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Hoy no es tiempo de campañas electorales

Por Marcelo Irastorza

La crisis golpea fuerte en la Argentina y en la Casa Rosada hay mucha preocupación. El gobierno de Mauricio Macri no logra controlar las variables de una economía que se muestra indomable en los tiempos que corren. El dólar que sube y la inflación que avanza a paso firme son dos factores que no dejan dormir al Presidente y a su equipo. El panorama se presenta muy difícil. Los especialistas dicen que no falta mucho para que los efectos se empiecen a sentir con mayor intensidad sobre todo en los sectores más vulnerables. En Balcarce 50 la coyuntura actual divide las aguas en el equipo de gobierno. Mientras el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, se resisten a pactar con los gobernadores peronistas, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, insiste en que hay que acordar con ellos. Las provincias peronistas, entre ellas la de Córdoba, apuestan a la gobernabilidad. Saben que si la situación se desmadra también pasará lo mismo en sus propios territorios, cuyas cajas dependen del financiamiento nacional. “Nosotros estamos pensando en la gobernabilidad y Peña en cómo hacer pelota al peronismo”, disparó el senador Miguel Pichetto. El crítico cuadro de situación también preocupa a la oposición. Tan es así que Sergio Massa contragolpeó con un paquete de medidas. Y el gobernador Juan Schiaretti planteó transferir los servicios de Aysa, Edenor y Edesur a la Capital Federal y al Gran Buenos Aires para terminar con los privilegios de los bonaerenses. Como referente de la Liga de Gobernadores, pide equidad en los subsidios nacionales. Schiaretti coincide con que hay que hallar un equilibrio fiscal en el país pero pone condiciones. “Es necesario que Argentina garantice dicho objetivo pero con sacrificios equitativos y protegiendo a los sectores más vulnerables”, dijo el mandatario provincial.



Una de las consecuencias de la crisis es el constante crecimiento de la demanda social. En las provincias hay preocupación por ello y esa inquietud también se traslada a los municipios y comunas, que son el primer mostrador de los reclamos sociales. De visita por la ciudad, la secretaria de Equidad, Laura Jure, señaló que la ayuda social está garantizada en la provincia. La funcionaria provincial está recorriendo el territorio cordobés promocionando el PIP, un programa de inserción para los profesionales, y a la vez sondeando con los jefes comunales cómo está la situación social. En la región hay intendentes que tuvieron que frenar la obra pública para atender los reclamos de alimentos en sus pueblos. En Río Cuarto, por ejemplo, la demanda aumentó en el orden del 30 por ciento y sigue creciendo producto de la actual situación, que plantea un segundo semestre muy duro. Por ese motivo, el intendente Juan Manuel Llamosas decidió poner 5 millones de pesos más a lo social de acá hasta fin de año. Se trata de 1 millón de pesos más por mes. “Hoy nuestra prioridad es contener la demanda social”, afirmó días pasados el intendente, quien en virtud de esta realidad reprogramará obras y pondrá énfasis en la provisión de comida para los más necesitados. En la ciudad, la crisis también impacta fuerte. El padre Jorge Basso, quien es vicepresidente de Cáritas local, lo graficó de esta manera: “En Río Cuarto hay gente que busca comida en la basura”. También la ciudad acusa el impacto de empresas que echan trabajadores. Por ejemplo, la firma Avex ya lleva 200 despedidos entre contratados y personal de planta en medio de un panorama devastador.



La magnitud de la crisis es impredecible y parece que hay dirigentes políticos que no han tomado debida nota de esto. Por ejemplo, el Partido Justicialista empezó a armar la estrategia electoral de cara al 2019. En el Peronismo Federal se impulsa el nombre del gobernador salteño Juan Manuel Urtubey y en Unidad Ciudadana el del diputado Agustín Rossi, quien pidió indultar a los votantes de Macri. En Córdoba, aparecieron camisetas de la selección argentina promoviendo la candidatura de Ramón Mestre a la gobernación. “Mestre 19”, rezaban las remeras  que despertaron duras críticas de Unión por Córdoba. Si bien hay otros nombres en danza, el intendente cordobés picó en punta en la carrera electoral y es el que más torea a Schiaretti cada vez que la ocasión se lo permite. “Hace un año y tres meses que no dialogamos con el gobernador”, declaró días pasados en ocasión de cumplirse un nuevo aniversario de la ciudad de Córdoba. En tanto, la Unión Cívica Radical se encuentra movilizada para la elección de las nuevas autoridades partidarias en medio de un contexto económico que sacude fuertemente cada uno de los hogares cordobeses. Es sabido que los políticos hacen política. ¿Pero son estos los tiempos para hacer campaña electoral? Claramente que no. En esta realidad signada por el agravamiento de la pobreza y por el cierre de empresas y la pérdida de puestos de empleo, toda la dirigencia debería estar ocupada en ver cuáles son los aportes que se tienen que hacer para frenar la crisis. Las reuniones en las unidades básicas y los comités deben pasar a un segundo plano, esto es para cuando realmente se avecine la etapa electoral propiamente dicha. Recién el año que viene habrá elecciones y será entonces ese el momento oportuno para las campañas de los candidatos. Hoy es tiempo de gobernar.