Mario Negri dice que en Córdoba existe voluntad de cambio pero que esa voluntad por sí misma no le alcanzará a Cambiemos para derrotar a Juan Schiaretti. “Tenemos que generar confianza”, señala el precandidato a gobernador que, si no se llega a un acuerdo, enfrentará a otro radical, Ramón Mestre, para convertirse en el postulante del frente entre la UCR, el Pro y el Frente Cívico.
Negri, que ayer estuvo en Río Cuarto para presentar sus proyectos de gobierno, dialogó con Puntal.
- ¿Cuáles son los lineamientos centrales que les está proponiendo a los cordobeses?
- Fundamentalmente, lo que uno pretende es generar un marco de confianza en la sociedad. Hay voluntad de cambio en Córdoba y eso se percibe en toda la provincia, pero ese cambio tiene que ser canalizado con confianza, no puede ser un salto al vacío. Y les quiero dar la garantía al sur de Córdoba y a todos los cordobeses que conmigo y nuestro equipo no hay ningún salto al vacío. Lo que sí creo es que han pasado 20 años y se han hecho algunas cosas buenas, otras malas y otras muy malas. Y eso obedece a que después de 20 años de gobierno la agenda de los problemas y la demanda de cada uno de los vecinos de Córdoba cambiaron sustancialmente. Aquel gobierno que dijo que venía a bajar los impuestos está terminando su mandato con los impuestos más caros de Córdoba. Aquel gobierno que entusiasmó por el desgaste del radicalismo era un gobierno que cuando llegó no tenía el narcotráfico que tiene hoy en Córdoba, ni el problema de droga que tenemos hoy, ni tenía el problema de la falta de un plan de seguridad, que ha sido el talón de Aquiles de los últimos años, porque en realidad un plan de seguridad no es un patrullero más. Es mucho más complejo. Hay un mapa del delito que está ausente y que debe estar para ser más eficiente en la lucha contra el delito. Voy a ser implacable con la lucha contra el delito, con el narcotráfico, con la especialización. Hoy en toda la provincia hay mil cámaras instaladas. Eso no es nada. No es un problema sólo de cámaras, tiene que haber otro tipo de conectividad, otro tipo de incorporación de conocimiento, de tecnología. El delito es más complejo. Han llegado a los centros urbanos los motochorros, que los veíamos por televisión. Quiero que en Córdoba se pueda volver a caminar tranquilo ya no digo a la 1 de la mañana sino a las 10 de la mañana. En Córdoba capital ya no se puede caminar tranquilo a esa hora.
- ¿Cree que hay un agotamiento de las ideas, de las ganas del oficialismo?
- Se produce. Como ocurre siempre. Por eso la alternancia es sagrada en democracia. Por eso he dicho que si soy gobernador sólo lo seré por cuatro años.
- ¿Por qué remarca que sólo por cuatro años? ¿Es importante?
