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Luciana Molayoli

“Se puede achicar esa brecha que hay entre varones y mujeres”

El básquet femenino está en franco crecimiento en nuestra ciudad. Cada vez son más los clubes que presentan las diferentes categorías que compiten en el torneo asociativo.

Río Cuarto ha tenido jugadoras que no sólo han integrado seleccionados provinciales, sino también que han sido llamadas por clubes a nivel nacional para participar en las ligas más importantes del país.

En la recorrida que hace PUNTAL en el espacio “Haciendo escuela”, dialogamos con Luciana Molayoli, quien está a cargo de la formación de las categorías más pequeñas en Asociación Atlética Banda Norte.

“Es muy difícil que la nena se acerque al club a preguntar por básquet. Si vienen es porque una amiga está jugando o bien observó alguna publicación. De cada diez jugadores que ingresan al club, ocho son varones y sólo dos son nenas. Esto hace que nos movamos mucho más para poder difundir nuestra actividad, la que cada día tiene más concurrentes, a pesar de lo difícil que se hace por ahí  que se sumen”, cuenta Molayoli sobre cómo es la inserción de las chicas en una disciplina que mayormente tiene jugadores varones.

- ¿Por qué cree que una nena viene a jugar al básquet?

- En un primer momento lo que buscan es sociabilizarse, buscan amistades, disfrutar de la actividad y no estar encerradas en su casa. También los padres buscan eso.

Luego al ver de qué se trata les gusta porque además de ser una actividad física saludable, también incorporan habilidades individuales.

- ¿Con qué criterio se las divide a la hora de trabajar en grupos?

- Son muy pocas las nenas que vienen con un conocimiento previo, ya que hoy por hoy no se practica el básquet femenino en las escuelas, por ahí por falta de materiales como jirafas, aros y pelotas o porque los profesores no se interesan por esta disciplina y se inclinan por otras.

Entonces nosotros trabajamos por categorías con chicas de 8 a 12 años, después de 13 a 15 y de 15 a 17. No las separamos por niveles, incluímos a todas, las que tienen más o menos habilidades.

- Una chica que se suma sin tener conocimiento de los fundamentos básicos del básquet, ¿en cuánto tiempo puede comenzar a jugar competitivamente?

- La idea es que la nena que comienza a entrenar se vaya formando como jugadora con los entrenamientos. Hasta los quince años nosotros apuntamos a un básquet más social, en el que todas puedan jugar algunos minutos tanto en partidos amistosos o bien cuando se juega a nivel asociativo.

Hay casos de chicas que hace menos de un mes que están viniendo y se animan a jugar y lo hacen. Por supuesto que van de menor a mayor, pero se animan y ya tienen sus primeros minutos en cancha.

Por ahí contamos con una ventaja con el básquet, ya que son doce las jugadores y todas pueden entrar y salir durante un partido. Esto es muy bueno porque se les da participación a todas. Esto es lo que se busca en las categorías formativas, que el básquet sea inclusivo y que todas puedan jugar sin depender de su condición física o de su mayor o menor capacidad de juego.

- ¿Las más chicas se interesan por cómo juegan las más grandes o los varones para aprender algunos movimientos?

- Sí, toman de modelos no sólo a Las Lobas, el equipo de primera división que ha participado en el Torneo Federal, en la Liga Provincial y en la Liga Nacional, sino que también observan mucho a los varones del club, que también compiten en distintos niveles.

Hoy por hoy si se quiere se puede achicar esa brecha que hay entre varones y mujeres, dependiendo siempre de los objetivos que se planteen a nivel competitivo.



Darío Pablo Palacio