar el alto grado de violencia que hay en las palabras que se vierten en los comentarios de notas y posteos. Lo propio ocurre en las marchas y protestas que se organizan. Lo sociedad está anestesiada. Entonces, cuando hay un problema con un adolescente, por ejemplo, lo mandamos al psicólogo, al psiquiatra o al neurólogo para que no moleste más, en vez de escucharlo y de darle el lugar para que sea agente de cambios y de transformaciones, como ocurría durante una época. Los adolescentes nos están queriendo decir algo y los adultos no estamos logrando escucharlos”, explicó el psicólogo.

-¿Qué es lo que le plantean a nivel general en el consultorio?

-Lo primero que dicen es que no se sienten escuchados por los adultos. En ese sentido, pareciera que los adultos se olvidan que fueron jóvenes y adolescentes alguna vez. Además, marcan una doble moral. Por ejemplo, se enojan cuando su hijo en estado de ebriedad les choca el auto, pero por otro lado celebran cuando ese mismo chico está en otra situación en estado de ebriedad. Es decir, no se lo acompaña, no se le pregunta por qué necesita tomar.

-Una de las cuestiones que más se repiten en este tiempo es que hoy por hoy los padres no saben poner límites a los adolescentes, ¿hay algo de eso?

-Hay algo de eso. Lo que se ve tiene que ver con un reflejo de una sociedad sin límites. Las redes sociales e internet nos pusieron en un paradigma en el que no hay límites. Se habla de modernidad líquida, en donde todo pasa rápido y nos olvidamos de que el límite es sano. Me refiero a un límite no represor, ya que hay una generación que viene de la época donde el límite estaba representado por la violencia. Cuando hablo de límites lo hago en referencia al cuidado. El límite siempre es un acto de amor. A veces, lo primero que aprende un niño es la palabra no. Es decir, no metas los dedos en el enchufe, por ejemplo. Hoy, muchos adolescentes están pidiendo un límite. Es decir, hasta dónde llego, hasta dónde me vas a estar cuidando. Hemos perdido el lugar del cuidado y la contención.

-Respecto a lo que usted describe, ¿cuánto tiene que ver la situación de estrés que se vive por las mayores obligaciones que tienen los adultos para conseguir los recursos que se necesitan para vivir en la sociedad de hoy? Lo pregunto porque se ven padres cada vez más ocupados y quizá eso les juega en contra para fijar esos límites…

-Es así. Los padres están presionados por hacer todo bien y cumplir con lo que se espera de ellos. De todos modos, mucha gente viene a la consulta no para encontrarse a sí mismo, sino para seguir funcionando en un sistema que es disfuncional. El filósofo surcoreano Byung Chul-Han dice que hemos cambiado revolución por depresión y no se busca cambiar el entorno. Es decir, estamos viviendo una situación fea y, en vez de ver cómo modificarla, pienso en cómo logro adaptarme. Entonces, tomo una pastilla o me coucheo. Incluso, hay profesiones que son funcionales a este sistema. En los consultorios vemos que nos mandan a los adolescentes para que ellos sean funcionales a las exigencias de los adultos y no para que logren un encuentro con ellos mismos. Es decir, no se busca que sean ellos mismos y que hagan planteos que no sean funcionales a lo que los padres pretenden.

El comunicado de la Escuela Normal Superior Justo José de Urquiza

“Nos comunicamos para compartirles nuestra preocupación por los repetidos hechos de violencia entre adolescentes y jóvenes que se desarrollan en las plazas de la ciudad, cada vez con más frecuencia y agresividad, en los que están involucradas particularmente chicas. Tenemos evidencias de que hay estudiantes de nuestra comunidad que participan en esos hechos, ya sea agrediendo, observando o filmando. Es igualmente preocupante el rol que tiene en esto el uso irresponsable de las redes sociales, a través de las cuales se convocan estos eventos violentos y se distribuye material audiovisual de los mismos vulnerando los derechos de quienes aparecen en las imágenes. Entendemos que los adultos de esta comunidad acordamos que lo que sucede en esos ámbitos y situaciones no condice con lo que pretendemos transmitir y sostener: el valor de la palabra para mediar y resolver conflictos, los derechos y la responsabilidad como ejes de la formación ciudadana crítica y propositiva capaz de generar mejores personas y sociedades”, dice el escrito.

“Les informamos que frente a esta situación, hemos iniciado el contacto con otros estamentos del Ministerio de Educación y organismos del Estado para solicitar el acompañamiento y la intervención que permitan recuperar una visión compartida de lo que implica la convivencia social y el crecimiento y desarrollo de cada uno en el marco del respeto por sí mismo y por los otros”.

“Finalmente, les recordamos que, como familias, junto a la escuela, son corresponsables de la formación de sus hijos, por lo que les instamos a intervenir desde el diálogo y la acción a fin de que nuestros adolescentes y jóvenes se abstengan de asistir a esos encuentros de violencia y dejen de viralizar imágenes y videos de esas confrontaciones, ya que esto constituye falta grave en el marco de nuestros Acuerdos de Convivencia, Res. 0782/14”.