- Porque quiero hacer un clic. Porque al sistema electoral nuestro que permite una reelección le falta una limitación: que el que sea gobernador reelecto una vez no pueda ser más gobernador. Si soy electo voy a hacer una consulta popular sobre eso y voy a mandar una reforma de la Constitución. El que sea reelecto una vez no vuelve a ser más gobernador: va a obligar a los partidos a generar ideas, candidatos, a que haya alternancia, y fundamentalmente se va a terminar el siga siga. En los últimos 20 años gobernaron dos personas, nada más. Se turnaron uno con otro. En los últimos cuarenta años fueron cuatro. Córdoba tiene que estar a la vanguardia de una modificación institucional que nos saque de la modorra, del agotamiento. Cuando pasan 20 años de gobierno es muy difícil que no se confunda lo público con lo privado. Creo que en cuatro años se puede hacer muchísimo. Creo que Córdoba está en una etapa en la que tiene que liderar una idea de cambio. Nosotros no tenemos petróleo pero sí un ramillete de universidades, que están en condiciones de hacer el aporte más fundamental que va a requerir el futuro y que este gobierno ignora. Pero no porque sean malos. Porque no lo tienen presente. El problema no estaba cuando llegaron y ahora tenemos que prepararnos y capacitar a generaciones enteras para lo que va a venir: laboralmente, van a tener que competir con un robot. Entonces creo que son cuatro años de una enorme transición que relance a Córdoba, que seamos implacables con el narcotráfico, el delito, con la droga, que la tomemos como un problema no de seguridad sino de salud, interdisciplinario, de educación. Ahora han hecho un convenio con municipios por el tema adicciones y es que viene un psicólogo de vez en cuando. Es mucho más complejo. Hay sólo un centro de recuperación pública para jóvenes, que se ha inaugurado ahora en Punilla, después de 20 años. ¿En qué siglo estamos? ¿Dónde quiere estar Córdoba? En tercer lugar, hay que cambiar porque acá no se habla de política ambiental. No es un problema para el gobierno, pero es un problema para los cordobeses. Hay una ley que está parada hace cuatro años, sobre forestación y deforestación. Se deforestó el 40 por ciento de Córdoba. ¿Y los líquidos cloacales? Mire, la Nación está poniendo millones para que Río Cuarto tenga una planta de líquidos cloacales. Ellos no lo han hecho a pesar de que hace 20 años que están y que Río Cuarto es una capital. Gobernar es un orden de prioridades. Mi mayor diferencia con este gobierno es el orden de prioridades para gastar la plata de los cordobeses y el esfuerzo. Por eso, nunca encontré la explicación de por qué abandonaron la política de vivienda.
- Usted habla de recuperar el IPV.
- Digo el IPV porque los que tienen 50 años se acuerdan. Lo quiero simbolizar ahí aunque no será el mismo tipo de política de vivienda. Hay que hacer una política múltiple. Hoy los intendentes han sustituido al gobierno provincial en la construcción de viviendas y tenemos un déficit de 260 mil casas. Vamos a hacer, vamos a fondear. Yo no voy a gastar 600 millones en una nueva Legislatura. Una Legislatura puede esperar. Si soy gobernador, no hubiera hecho un puente de mil millones sobre el San Roque porque lo voy a tener que cruzar con la nariz tapada. No han puesto nada en el saneamiento del lago San Roque. Somos una provincia turística. ¿Qué no está pasando entonces? Creo que hay un agotamiento de diagnóstico. Y estoy hablando de una provincia que recibió 240 mil millones de pesos de coparticipación, que cobró toda la plata de Anses, y que además la Nación le ha dado 24 mil millones más, de los cuales 18 mil se lo gastaron en gastos corrientes. Sin contar que la Nación en el sur de Córdoba en el plan Hábitat ha puesto 800 o 900 millones. No se trata de declarar una guerra. Las cosas buenas las rescato. Los PPP los rescato pero le voy a cambiar la orientación hacia los nuevos desafíos de la educación. Tenemos que terminar de resolver un problema de educación. Sin educación no hay futuro. Eso es gobernar. Tenemos un problema no resuelto en el salto de la primaria a la secundaria. Creo firmemente que ese es el debate que el gobierno no quiere dar en Córdoba, de lo que no quiere hablar.
- ¿Pero no va a ser una campaña dominada por la crisis nacional? La mayoría de la gente no llega a fin de mes, hay pérdida de puestos de trabajo, cierres de fábricas. La urgencia preocupa.
