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Un médico alertó que si lo echan queda desprotegido todo el pueblo

Desde hace 3 años, Guillermo Martínez atiende el 95% de las consultas en Bengolea, pero el Municipio decidió cesantearlo. Aseguró que el intendente busca reemplazarlo por un médico foráneo sin habilitación oficial.
 

El único médico afincado en Bengolea, el clínico y nefrólogo Guillermo Javier Martínez, acaba de ser desvinculado por la Municipalidad de la localidad cordobesa ubicada a 70 kilómetros de Río Cuarto.

Después de más de tres años de estar a cargo del dispensario, el profesional recibió una carta documento que lo notificó de que sus días en el centro asistencial están contados: el 10 de agosto próximo deberá dejar sus funciones.

La explicación formal que le dieron es que había cesado la relación contractual. Sin embargo, el médico afirmó a Puntal que el único contrato que él firmó se remonta al inicio de la relación con el Municipio de Bengolea.

Su abogado, el riocuartense Mauricio Perna, dijo: “Sólo se firmó un contrato por tres meses, luego la relación continuó de hecho por tiempo indeterminado. Por eso nos sorprende esto, porque el profesional no tiene en su poder ningún contrato que diga que el 10 de agosto terminaba su vínculo”.

A cambio de la atención diaria en el dispensario, Martínez recibía del Municipio una suma fija de 55 mil pesos, independiente de la cantidad de personas que atendiera.

El médico hizo un pedido formal para que le actualizaran el salario que se mantenía congelado desde hacía un año y medio. Ese reclamo pudo haber precipitado la decisión del jefe comunal Omar Eduardo Farías, aunque Martínez dijo que hacía varios meses que el jefe comunal no le dirigía la palabra.

Comentó que Farías ni siquiera lo convocó cuando organizó el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) para afrontar la pandemia.

“Creo que el señor intendente tiene algún problema personal conmigo, pero le recuerdo que a mí me tomó como médico no como amigo”, dijo y recalcó que la gente de la localidad salió en su apoyo. “Y hay muchos otros que no se movilizan por temor”, aseguró.

“En la práctica, soy el único médico que vive en la localidad y atiendo el 95 por ciento de las consultas que se presentan en el dispensario. Además, afronto solo todas las emergencias y las urgencias que se producen en el pueblo”, comentó el médico.

Aclaró que los días lunes y miércoles hay un segundo médico que proviene de Etruria y que atiende turnos de 3 a 4 horas diarias. Pero, dijo: “Nadie quiere atenderse con él, porque trata mal a la gente o no los revisa”.

Además de la preocupación por su situación personal, el médico advirtió que si se ve obligado a abandonar su puesto, la localidad en su conjunto quedará prácticamente sin atención de salud.

Agregó que en las últimas semanas a Bengolea arribó otro médico, de origen venezolano. “Parece que la idea del intendente es que sea esa la persona que me reemplace, se trata de un médico que ni siquiera tiene la habilitación oficial para desempeñar la profesión”, remarcó.

Declaró que el colega venezolano tiene 48 años, se recibió en 2006 y se presenta como médico residente de familia. “Según el reglamento de residencias, esas prácticas pueden hacerse hasta cumplidos los 30 años o 5 años después de recibirse, pero este hombre no califica de ninguna de las dos formas. Además, hubo una denuncia en el Consejo de Médicos porque esta persona trabaja con un sello proveniente de su país y no está matriculado en la provincia, lo que es una condición básica para poder desempeñarse en la profesión”, subrayó Martínez.

Otros tiempos

A comienzos de 2017, la intendencia de Bengolea llegó a un acuerdo con Guillermo Martínez para que se radicara en el pueblo y se hiciera cargo del dispensario.

Divorciado y con dos hijos en el exterior, el médico aceptó irse a vivir solo a Bengolea. “Yo estaba terminando mi trabajo en Las Albahacas, el intendente Farías vino a verme, me mostró el pueblo y me dijo que sólo faltaba resolver en el Concejo Deliberante cómo sería el modo de contratación, así fue cómo arranqué en febrero de 2017”, contó.

-¿Cuándo se quebró la relación?

-Yo nunca recibí una muestra de insatisfacción con mi trabajo, por el contrario escuché decir al señor intendente que no tiene nada que decir respecto a mi desempeño profesional, todo lo contrario. De modo que no sé qué le pasa. Si tiene un problema personal lo debería hablar conmigo.

Martínez cree que puede haber alguna disputa política en el medio y aclaró: “Yo no participo en política ni me interesa hacerlo, me encanta mi profesión y a eso me dedico”.

Entretanto, en la Municipalidad de Bengolea optaron por el silencio. Tras ser consultado por este diario, el intendente Omar Eduardo Farías se excusó de referirse a un tema que considera terminado.

Juntan firmas para que Martínez se quede

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Hasta ayer 1.167 personas firmaron el petitorio por la permanencia de Guillermo Martínez, en Bengolea. En el sitio Change.org resaltaron: “Se trata de un buen médico que desea quedarse en la localidad a tiempo completo” y exigen: “Basta de cambiar médicos año tras año. Esto no tiene motivos políticos, únicamente se pide por la salud en el pueblo”.