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Nadia por aquí, Nadia por allá

A los 13 años, Nadia Comaneci tuvo su primer éxito importante: ganó 3 medallas de oro y una de plata en el torneo europeo de gimnasia en Noruega. Un año después, en 1975, le ganó 4 pruebas individuales a  la pentacampeona soviética Luzmila Turischeva y se alzó con el primer lugar en las previas a los Juegos de Montreal. Ese año la Associated Press la consideró la atleta del año

Rumania fue durante mucho tiempo un enorme misterio para muchos. Un país del cual fuimos conociendo a partir de los ochenta, circunstancias de las terribles, como la revolución del 89 que acabó con el gobierno de Nicolae Ceausescu, y buenas expresiones futbolísticas como aquel Steaua de Bucarest que perdió la final intercontinental ante el River del Bambino Veira mas una selección que contaba ya en el mundial de Italia y luego en los EEUU, con jugadores como Lacatus y Hagi entre otros.

Rival de Argentina en el mundial del 90 y del 94. Rumanía (con acento en la i) como le decía Bilardo, y en realidad como le llaman en Europa. Empatamos uno a uno en el 90 y nos eliminaron en octavos en Los Angeles, 3 a 2 con dos de Dimitrescu, y uno de Hagi; Batistuta y Balbo para la Argentina. Pero antes, digamos en la historia, Rumania más Transilvania nos remitían al Conde Drácula y todas sus historias de novelas para leer, para ver en cine y una zaga interminable de parientes vampiros alrededor del mundo.

Rumania se encargaría en 1976 de presentar al mundo a una muñeca deliciosa que se llevó miradas y premios en los Juegos Olímpicos como gimnasta.

Nadia Comaneci, nacida en Onesti una población de poco más de 50 mil habitantes en la actualidad, un 12 de noviembre de 1961. Los que la veíamos con esa carita de niña sacamos cálculos del increíble paso del tiempo. Hay que pensar que en Montreal 76, Nadia tenía menos de 15 años. Ya competía a nivel nacional desde el 70 como miembro del equipo de su ciudad natal. Su nombre, Nadia, se inspira en una heroína de una película rusa, en realidad Nadezda, cuyo diminutivo es Nadia.

Si bien la aparición de Nadia fue sumamente mediática, este factor no incidía casi 40 años atrás, como ahora, por lo tanto sus pruebas de gimnasia, su record de 10 puntos en asimétricas, sus nueve medallas olímpicas, seis de oro, conmovieron al mundo, por su edad, su porte, pero ,al menos por aquí, no se entró en ese efecto cascada que producen algunos deportistas con su especialidad en los Juegos Olímpicos.

Es verdad que la gimnasia artística tuvo un impulso entre los padres hacia sus niñas a partir de ella y como siempre ocurre (alguna vez con el remo, el tenis, el rugby y demás) los futboleros de la mesa de café decíamos "barra de equilibrio o asimétricas" como si fuera un corner o un tiro libre.

De niña fue reclutada por los profesores capitanes del elenco nacional rumano, Bela Karolyi y su esposa Marta, quienes posteriormente huirían a EEUU para convertirse en entrenadores de varios gimnastas de ese país.

A los 13 años, Nadia Comaneci tuvo su primer éxito importante: ganó 3 medallas de oro y una de plata en el torneo europeo de gimnasia en Noruega. Un año después, en 1975, le ganó 4 pruebas individuales a  la pentacampeona soviética Luzmila Turischeva y se alzó con el primer lugar en las previas a los Juegos de Montreal. Ese año la Associated Press la consideró la atleta del año.

Cuando pasaron los Olímpicos de Montreal, donde ganó seis medallas (5 de oro), la exposición de la niña rumana fue considerable. Una bonita chica que más tarde se convertiría en hermosa y pujante mujer, trabajando como entrenadora en Rumania, y luego en los EEUU, hacia donde fugó durante la revolución de 1989.

La niña ya mujer, aunque muy joven, ganó tres medallas (1 de oro) en Moscú en 1980 e inmediatamente después de esos juegos comenzó su retiro. Su última aparición en un torneo mayor fue en el campeonato mundial universitario en Bucarest en 1981.

Después de su fuga a EEUU, se dedicó, en ese país, a realizar viajes promocionales de equipos de gimnasia, ropa interior y lencería, de la firma Jockey, junto a equipamientos de aerobic y trajes de novia.

No hace mucho, Nadia fue motivo de comentarios en el bar respecto a lo "linda que seguía siendo" y la filosófica reflexión de esos lugares: "pensar que era tan chica"; todo ello a pesar de tener hoy 57 años, y no gran diferencia con los parroquianos del café.

Se casó en el 96 con el gimnasta norteamericano Bart Conner con quien sostiene negocios afines a la gimnasia y hasta una publicación internacional del tema.

En febrero de 2006 después de 10 años de matrimonio anunció que estaba embarazada. Nace su niño Dylan Paul. (Dylan por Bob, y Paul por su primer entrenador).

Actualmente vive en EEUU. A partir de los Juegos de Atenas 2004, Nadia es comentarista de Televisa México haciéndolo ya en 3 competencias de ese nivel.

Hace unos años, se publicó un documental en el que confesó que en su pasado, muchas personas abusaron de ella, con la condición de seguirla apoyando en su carrera.

Es por aquella carita de niña que parecía suspenderse en el aire y que se llevaba los aplausos hasta de la policía montada en Montreal, que Rumania dejó de ser un ícono del Conde Drácula y otros atractivos para los que más conocían del mundo y sus lugares.

Nadia Comaneci fue un gran momento del deporte olímpico. Una copa, una masa fina y un movimiento perfecto en asimétricas. Una belleza antes y ahora.

Este año, con motivo de cumplirse un nuevo aniversario de la puntuación ideal en barras en Montreal, Nadia subió un video en donde muestra que aun a los 57 años realiza la rutina con facilidad y precisión. Se recuerda en esa muestra lo ocurrido en Montreal: "Un dato curioso es que cuando Nadia terminó su rutina, el tablero reflejaba una puntuación de 1.00, hecho que produjo confusión entre los espectadores, que no sabían lo que había pasado. Durante esos minutos, los jueces dialogaron entre ellos porque era imposible poner un diez como calificación, ya que la puntuación más alta era 9.95. De repente, los jueces informaron que ese 1.00 en realidad era un 10 para Nadia pero el tablero no estaba diseñado para poner un 10. Al instante, las dieciocho mil personas presentes en el Forum de Montreal, celebraron efusivamente la primera calificación perfecta en la historia de la gimnasia femenina.

Hoy, cuando la figura de la gimnasia artística, es Simone Arianne Biles, nacida Ohio en 1997, y en las vísperas del campeonato mundial de gimnasia artística que se desarrollará en Stuttgart, Alemania, este Octubre, nada nos hará olvidar a Nadia.

Seguramente, en las retinas de muchos y en televisor blanco y negro, la niña rumana que nos deslumbró y marcó una época inolvidable, aparecerá siempre.

Nadia Comaneci, entre enamorados y especialistas nos llenó el corazón de asombro y gozo. Para nada asimétrica, la niña.



Osvaldo Alfredo Wehbe