- Por supuesto, pero no sólo la urgencia preocupa y si preocupa la urgencia hay que ver en qué se gasta la plata cuando la tenés. Es como te pasa en tu casa. Es como si cuando tuvieras plata te vas al casino. Ese es otro tema. Voy a dar una lucha brutal contra el juego en los lugares donde no corresponde. Una cosa es tener un casino en un lugar turístico. No puede haber juego en un pueblo de 3.000 habitantes. ¿Qué provincia queremos tener? ¿Qué queremos liderar? Nosotros tenemos que apostar a tener una provincia competitiva, que baje Ingresos Brutos, tenemos los impuestos más altos de Argentina. En algunos lugares el aumento del Inmobiliario llega al 80 por ciento. Hay que rever la política tributaria, no hay que hacer demagogia. Si voy a estar cuatro años, vengo a decir la verdad, a meter la mano donde hay que meterla, lograr transparencia. No puede ser que en Córdoba no haya arrepentidos. En Córdoba no hay cuadernos y es la isla de la maravilla. Voy a enviar un proyecto de ley para cerrar las fiscalías anticorrupción. No han servido para nada. Yo no desecho la obra pública, es más la tengo en mi primer orden de prioridades. Ahora, dicen que el 98 por ciento tiene gas. No, es distinto: va a haber gas en el 90 por ciento de Córdoba, pero para que lo tengan los cordobeses falta mucho porque hay que ver el costo de la conexión en cada pueblo. Eso nos va a tocar a nosotros también. Pretendo rearticular una política de salud. Está estallado el interior la política de salud. Vengo desde Huinca dando vueltas, voy al oeste, al norte, se han cerrado más de 150 clínicas particulares. Hay que lograr un acuerdo entre el sector público y el privado. No puede ser que se gasten 600 millones en el hotel de Ansenuza sin explicar todavía la claridad de los fondos, si con eso podría comprar 200 ambulancias de traslado.
Este gobierno se detuvo en el tiempo. No sólo no tiene la agenda del presente, no sólo no quiere hacerse cargo de los problemas del futuro que tenemos encima, sino que cree que, transcurriendo solamente o tapando los problemas, la gente no se da cuenta. Pero la gente vive los problemas.
- Hay un problema que parece irresoluble y que es Epec. Pero además hubo una polémica con la Nación en torno a la tarifa social.
- Es la empresa más ineficiente de Argentina. Además, en un acto de gran hipocresía: después de firmar el Pacto Fiscal con la Nación, que le dio los fondos para sostener la tarifa social para los 450 mil cordobeses que la reciben, salieron con una carta en la que dicen que se corta el beneficio por disposición del gobierno nacional. Pero hubo un acuerdo que firmó el gobernador de Córdoba, a cambio de impuestos y a cambio de mayores recursos, y él se hacía cargo de la tarifa social. Por eso hice un escándalo cuando le echaron la culpa a la Nación. En política hay que actuar con un grado de seriedad mínimo, pudor, el mínimo respeto, hacerse cargo, no te quieras guardar la plata porque ese es, como mínimo, un acto de injusticia. Epec tiene un déficit de 1.400 millones al año, debe 15 mil millones de pesos y parte de su deuda la tomó con un título en dólares, que todavía tienen que explicar algunos problemas. Y como si fuese poco, el 40 por ciento de la energía va por las cooperativas, que tienen otro precio. Entonces, estamos trabajando en una propuesta que no es demagógica. Vamos a sanear los gastos innecesarios, hay que entrar en los puntos oscuros. No es una guerra contra los operarios. Hay una gran falta de inversión. Fracasó la Central Pilar. La tarifa subió más del 87 por ciento y solamente la generación es nacional, la distribución es provincial. Epec no puede continuar de la manera en que está. Y en 20 años no hicieron inversiones. Hay muchas asignaturas, tenemos una agenda muy grande, un desafío. Hay que volver a darle centralidad a Córdoba. Cómo orientamos la búsqueda de mayor valor agregado a nuestra producción, cómo la diversificamos. Voy a sacar todas las trabas que hay sobre energía alternativa. Creo que están dadas las condiciones para el cambio. Obviamente mucho depende de la confianza que podamos generar en la gente. Me siento en condiciones para gobernar, hay un equipo de gente joven, gente con experiencia, gente que sabe. Está lleno de recursos humanos en el interior. Siempre digo que la alternancia ayuda a innovar. Tenemos 100 días por delante. Es poco tiempo para poder llegar a la gente. No obstante, estoy sorprendido. Recorro miles de kilómetros y veo la reacción de la gente. Gobernar en este tiempo significa tener una mirada más lejos, acercar los problemas del futuro, no sólo los del presente. Gobernar significa no mentir. Hay que decir la verdad. Hoy prometer bajar el 40% los impuestos no te lleva al gobierno. Ahora, prometer ser justo, equitativo, ayudar a las pymes, al pequeño comercio, eso sí es equitativo.
