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Massa toma el control de Energía y amplía la botonera

La salteña Flavia Royón, ministra del gobernador massista de Salta, Gustavo Sáenz, reemplazará a Darío Martínez. También se va uno de "los Federicos", Basualdo. Sigue Bernal. El flamante titular de la cartera económica extiende su margen de acción

La posibilidad de alcanzar un buen resultado en la gestión económica del país para el flamante ministro Sergio Massa es directamente proporcional a la cantidad de botones que pueda controlar dentro de las áreas más sensibles del Gobierno. Por supuesto, después deberá ser preciso en las acciones.

El primer rótulo que le colocaron al expresidente de la Cámara de Diputados fue el de “superministro”, un calificativo bastante pretencioso para lo que había conseguido. Bajo su órbita había unificado Economía, Producción y Agricultura y Ganadería. Pero ahora el término le sienta un poco mejor al incorporar efectivamente la cartera energética, pieza clave para hacer “sintonía fina” en la gestión económica. No es que antes no la tenía dentro de su organigrama, pero la realidad mostraba que, más allá de ser parte de su ministerio, la conducción respondía al kirchnerismo. Darío Martínez, el secretario, no era un alfil puro de Cristina Fernández, pero sí sus subordinados “los Federicos”(Basualdo y Bernal). Y una de las grandes dudas era hasta dónde iba a poder avanzar Massa en decisiones energéticas con un staff que resistió cualquier modificación tarifaria en tiempos de Martín Guzmán. Ahora, con la segmentación en marcha y un tope de consumo subsidiado, como aporte de la nueva gestión massista, las facturas empezarán a tener sustanciales modificaciones.

El Gobierno tomó hace 32 meses la decisión de no mover tarifas para marcar un contraste frente a la gestión de Mauricio Macri. Esa política llegó a su fin.

El Gobierno tomó hace 32 meses la decisión de no mover tarifas para marcar un contraste frente a la gestión de Mauricio Macri, que entre 2015 y 2019 disparó los costos energéticos de los hogares a niveles exorbitantes. Fue uno de los causales de su derrota electoral. Frente a eso, y habiendo tomado nota del costo político, la gestión de Alberto Fernández, por sugerencia de la vicepresidenta, tomó el camino contrario y mantuvo sin mayores cambios los valores. Pero eso no fue gratis. El crecimiento de los subsidios energéticos terminó jaqueando las cuentas públicas, disparó el déficit y puso en jaque a la economía. La necesidad de tomar una decisión en ese frente, se aceleró junto con la inflación. Por eso la noticia de que Martínez y Federico Basualdo dejaron finalmente la cartera y la salteña Flavia Royón será la responsable del área a partir de ahora, le da a Massa total control de la cartera. Royón llega de la mano de un gobernador massista como Gustavo Sáenz en cuyo gobierno ocupaba el Ministerio de Energía y Minería, desde donde tenía un rol cercano con el floreciente mundo del litio. Además, tiene un pasado vinculado a la actividad privada y a las cámaras empresarias.

Su misión será aplicar la segmentación tarifaria con tope de subsidios para reducir la creciente sangría de recursos. Massa ya anticipó que “la segmentación y el tope de subsidio tendrá un criterio federal con comprensión climática. La entrada en vigencia será por sector y zona y será informada el jueves por la secretaría”, explicó. Coincidentemente, será el día en que se conozca la temida inflación de julio.

Más allá del costo político, el ajuste tarifario tendrá también un impacto económico porque quitará más recursos del consumo de las familias.

La urgencia no es otra que la bola de nieve de los subsidios. “En junio, la cobertura promedio de costos eléctricos fue del 30%, similar a la de julio de 2021. El 70% restante son subsidios del Estado Nacional”, explicó el experto Julián Rojo. Es decir que, cada mil pesos de costo eléctrico, $700 pone el Estado y $300, el usuario.

Pero, además, Royón tendrá, por otro lado, la misión de que la balanza energética comience a revertirse acelerando la transformación de potencialidades en hechos concretos. El gasoducto Néstor Kirchner también está dentro de ese escenario junto con la explotación de litio en el norte, que conoce de primera mano.

Es que para concretar los cuatro ejes de gestión que se impuso el ministro de Economía, que son orden fiscal, superávit comercial, fortalecimiento de reservas y desarrollo con inclusión, tener la botonera energética es clave, imprescindible.

Más allá del costo político, el ajuste tarifario tendrá también un impacto económico porque quitará más recursos del consumo. Las familias, que en general vienen de perder poder adquisitivo, y por lo tanto bajaron su nivel de consumo, deberán destinar más recursos a pagar el costo energético de la vivienda desde el próximo mes, si es que se cumple el cronograma anunciado por Massa.

Es que la fuerte escalada inflacionaria de este año terminó por demoler ingresos y, se sabía, iba a terminar afectando la actividad económica. Sobre eso alertó ayer la Came, cuando dio a conocer el dato de julio en el que las ventas minoristas cayeron el 3,5% frente a igual mes del año anterior. Pero en esa comparación general llamó la atención que el rubro alimentos y bebidas se haya desplomado un 6,2%. Es decir, hubo un notable recorte en la compra de la canasta alimentaria.

Por eso el arreglo de los múltiples desequilibrios que la economía fue acumulando en los últimos años no serán de simple resolución y Massa tendrá por delante un trimestre en el que la tensión será constante, desde el punto de vista económico, social y político. Su perfil le da en ese contexto un plus frente a sus antecesores. Pero el tiempo corre en su contra.

Gonzalo Dal Bianco. Redacción Puntal