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Los electores, entre enojados y apáticos

Por Marcelo Irastorza

El 2019 es un año político. Efectivamente, La Falda abrió el calendario electoral el 17 de marzo pasado y a partir de ahí se viene sucediendo una serie de comicios en distintos municipios y comunas cordobeses que tendrán como fecha central el 12 de mayo próximo cuando se elija gobernador. Pero el cronograma de elecciones no se agotará ese día. Por el contrario, proseguirá a lo largo del año cuando llegue el turno de las presidenciales. En ese sentido, habrá que ir a las urnas el 11 de agosto para participar de las Paso, el 27 de octubre para elegir presidente y, eventualmente, el 24 de noviembre si es que se va a un balotaje. Y en el medio habrá más elecciones municipales. Por ejemplo, San Francisco, cuyo intendente es Ignacio García Aresca, votará el 12 de mayo, en consonancia con las provinciales, y Villa María el 23 de junio, oportunidad en la que el jefe comunal Martín Gill irá por su segundo mandato. ¿Y Río Cuarto? El Imperio del Sur cerrará el período electoral, pero recién en el 2020. Según trascendidos, los comicios locales podrían ser en marzo del año que viene. Pero en el gobierno de Juan Manuel Llamosas señalan que hoy la prioridad es garantizar la reelección de Juan Schiaretti y luego pensar en las nacionales. Recién cuando pasen esos desafíos electorales, señalan en el Palacio Municipal, será el turno de la elección riocuartense.



Ahora bien: ¿qué piensan los electores de cara al proceso eleccionario? Según los sondeos en danza, hay desazón, desencanto, frustración y hasta enojo con la clase política. Esto último puede corroborarse con el video que se viralizó por estos días en los que una comerciante de San Luis echaba de su negocio al candidato a gobernador de Cambiemos, Claudio Poggi. La mujer le reprochó el difícil momento económico que viven los vendedores sanluiseños. “Basta de repartir globos. Generen laburo en serio. Les pido que se retiren de mi negocio. Basta de mentirnos a todos porque estamos pasando miseria. ¡Váyase señor Poggi, fuera!”, le espetó en la cara. De acuerdo con las citadas mediciones, los argentinos en general “no confían en el país, están cansados de la grieta y esperan que un candidato outsider ponga orden a la crítica situación”. Entre las principales preocupaciones de los electores figuran en primer lugar la economía, luego la inseguridad y por último la corrupción. “La mayoría de los consultados no están conformes con cómo funciona la democracia, se encuentran muy molestos con la grieta y confiesan que han perdido la esperanza”, sostienen las encuestas que han medido el humor de los ciudadanos habilitados para sufragar con vistas al proceso eleccionario del presente año.



Además, a decir verdad, hoy los votantes no están pensando precisamente en las elecciones. Los sondeos en cuestión indican que “los argentinos están más preocupados porque no llegan a fin de mes que por los comicios en curso”. Indudablemente que los salarios que no alcanzan, los precios de las mercaderías que suben considerablemente, la falta de productos en las góndolas de los supermercados, la suba de las tarifas, el dólar en alza y las suspensiones y despidos a nivel laboral generan mucha mayor preocupación que cuándo se vota y qué cargos hay que elegir. Hay una mezcla de bronca y apatía en la gente. Un dato que no es menor en tiempos electorales porque quiere decir que no se están dando respuestas a los problemas cotidianos. Los políticos ya deberían estar tomando nota de esto.