- ¿Cómo viene el proceso interno? ¿A esta altura es inevitable la interna?
- Nada es inevitable. También he dicho que si hay un dirigente de Cambiemos que sea medio punto más competitivo que yo, medio punto, en menos de 10 segundos dejo de ser candidato. Mi candidatura no es un capricho, es el resultado de mucha reflexión, de dar una batalla por un cambio cultural en Córdoba. Soy un deudor de la política de Córdoba, de mi partido, de los cordobeses, aun de los que no me han votado. Y he procurado no deshonrarlos. Si esperan de mí que haga una campaña prometiendo puentes inmensos, en cuatro años es difícil. Pero sí en cuatro años vamos a rearticular el problema de la salud en el interior, no se van a llover los hospitales, no van a faltar insumos. En cuatro años vamos a limpiar lo que hay que limpiar. No le vamos a declarar la guerra a nadie. Río Cuarto declaró a Río Cuarto capital alterna y me parece bien. Siempre pensé que el sur tiene identidades como tiene el este. A los efectos del marketing lo jerarquizó, pero el problema es que hay que integrarla en una sola Córdoba, una Córdoba que recobre la centralidad en el país. Yo no hago promesas en vano. Soy distinto. No robo ni miento. Me puedo equivocar pero estoy buscando que nos animemos a hacer el cambio.
- ¿Cree que el gobierno nacional quiere ganar Córdoba o le conviene un socio político circunstancial como puede ser Schiaretti?
- Bueno, ya ve que no. Si fueran socios, con una mentira nos metió en un lío con la tarifa social. Para tener un socio así, más vale tenerlo de competidor. No creo. Supongo que el Gobierno le debe preocupar ganar Córdoba. Un país donde Córdoba, Santa Fe, Capital, Entre Ríos, Mendoza definen la geografía económica de la producción y el desarrollo. Al Gobierno le conviene una Córdoba competitiva, no una Córdoba cara. ¿Y quién dijo que se va a llevar mejor con Schiaretti que conmigo? Hay que tener inteligencia en las relaciones. A mí nunca me molestó la relación del gobernador con el Presidente. Lo que no me gusta es la hipocresía, que cuando te va bien te sacás selfies y cuando ve que trastabillás un poquito te ponés en opositor. Ese es un juego viejo de la política. En realidad, los cordobeses recibieron de la Nación lo que no hubieran imaginado. El sur de Córdoba no recibió nunca lo que recibió ahora. A la plata de la gente no hay que timbearla, sino invertila en resolver los problemas del presente y el futuro. En eso hay que pensar. Después todo lo otro es una circunstancia.
- ¿No es difícil en este momento ser candidato de Cambiemos, un gobierno que no logró bajar la pobreza, no logró bajar la inflación...?
- No, imagínese ellos, que están de novios con el kirchnerismo. Debe ser una dificultad andar con los cuadernos a cuestas, salvo que no lo quieran decir. No. Creo que el gobierno está pasando un muy mal momento pero hay que votar para gobernar Córdoba, no voy de candidato a presidente. En segundo lugar, creo que el gobierno cometió errores y se le sumaron factores que no controla en un país muy vulnerable. Cuando se resfrían en el mundo acá hay pulmonía. Pero no se soluciona proponiendo volver al pasado. Eso es imposible. No hay ninguna condición del pasado. Ni el yuyo vale 600 dólares, ni los precios internacionales permiten timbearte la plata, ni tenés reserva para fumártela. ¿A qué país quieren volver? ¿A los cuadernos de López? Por supuesto que la economía cuando no está bien no hace ganar elecciones, pero creo que no las va a hacer perder.
