Juan Schiaretti se encuentra enfrascado en un estricto silencio. No hace declaraciones a la prensa sobre el impacto de la crisis nacional que pega de lleno en las arcas de la Provincia y, por consiguiente, de los municipios y comunas cordobeses. Cuando hace apariciones públicas es para inaugurar obras o presentar programas que busquen ser una malla de contención a la creciente demanda social. Pero eso no significa que el gobernador se halla desentendido de las consecuencias de la crítica situación económica que padece el país. Por el contrario, Schiaretti sigue de cerca los efectos de la crisis a nivel nacional y particularmente en la provincia. Como contador público que es, está atento al flujo financiero sobre todo en lo que respecta a las arcas provinciales. Córdoba tiene que prestar servicios pero sobre todo contener la demanda social, además de terminar con las obras en marcha y pagar sueldos. Como se sabe, según cálculos realizados oportunamente, la Provincia perderá 3.200 millones de pesos hasta fin de año en virtud de los recortes en Ganancias, Monotributo e IVA que hizo el gobierno nacional. El ministro de Finanzas, Osvaldo Giordano, estuvo en la reunión de gobernadores en la que éstos reclamaron una compensación a la Nación que ronda los 40 mil millones de pesos. Pero Córdoba no acompañó el planteo ante la Corte Suprema de Justicia. Según fuentes schiarettistas, la Provincia tendrá su propia estrategia.
Frente a la crisis, el gobernador salió a gestionar lo que la Nación le debe a la Provincia. De acuerdo con informaciones periodísticas, Schiaretti se encuentra tras el cobro de 2.300 millones de pesos por la Caja de Jubilaciones. Pero la Casa Rosada le debe también a El Panal 8.300 millones de pesos en concepto de obras públicas. En total, se trata de 10.600 millones de pesos. ¿Los podrá cobrar Schiaretti en medio de una crisis que impone todo tipo de restricciones? Está complicado. Sin embargo, el mandatario cordobés insistirá porque necesita fondos para poder hacer frente a sus obligaciones y compromisos. Y también para asistir a los municipios que están preocupados porque cada vez tienen menos recursos para afrontar la crisis. Según una estimación realizada por los propios intendentes, los fondos coparticipables se verán reducidos en un 30 por ciento. Los intendentes y jefes comunales no ocultan su inquietud por los coletazos de la situación económica en sus respectivas administraciones municipales y comunales. En ese sentido, ya hay quienes van a hacer hincapié en los salarios porque temen no poder llegar a pagarlos en tiempo y forma a los trabajadores municipales.
Ante este crítico cuadro de situación, el intendente Juan Manuel Llamosas decidió dar prioridad a lo social y mantener las prestaciones en salud. Paralelamente, bajó el rimo de las obras públicas y profundizó el recorte de gastos superfluos. Río Cuarto dejará de percibir más de 50 millones de pesos. En el Palacio Municipal también hay preocupación por los sueldos. Economía informó que por ahora el pago está garantizado pero que a futuro va a depender de una serie de variables. Su par villamariense Martín Gill también hizo foco en lo social y lanzó una moratoria para poder incrementar los ingresos municipales. Como las provincias, los mandatarios municipales también reclaman una compensación que, según ellos, puede venir de la mano de los ATN. La crisis aumenta la incertidumbre y la angustia de gobernantes y ciudadanos.
Ante este crítico cuadro de situación, el intendente Juan Manuel Llamosas decidió dar prioridad a lo social y mantener las prestaciones en salud. Paralelamente, bajó el rimo de las obras públicas y profundizó el recorte de gastos superfluos. Río Cuarto dejará de percibir más de 50 millones de pesos. En el Palacio Municipal también hay preocupación por los sueldos. Economía informó que por ahora el pago está garantizado pero que a futuro va a depender de una serie de variables. Su par villamariense Martín Gill también hizo foco en lo social y lanzó una moratoria para poder incrementar los ingresos municipales. Como las provincias, los mandatarios municipales también reclaman una compensación que, según ellos, puede venir de la mano de los ATN. La crisis aumenta la incertidumbre y la angustia de gobernantes y ciudadanos.

