La cadena del maní cerró un ciclo que, como en casi todos los sectores productivos, terminó con saldo negativo. El impacto de la severa sequía combinado con la helada temprana de mediados de febrero provocó un deterioro marcado en los rindes de una superficie implantada que había caído con respecto al año previo. El resultado fue un desplome del 30% en la producción.
A eso se suman ciertas dificultades derivadas de la política agropecuaria y económica del país, como las retenciones que, aun tratándose de una economía regional, el maní sigue teniendo.
Sin embargo, las expectativas son ahora diferentes porque hay en el horizonte un cambio de ciclo climático, pero también político, y eso ya alienta a recuperar el terreno perdido. Concretamente la apuesta es alcanzar las 400 mil hectáreas de maní y así revertir la caída de la campaña 2022/23.
Diego Yabes es el flamante presidente de la Cámara de Maní y en diálogo con Tranquera Abierta hizo un balance y trazó una perspectiva de lo que viene para el sector. “Buscamos que la actividad siga creciendo y que podamos tener un reconocimiento como economía regional, que lo tenemos en la consideración pública general, pero que falta una ley, una normativa que las englobe para que pueda darle beneficios. Porque las economías regionales son el motor de un montón de pueblos y ciudades del interior y generadoras de trabajo. Pero además hay mucho potencial para hacer crecer a muchas de ellas”, dijo Yabes, que esta semana fue electo en el máximo cargo de la Cámara reemplazando allí a Ivana Cavigliasso.
Con respecto al objetivo de ser declarada economía regional el directivo indicó que “la idea es seguir trabajando con los distintos gobiernos para que la ley finalmente salga”.
Lograr la formalidad podría tener fuerte impacto en la cadena, por los beneficios que eso conlleva...
Exacto. Tener la formalidad ayudaría mucho. Pensemos que podemos contar con amortizaciones aceleradas, beneficios en cargas sociales, créditos a tasas más convenientes para inversiones pendientes, entre otras cosas. Las economías regionales en general, y la del maní en particular, son generadoras de un montón de puestos de trabajo y además estamos invirtiendo mucho en más valor agregado, que genera más divisas, y eso también es más empleo.
Y en particular, el tema retenciones también estaría alcanzado por la declaración formal de economía regional...
Sin dudas. De hecho, somos una de las 4 o 5 economías regionales que todavía tenemos algo de retenciones. Las sacaron de nuestros productos con mayor valor agregado, pero en el caso del maní con piel y en el maní blancheado o sin piel todavía las tenemos. Y son totalmente distorsivas y nos coloca en una posición de absoluta desventaja con respecto a nuestros grandes competidores como son Brasil o los Estados Unidos. Por eso seguiremos trabajando y reclamando por su eliminación total.
¿Lo creen posible?
Hoy vivimos en una situación financiera de emergencia en el país y parece impensado que avancen en ese beneficio de eliminarnos las retenciones, más allá de que vamos a seguir reclamándolo. Recordemos que hoy tiene 3% el maní blancheado y 4,5% el maní con piel.
Pese a esas desventajas, ¿cómo está Argentina en los mercados mundiales?
Sigue siendo líder en la exportación de maní en el mercado europeo. Brasil todavía tiene algunos temas a resolver como los residuos de pesticidas, aflatoxinas, que no les permite exportar mayores volúmenes. Pero si lo logran solucionar se pueden transformar en una competencia muy fuerte para nosotros. Hoy Argentina es líder porque no tenemos esos problemas sanitarios y exportamos casi el 65% de su producción a la comunidad económica europea, mientras Brasil le vende 10 a 15 por ciento de su volumen de producción. Pero insisto con que si logra salvar esos problemas que tiene se puede transformar en algo muy serio. Porque además, Brasil cuenta con las ventajas de tener una economía más estable y no tiene retenciones.
De hecho hace pocos días Lula anunció financiamiento por US$ 76 mil millones para el agro...
Claro! Y Estados Unidos también tiene esa política, con un montón de beneficios. Vuelcan muchos recursos en Investigación y Desarrollo pero también en otros beneficios, precios sostenes, de los cuales estamos muy lejos en Argentina. El tema es que nosotros tenemos que salir a competir con todo eso y a veces nos cuesta mucho.
Pese a eso, el maní argentino es un sello mundial...
Lo que pasa es que el producto argentino, por su calidad y sus características, es muy valorado y hoy por hoy tenemos esa ventaja.
¿Cómo cerró la última campaña?
Fue una campaña muy negativa. Los rindes, especialmente por la sequía y la helada temprana del 18 de febrero, cayeron entre 30 y 35 por ciento con respecto al año pasado. Y eso va a tener una traducción directa en los niveles de exportación, que caerán más o menos en esos mismos porcentajes. Es un año complicado, aunque por el otro lado esta dificultad hizo que los precios aumentaran por el mismo liderazgo de Argentina en el mercado.
¿Cuánto puede caer la exportación de maní este año?
Creemos que vamos a tener entre 250 mil y 300 mil toneladas menos de exportación.
¿Y para adelante? ¿Cómo imaginan la próxima ya sin Niña?
La verdad que estamos esperando el tan anunciado Niño, que por ahora parece perdido porque no aparece. Estamos esperando que llueva. Se están empezando a alquilar los campos para la próxima campaña y se ve que la intención en el sector es sembrar un poco más que el año pasado. Vale aclarar que en esta campaña sembramos 13% menos que en la previa. Entonces, no sólo fue baja de rendimiento, sino que partimos de una menor área sembrada. Eso ocurrió básicamente por el precio de los arrendamientos. Ahora los valores están algo más acomodados, no mucho, pero la intención es al menos recuperar el terreno perdido y volver a cubrir entre 380 mil y 400 mil hectáreas.
Mucho de eso en el sur cordobés...
Mayormente en el sur de Córdoba, donde sembramos el 75 u 80 por ciento de ese total. Viene creciendo bastante el oeste de la provincia de Buenos Aires, que se consolidó con áreas nuevas, y después parte en San Luis y La Pampa.
¿Cómo está el consumo interno?
No hay estadística oficial del consumo argentino, pero estimamos que estamos en un kilo por habitante por año. Es decir, entre 45 mil o 50 mil toneladas. De los registros históricos que manejábamos hace 10 años, prácticamente se duplicaron, pero sigue siendo bajo. Lo que se consolidó en el crecimiento, especialmente a partir de la pandemia fue la manteca de maní, donde se ve mucho más que antes en dietéticas y algunos supermercados. Incluso había dos o tres marcas y hoy hay 15. Y también hay empresas que invirtieron fuerte en el sector de consumo y eso hace que crezca de manera sostenida. Sumemos que la Cámara hace un tiempo que tiene la campaña “maní para mí” y por la cual fomentamos el consumo con distintas recetas, haciendo hincapié en que se trata de un superalimento por su gran valor nutritivo.