Marcos Jure
Redacción Puntal
- ¿Cuáles son los lineamientos centrales que les está proponiendo a los cordobeses?
- Fundamentalmente, lo que uno pretende es generar un marco de confianza en la sociedad. Hay voluntad de cambio en Córdoba y eso se percibe en toda la provincia, pero ese cambio tiene que ser canalizado con confianza, no puede ser un salto al vacío. Y les quiero dar la garantía al sur de Córdoba y a todos los cordobeses que conmigo y nuestro equipo no hay ningún salto al vacío. Lo que sí creo es que han pasado 20 años y se han hecho algunas cosas buenas, otras malas y otras muy malas. Y eso obedece a que después de 20 años de gobierno la agenda de los problemas y la demanda de cada uno de los vecinos de Córdoba cambiaron sustancialmente. Aquel gobierno que dijo que venía a bajar los impuestos está terminando su mandato con los impuestos más caros de Córdoba. Aquel gobierno que entusiasmó por el desgaste del radicalismo era un gobierno que cuando llegó no tenía el narcotráfico que tiene hoy en Córdoba, ni el problema de droga que tenemos hoy, ni tenía el problema de la falta de un plan de seguridad, que ha sido el talón de Aquiles de los últimos años, porque en realidad un plan de seguridad no es un patrullero más. Es mucho más complejo. Hay un mapa del delito que está ausente y que debe estar para ser más eficiente en la lucha contra el delito. Voy a ser implacable con la lucha contra el delito, con el narcotráfico, con la especialización. Hoy en toda la provincia hay mil cámaras instaladas. Eso no es nada. No es un problema sólo de cámaras, tiene que haber otro tipo de conectividad, otro tipo de incorporación de conocimiento, de tecnología. El delito es más complejo. Han llegado a los centros urbanos los motochorros, que los veíamos por televisión. Quiero que en Córdoba se pueda volver a caminar tranquilo ya no digo a la 1 de la mañana sino a las 10 de la mañana. En Córdoba capital ya no se puede caminar tranquilo a esa hora.
- ¿Cree que hay un agotamiento de las ideas, de las ganas del oficialismo?
- Se produce. Como ocurre siempre. Por eso la alternancia es sagrada en democracia. Por eso he dicho que si soy gobernador sólo lo seré por cuatro años.
- ¿Por qué remarca que sólo por cuatro años? ¿Es importante?
- Porque quiero hacer un clic. Porque al sistema electoral nuestro que permite una reelección le falta una limitación: que el que sea gobernador reelecto una vez no pueda ser más gobernador. Si soy electo voy a hacer una consulta popular sobre eso y voy a mandar una reforma de la Constitución. El que sea reelecto una vez no vuelve a ser más gobernador: va a obligar a los partidos a generar ideas, candidatos, a que haya alternancia, y fundamentalmente se va a terminar el siga siga. En los últimos 20 años gobernaron dos personas, nada más. Se turnaron uno con otro. En los últimos cuarenta años fueron cuatro. Córdoba tiene que estar a la vanguardia de una modificación institucional que nos saque de la modorra, del agotamiento. Cuando pasan 20 años de gobierno es muy difícil que no se confunda lo público con lo privado. Creo que en cuatro años se puede hacer muchísimo. Creo que Córdoba está en una etapa en la que tiene que liderar una idea de cambio. Nosotros no tenemos petróleo pero sí un ramillete de universidades, que están en condiciones de hacer el aporte