Opinión | marcelo-irastorza |

El PJ juega para Macri

Por Marcelo Irastorza

Como suele pasar en el plano futbolístico, cuando por ejemplo el Boca puntero pierde y también sus escoltas y se dispara la consabida frase “Todos juegan para Boca”, en lo político está ocurriendo una cosa similar. En lo que es la carrera electoral con vistas al 2019, se puede decir que hoy el Partido Justicialista juega para Mauricio Macri. En efecto, el peronismo parece hacer todo lo posible para que el Presidente tenga cuatro años más. Recientemente, la jueza federal María Servini de Cubría dictaminó la intervención del PJ nacional y designó como interventor a Luis Barrionuevo, un antikirchnerista cercano a José Manuel de la Sota. Del otro lado, el filo K José Luis Gioja que fue desplazado de la presidencia se atrincheró al principio en la sede partidaria y ahora reclama un congreso para repudiar la medida adoptada. Las voces en contra de la intervención no se hicieron esperar. El senador Miguel Pichetto la rechazó de cuajo y el expresidente Eduardo Duhalde también: “Nunca han sido buenas”. Por su parte, Juan Schiaretti se despegó de la citada intervención para apostar al PJ Federal. Junto con Pichetto, el gobernador impulsa un acto de dicho espacio político en Córdoba que está previsto hacerse el 26 del corriente mes. Dicho justicialismo impulsa como candidatos a presidente a Juan Manuel Urtubey, Sergio Massa y Florencio Randazzo. El objetivo es reconstruir el partido pero sin Cristina Kirchner. El llamado Peronismo Federal es la contracara del denominado Encuentro de la Militancia que Alberto Rodríguez Saá organizó con el kirchnerismo tiempo atrás en San Luis bajo la consigna “Hay 2019”. Este grupo sí contempla a la expresidenta como actora clave en este rearmado. Cristina perdió las últimas elecciones pero igualmente se erigió en senadora con un importante caudal de votos conseguidos en la provincia de Buenos Aires, un distrito vital en materia eleccionaria. Así está el peronismo hoy en día: totalmente dividido. Hasta Adolfo Rodríguez Saá está distanciado de su hermano Alberto por la cumbre de San Luis y hay kirchneristas, como los diputados Gabriela Estévez y Pablo Carro, que cuestionan a Schiaretti por su posición con los K. El escenario de un PJ diezmado y sin visos de unidad de cara al futuro le es funcional al macrismo en su proyecto reeleccionista. Hoy el presidente Macri es el candidato natural del oficialismo. Pero enfrente no se  sabe quién será su principal rival. ¿Cristina? Si llega a ser la exmandataria se reactivará el antikirchnerismo reinante en parte de la sociedad argentina. Por el contrario, si se la deja de lado se despreciará una cantidad significativa de votos que el peronismo necesita para ponerle fin el año próximo a la llamada era Macri.

Pese a la difícil situación económica, al aumento de las tarifas y al crecimiento de la demanda social, la fragmentación del PJ contribuye a que el oficialismo continúe en el poder. Y a eso los peronistas lo saben.