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"Viruela del mono" y la importancia de estar alerta, sin generar alarma

El infectólogo Lucas Stefanini, miembro del equipo municipal de Epidemiología, explicó a Salud & Ciencia cómo fueron los orígenes de la enfermedad y fundamentó por qué es necesario estar atentos a lo que sucede en el mundo

En lo que fue una nueva actualización semanal que el Ministerio de Salud de la Nación dio a conocer el pasado lunes a través del Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), se reportó que en el transcurso de la semana anterior se confirmaron 7 nuevos casos de viruela del mono en la Argentina, de los cuales la mayoría corresponden a pacientes que residen en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. De esta forma, ascendieron a 32 los infectados en el país en lo que va del año de esta enfermedad por la que la OMS declaró la emergencia internacional.

Consultado al respecto, el infectólogo Lucas Stefanini, miembro del equipo de Epidemiología de la Dirección de Prevención y Promoción de la Salud de la Municipalidad de Río Cuarto, explicó a Salud & Ciencia que si bien las cifras no son aún consideradas “alarmantes” a nivel nacional, el sistema de salud trabaja en constante capacitación y seguimiento de la situación a nivel internacional para mantenerse en alerta ante posibles brotes.

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“La viruela símica o viruela del mono, es similar a la viruela humana pero tiene algunas diferencias. Se trata de una enfermedad que se descubrió hace más de 70 años y empezó como una zoonosis que afectaba a primates y que se podía transmitir a humanos a través del contacto directo con esos primates. Por ello, lo primero importante a considerar es que hablamos de una enfermedad zoonótica, que se transmite desde los animales hacia los humanos”, introdujo el infectólogo.

-¿Cuáles son los orígenes de la viruela símica?

-La enfermedad fue descubierta en África central y tras muchos años se detectó un brote en seres humanos, principalmente en cazadores que tenían contacto con estos animales que capturaban. En el año 2022 hubo una alerta muy importante por el aumento de casos en África, y también fuera de África, tanto en el continente europeo, americano, asiático, etcétera, donde se advirtió el primer brote importante de la enfermedad. En un primer momento se consideró una enfermedad asociada a la transmisión sexual, sobre todo en hombres que tienen sexo con hombres, puntualmente en ese primer brote del año 2022. Desde ese momento hasta ahora hemos tenido nuevos brotes todos los años. Por ejemplo, en Argentina, en el año 2022 que fue el inicio del brote tuvimos cerca de mil casos. En el 2023 tuvimos aproximadamente 140 casos y en lo que va del año de 2024, estamos rondando los 30 casos.

-¿Cómo es el procedimiento ante una sospecha sintomatológica?

-En el caso de detectar un paciente con una sospecha de la enfermedad se toman distintas precauciones similares a lo que en su momento se asumían frente al coronovirus. El paciente tiene que ser aislado para tratar de evitar el contagio, tanto a seres humanos como también a animales. En este caso, la enfermedad tiene un período incubación un poco más largo que el indicado por Covid y que va desde los 3 hasta casi 21 días. O sea, uno puede estar con estas lesiones en la piel que son contagiosas hasta 21 días y, por ende, los períodos de aislamiento son más largos.

-¿Cuáles son los síntomas a tener en cuenta?

-Los síntomas más comunes que están presentes en la mayoría de los pacientes son estas lesiones en la piel que tienen ciertas características y que empiezan sobre todo en los miembros inferiores y miembros superiores, en la cabeza y luego se extienden al resto del cuerpo mostrando diferentes estadios de presentación. Aparecen primero como placas o manchas, luego se van sobre elevando y se forman como nódulos, pústulas y se llenan muchas veces de material turbulento, de pus. Luego forman costras, hasta que esa costra se termina saliendo y todo eso conlleva muchas veces más de 20 días de evolución. Asociados a esas lesiones de la piel, que son las que realmente contagian, también tenemos síntomas de fiebre y de aumento del tamaño de los ganglios y en ese contexto, donde el paciente puede estar contagiando desde el punto de vista de las lesiones, también puede haber eliminación del virus por las gotitas respiratorias y por ende también podemos tener una infección o una transmisión respiratoria. Por eso, el aislamiento de los pacientes no es solamente de contacto sino también respiratorio.

El infectólogo comenta que los pacientes diagnosticados con viruela símica que muestran peor evolución son aquellos que tienen alguna enfermedad previa inmunosupresora, o sea, alguna enfermedad que genera alteración de la inmunidad. “Esos pacientes son los que tienen peor pronóstico y son los que pueden generar enfermedades graves, incluso que puedan derivar en consecuencias mortales”, precisó.

-¿Cómo se presenta la situación a nivel nacional?

-Si observamos los “números duros” estamos hablando de alrededor de mil casos en 2022, 140 casos en 2023 y hoy estamos en el orden de los 30 casos. Un dato interesante es por qué la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó el nuevo alerta sobre la enfermedad y es porque en algunos países ha aumentado la presencia de casos y porque se encuentra una cepa nueva del virus, que sería de mayor transmisibilidad y que afectaría a otra población, no tanto de personas adultas o adultos jóvenes ni sobre hombres que tienen sexo con hombres, sino más bien en jóvenes y niños. Pero también es de aclarar que esto se ha dado en África central y que no se replica en el resto del mundo, pero se ha visto que con esta cepa aparentemente se afectarían estas poblaciones, entendiendo y haciendo una salvedad: la capacidad sanitaria que tienen estos países como la República del Congo, por ejemplo, y otros países de África central subsahariana. Esto son países muy deficitarios en este contexto donde la posibilidad de acceder a tratamientos son menores, donde los diagnósticos son más tardíos y, por ende, la mortalidad probablemente sea más alta.

-¿Cómo trabajan en prevención en Río Cuarto?

-Nosotros estamos recibiendo información de forma permanente, tanto desde el Ministerio de Salud de Córdoba como del Ministerio de Salud de la Nación. Recibimos información a menudo sobre la enfermedad, sobre dónde se van dando los pequeños brotes o dónde van apareciendo los casos y cómo son. También recibimos información respecto a cómo diagnosticar un caso, qué muestras de sangre tomar o qué muestras de tejido hay que sacar para hacer el diagnóstico. En resumen, estamos capacitándonos, tomando experiencia y replicando esa información en el resto del personal de salud para que también estén atentos ante la posible aparición de un caso sospechoso y podamos actuar rápidamente.

Por último, aconsejó que cualquier persona que haya viajado a alguna zona donde hay aumentos de casos y presente sintomatología de fiebre o adenomegalia -ganglios aumentados en tamaño- más lesiones de la piel, consulte rápidamente a un profesional para determinar las causas.