más fundamental que va a requerir el futuro y que este gobierno ignora. Pero no porque sean malos. Porque no lo tienen presente. El problema no estaba cuando llegaron y ahora tenemos que prepararnos y capacitar a generaciones enteras para lo que va a venir: laboralmente, van a tener que competir con un robot. Entonces creo que son cuatro años de una enorme transición que relance a Córdoba, que seamos implacables con el narcotráfico, el delito, con la droga, que la tomemos como un problema no de seguridad sino de salud, interdisciplinario, de educación. Ahora han hecho un convenio con municipios por el tema adicciones y es que viene un psicólogo de vez en cuando. Es mucho más complejo. Hay sólo un centro de recuperación pública para jóvenes, que se ha inaugurado ahora en Punilla, después de 20 años. ¿En qué siglo estamos? ¿Dónde quiere estar Córdoba? En tercer lugar, hay que cambiar porque acá no se habla de política ambiental. No es un problema para el gobierno, pero es un problema para los cordobeses. Hay una ley que está parada hace cuatro años, sobre forestación y deforestación. Se deforestó el 40 por ciento de Córdoba. ¿Y los líquidos cloacales? Mire, la Nación está poniendo millones para que Río Cuarto tenga una planta de líquidos cloacales. Ellos no lo han hecho a pesar de que hace 20 años que están y que Río Cuarto es una capital. Gobernar es un orden de prioridades. Mi mayor diferencia con este gobierno es el orden de prioridades para gastar la plata de los cordobeses y el esfuerzo. Por eso, nunca encontré la explicación de por qué abandonaron la política de vivienda.
- Usted habla de recuperar el IPV.
- Digo el IPV porque los que tienen 50 años se acuerdan. Lo quiero simbolizar ahí aunque no será el mismo tipo de política de vivienda. Hay que hacer una política múltiple. Hoy los intendentes han sustituido al gobierno provincial en la construcción de viviendas y tenemos un déficit de 260 mil casas. Vamos a hacer, vamos a fondear. Yo no voy a gastar 600 millones en una nueva Legislatura. Una Legislatura puede esperar. Si soy gobernador, no hubiera hecho un puente de mil millones sobre el San Roque porque lo voy a tener que cruzar con la nariz tapada. No han puesto nada en el saneamiento del lago San Roque. Somos una provincia turística. ¿Qué no está pasando entonces? Creo que hay un agotamiento de diagnóstico. Y estoy hablando de una provincia que recibió 240 mil millones de pesos de coparticipación, que cobró toda la plata de Anses, y que además la Nación le ha dado 24 mil millones más, de los cuales 18 mil se lo gastaron en gastos corrientes. Sin contar que la Nación en el sur de Córdoba en el plan Hábitat ha puesto 800 o 900 millones. No se trata de declarar una guerra. Las cosas buenas las rescato. Los PPP los rescato pero le voy a cambiar la orientación hacia los nuevos desafíos de la educación. Tenemos que terminar de resolver un problema de educación. Sin educación no hay futuro. Eso es gobernar. Tenemos un problema no resuelto en el salto de la primaria a la secundaria. Creo firmemente que ese es el debate que el gobierno no quiere dar en Córdoba, de lo que no quiere hablar.
- ¿Pero no va a ser una campaña dominada por la crisis nacional? La mayoría de la gente no llega a fin de mes, hay pérdida de puestos de trabajo, cierres de fábricas. La urgencia preocupa.
