Uno de los vecinos dijo que los chicos temen que se demuelan más viviendas. Advirtieron que no se moverán hasta que haya una respuesta concreta. Negocian con abogados
“Los niños ven las máquinas y empiezan a llorar”, aseguró a Puntal uno de los vecinos que siguen firmes en el acampe de Florencio Sánchez al 1300, en Banda Norte. El hombre sostuvo que ayer una unidad de la Municipalidad rondó el sector en el que fueron destruidas tres casas y que la situación generó alarma, por lo que se convocaron ciudadanos de distintos puntos de la ciudad para evitar un nuevo derrumbe por parte de las autoridades locales.
“Nos dijeron que no vinieron a tirar ninguna casa, que es una máquina que se utiliza para arreglar las calles, pero no les creemos”, señaló.
“El Municipio hizo lo mismo que la vez anterior. Vinieron, sacaron fotos de las casas y después pasó una máquina. Esta vez no demolieron nada, la otra vez sí. Tenemos miedo de que regresen porque eso es lo que se comenta. Incluso, me han dicho que la próxima casa es la mía”, sostuvo una mujer que está preocupada por su futuro en el barrio.
Ronda de negociación
Luego de insistir en que Franco Castaldi (titular del Instituto Municipal de la Vivienda) y Walter Carranza (secretario del Sindicato de Trabajadores Municipales) les dijeron que podían construir sobre tierras fiscales, los vecinos avanzaron con los trabajos y se toparon con la sorpresa de que el Municipio decidió derrumbar las unidades a los fines de evitar otro asentamiento. En ese marco, las familias perdieron los materiales que habían comprado y que todavía no llegaron a pagar.
Por eso, el reclamo pasa por la necesidad de que les devuelvan lo que les han arruinado para construir en otro lado.
En las últimas horas, los abogados de las partes se pusieron en contacto para buscar una alternativa que permita destrabar el conflicto.
“Queremos una propuesta por escrito para que la cumplan, no nos vamos a ir de acá con un acuerdo de palabra”, remarcó un vecino.
Un merendero
La CTA denunció que un merendero de la organización recibió una amenaza y que corrió riesgo de ser demolido en la calle Florencio Sánchez al 1300.
Si bien la situación no pasó a mayores, los vecinos se reunieron para evitar cualquier tipo de avance contra la entidad.