- Por supuesto, pero no sólo la urgencia preocupa y si preocupa la urgencia hay que ver en qué se gasta la plata cuando la tenés. Es como te pasa en tu casa. Es como si cuando tuvieras plata te vas al casino. Ese es otro tema. Voy a dar una lucha brutal contra el juego en los lugares donde no corresponde. Una cosa es tener un casino en un lugar turístico. No puede haber juego en un pueblo de 3.000 habitantes. ¿Qué provincia queremos tener? ¿Qué queremos liderar? Nosotros tenemos que apostar a tener una provincia competitiva, que baje Ingresos Brutos, tenemos los impuestos más altos de Argentina. En algunos lugares el aumento del Inmobiliario llega al 80 por ciento. Hay que rever la política tributaria, no hay que hacer demagogia. Si voy a estar cuatro años, vengo a decir la verdad, a meter la mano donde hay que meterla, lograr transparencia. No puede ser que en Córdoba no haya arrepentidos. En Córdoba no hay cuadernos y es la isla de la maravilla. Voy a enviar un proyecto de ley para cerrar las fiscalías anticorrupción. No han servido para nada. Yo no desecho la obra pública, es más la tengo en mi primer orden de prioridades. Ahora, dicen que el 98 por ciento tiene gas. No, es distinto: va a haber gas en el 90 por ciento de Córdoba, pero para que lo tengan los cordobeses falta mucho porque hay que ver el costo de la conexión en cada pueblo. Eso nos va a tocar a nosotros también. Pretendo rearticular una política de salud. Está estallado el interior la política de salud. Vengo desde Huinca dando vueltas, voy al oeste, al norte, se han cerrado más de 150 clínicas particulares. Hay que lograr un acuerdo entre el sector público y el privado. No puede ser que se gasten 600 millones en el hotel de Ansenuza sin explicar todavía la claridad de los fondos, si con eso podría comprar 200 ambulancias de traslado.
Este gobierno se detuvo en el tiempo. No sólo no tiene la agenda del presente, no sólo no quiere hacerse cargo de los problemas del futuro que tenemos encima, sino que cree que, transcurriendo solamente o tapando los problemas, la gente no se da cuenta. Pero la gente vive los problemas.
- Hay un problema que parece irresoluble y que es Epec. Pero además hubo una polémica con la Nación en torno a la tarifa social.
- Es la empresa más ineficiente de Argentina. Además, en un acto de gran hipocresía: después de firmar el Pacto Fiscal con la Nación, que le dio los fondos para sostener la tarifa social para los 450 mil cordobeses que la reciben, salieron con una carta en la que dicen que se corta el beneficio por disposición del gobierno nacional. Pero hubo un acuerdo que firmó el gobernador de Córdoba, a cambio de impuestos y a cambio de mayores recursos, y él se hacía cargo de la tarifa social. Por eso hice un escándalo cuando le echaron la culpa a la Nación. En política hay que actuar con un grado de seriedad mínimo, pudor, el mínimo respeto, hacerse cargo, no te quieras guardar la plata porque ese es, como mínimo, un acto de injusticia. Epec tiene un déficit de 1.400 millones al año, debe 15 mil millones de pesos y parte de su deuda la tomó con un título en dólares, que todavía tienen que explicar algunos problemas. Y como si fuese poco, el 40 por ciento de la energía va por las cooperativas, que tienen otro precio. Entonces, estamos trabajando en una propuesta que no es demagógica. Vamos a sanear los gastos innecesarios, hay que entrar en los puntos oscuros. No es una guerra contra los operarios. Hay una gran falta de inversión. Fracasó la Central Pilar. La tarifa subió más del 87 por ciento y solamente la generación es nacional, la distribución es provincial. Epec no puede continuar de la manera en que está. Y en 20 años no hicieron inversiones. Hay muchas asignaturas, tenemos una agenda muy grande, un desafío. Hay que volver a darle centralidad a Córdoba. Cómo orientamos la búsqueda de mayor valor agregado a nuestra producción, cómo la diversificamos. Voy a sacar todas las trabas que hay sobre energía alternativa. Creo que están dadas las condiciones para el cambio. Obviamente mucho depende de la confianza que podamos generar en la gente. Me siento en condiciones para gobernar, hay un equipo de gente joven, gente con experiencia, gente que sabe. Está lleno de recursos humanos en el interior. Siempre digo que la alternancia ayuda a innovar. Tenemos 100 días por delante. Es poco tiempo para poder llegar a la gente. No obstante, estoy sorprendido. Recorro miles de kilómetros y veo la reacción de la gente. Gobernar en este tiempo significa tener una mirada más lejos, acercar los problemas del futuro, no sólo los del presente. Gobernar significa no mentir. Hay que decir la verdad. Hoy prometer bajar el 40% los impuestos no te lleva al gobierno. Ahora, prometer ser justo, equitativo, ayudar a las pymes, al pequeño comercio, eso sí es equitativo.
- ¿Cómo viene el proceso interno? ¿A esta altura es inevitable la interna?
- Nada es inevitable. También he dicho que si hay un dirigente de Cambiemos que sea medio punto más competitivo que yo, medio punto, en menos de 10 segundos dejo de ser candidato. Mi candidatura no es un capricho, es el resultado de mucha reflexión, de dar una batalla por un cambio cultural en Córdoba. Soy un deudor de la política de Córdoba, de mi partido, de los cordobeses, aun de los que no me han votado. Y he procurado no deshonrarlos. Si esperan de mí que haga una campaña prometiendo puentes inmensos, en cuatro años es difícil. Pero sí en cuatro años vamos a rearticular el problema de la salud en el interior, no se van a llover los hospitales, no van a faltar insumos. En cuatro años vamos a limpiar lo que hay que limpiar. No le vamos a declarar la guerra a nadie. Río Cuarto declaró a Río Cuarto capital alterna y me parece bien. Siempre pensé que el sur tiene identidades como tiene el este. A los efectos del marketing lo jerarquizó, pero el problema es que hay que integrarla en una sola Córdoba, una Córdoba que recobre la centralidad en el país. Yo no hago promesas en vano. Soy distinto. No robo ni miento. Me puedo equivocar pero estoy buscando que nos animemos a hacer el cambio.
- ¿Cree que el gobierno nacional quiere ganar Córdoba o le conviene un socio político circunstancial como puede ser Schiaretti?
- Bueno, ya ve que no. Si fueran socios, con una mentira nos metió en un lío con la tarifa social. Para tener un socio así, más vale tenerlo de competidor. No creo. Supongo que el Gobierno le debe preocupar ganar Córdoba. Un país donde Córdoba, Santa Fe, Capital, Entre Ríos, Mendoza definen la geografía económica de la producción y el desarrollo. Al Gobierno le conviene una Córdoba competitiva, no una Córdoba cara. ¿Y quién dijo que se va a llevar mejor con Schiaretti que conmigo? Hay que tener inteligencia en las relaciones. A mí nunca me molestó la relación del gobernador con el Presidente. Lo que no me gusta es la hipocresía, que cuando te va bien te sacás selfies y cuando ve que trastabillás un poquito te ponés en opositor. Ese es un juego viejo de la política. En realidad, los cordobeses recibieron de la Nación lo que no hubieran imaginado. El sur de Córdoba no recibió nunca lo que recibió ahora. A la plata de la gente no hay que timbearla, sino invertila en resolver los problemas del presente y el futuro. En eso hay que pensar. Después todo lo otro es una circunstancia.
- ¿No es difícil en este momento ser candidato de Cambiemos, un gobierno que no logró bajar la pobreza, no logró bajar la inflación...?
- No, imagínese ellos, que están de novios con el kirchnerismo. Debe ser una dificultad andar con los cuadernos a cuestas, salvo que no lo quieran decir. No. Creo que el gobierno está pasando un muy mal momento pero hay que votar para gobernar Córdoba, no voy de candidato a presidente. En segundo lugar, creo que el gobierno cometió errores y se le sumaron factores que no controla en un país muy vulnerable. Cuando se resfrían en el mundo acá hay pulmonía. Pero no se soluciona proponiendo volver al pasado. Eso es imposible. No hay ninguna condición del pasado. Ni el yuyo vale 600 dólares, ni los precios internacionales permiten timbearte la plata, ni tenés reserva para fumártela. ¿A qué país quieren volver? ¿A los cuadernos de López? Por supuesto que la economía cuando no está bien no hace ganar elecciones, pero creo que no las va a hacer perder.
Marcos Jure
Redacción Puntal

