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Gustavo "Gufi" Rustichelli, el heredero de un gran amor por los "fierros" de Melo

Su infancia transcurrió en el taller mecánico de su padre, Rubén "Coco" Rustichelli, por lo que desde pequeño tuvo la convicción de que sería piloto de carreras. Fue así que se convirtió en un gran corredor de la región cordobesa. Además, es paramédico

Gustavo “Gufi” Rustichelli tiene 50 años y es oriundo de la localidad de Melo.

Es amante de los fierros como su padre, Rubén “Coco” Rustichelli, quien dedicó toda su vida al cuidado de los vehículos en su taller mecánico.

Por esto, su infancia siempre estuvo ligada a los motores y a ser el ayudante número uno de su papá para las reparaciones.

Desde pequeño, decía que iba a ser corredor de Fórmula 1 y así fue como poco a poco se adentró a vivir la experiencia como piloto; la misma no fue fácil, ya que su papá no disponía de medios económicos para que él cumpla su sueño.

Fue así que a los 17 años recibió una sorpresa de un amigo, una moto que había ganado en un sorteo de un boliche bailable y así surge la historia del melense Rustichelli, quien con sus conocimientos y herramientas de mecánico la transformó en una para carreras y fue piloto de carreras de motos hasta los treinta años.

“Al principio mi papá no quería, porque era una actividad de gran riesgo,pero así empezó mi carrera deportiva como piloto, siempre lo deseé y busqué la manera para lograrlo”, señaló Rustichelli.

En su infancia y adolescencia hasta en la actualidad, su grupo de amigos, quienes comparten la misma pasión por los fierros, estuvo presente en cada paso del piloto melense.

Como expresa Rustichelli, “sus compañeros de vida”: Jorge Iliana, Rafael Bertola y Marcelo Carletti.

Ellos, junto a él, fueron quienes preparaban cada uno de los vehículos que iban a ser para las carreras.

“Fui piloto y preparador, siempre todo en mi taller, es algo muy lindo porque uno aprende a interpretar el motor. Es una ventaja extra ser piloto y mecánico”, comentó el melense, quien también remarcó que tiene su desventaja, algo siempre falta y hasta el último día no está todo listo, por los tiempos.

A su vez, mencionó que el deporte automotor le permitió estar rodeado de buena gente.

El melense señala que su carrera automovilística, motociclística y de karting fue gracias a todos los vecinos de Melo, de los comercios que son sus sponsors y de su equipo de la vida: su familia y sus amigos Bertola, Iliana y Carletti.

En su taller mecánico preparaba motores de karting para distintos campeonatos en la zona, un día realizando una reparación decidió que iba a armar un karting y empezar a correr carreras.

“Fui piloto de karting un par de años, salí campeón en algunas ocasiones y fue toda una experiencia para mi carrera del deporte automotor”, dijo Rustichelli.

Tras tantos años de ser piloto y profesionalizarse en el ámbito, Rustichelli cuenta con un equipo de más de quince personas trabajando para que el auto esté en perfectas condiciones para el evento planificado.

Su carrera profesional no fue sólo en la región y en la provincia de Córdoba, sino que en varias ocasiones ha sido piloto en campeonatos en distintos puntos del país, donde obtuvo grandes reconocimientos y clasificaciones en el podio.

“Deportivamente me fue muy bien, estoy agradecido a la vida, a mis amigos y a la gente de Melo. Todo lo que logré fue gracias a ellos y a todo lo que me aportaron todos estos años”, enfatizó Rustichelli.

El melense agradece a quienes estuvieron y están en cada carrera o preparación, ya que este deporte es costoso y sin la ayuda de quienes lo rodean, él no podría vivir las experiencias magníficas que le brinda el deporte automotor.

Su familia es uno de los pilares fundamentales para su carrera deportiva; su mujer y sus dos hijas lo acompañan en cada uno de los eventos en los que él corre, como así también su padre, sus amigos y su hermano, quien en una oportunidad le ofertó el auto para realizar una carrera en la región cordobesa.

“Nunca me había subido a un auto y nos fue bastante bien, quedé cuarto y eran bastantes corredores y así se despertó ser piloto de turismo de carreras”, comentó Rustichelli, quien hizo hincapié que, luego de esa experiencia, su equipo y grupo de amigos manifestaron que había que adquirir un auto, por lo que el piloto vendió su karting y con ayuda de sus amigos y los sponsors lograron comprarlo.

Rustichelli ya hace más de un año que participa cada mes como piloto de carreras automovílisticas que son realizadas en la región de Córdoba y en otros puntos del país.

No obstante, apunta a que ser piloto de distintos vehículos es un gran desafío, ya que son muy distintos entre sí y por la edad que tenía en cada una de estas facetas, por lo que en la moto, él se sentía más veloz y tener el tacto en el acelerador.

El karting, asegura el melense, fue la escuela de ser piloto, ya que aprendió a mejorar las maniobras y es más al límite.

“Uno va aprendiendo día a día algo nuevo y por eso es tan linda la vida, porque uno no deja de enriquecerse de conocimientos”, destacó Rustichelli y sumó: “Creo que mi trabajo también es un aporte social, por lo que generan las carreras, la gente se une, pregunta, está siempre ahí y es hermoso ver la participación de cada uno de ellos”, dijo el melense.

El taller mecánico, ubicado en la localidad de Melo, es un lugar de encuentro para los amigos y vecinos del piloto; en las preparaciones o días previos a las carreras es un lugar bastante concurrido por los melenses, quienes algunos van a tomar mate, otros aprender sobre mecánica y otros trabajan en los vehículos, quienes trabajan a ad honorem.

“Un auto implica un montón de trabajo y uno solo no puede, siempre hay que estar rodeado de buena gente, trabajadora y bondadosa, por eso estoy agradecido de por vida”, expresó el piloto.

Al mismo tiempo, Rustichelli les brinda a través de su experiencia y su camino recorrido herramientas a jóvenes que quieren comenzar a correr carreras.

Agustín Lanfranco fue uno de los pilotos que desde los cinco años estuvo acompañado por el melense enseñándole cada uno de los conocimientos para lograr grandes resultados.

Son varios los jóvenes que se enriquecieron de las experiencias de Rustichelli, quien brindaba toda esta ayuda sin costo alguno, ya que él sentía que tenía que devolver todo lo que le aportó la comunidad.

“Siempre digo, ojalá en Melo haya sucesores, que siempre en nuestro pueblo haya alguien que le guste los fierros y que quiera competir en las carreras”, apuntó el melense y agregó: “No se me pasan las ganas de correr, lo necesito, es algo que realmente lo disfruto, hasta mis hijas me preguntan hasta cuándo voy a correr en el auto y yo les digo que hasta que me pueda subir y bajar del auto, voy a seguir siendo piloto”.

La otra faceta de “Gufi”

Gustavo “Gufi” Rustichelli además de ser piloto de carreras es paramédico, como él lo expresa: “Tengo dos trabajos, uno con las manos sucias (mecánico) y otro con las manos limpias (paramédico)”.

El melense hace más de veinte años que conduce la ambulancia del Hospital de Melo y trabaja en el sistema de salud.

Además trabajó en los Bomberos Voluntarios del pueblo y,en un momento de su vida, le surgió la posibilidad de capacitarse como paramédico y empezó a estudiar e incursionar en la salud.

“Es un trabajo muy gratificante, me gusta muchisímo el estar para cada uno de los melenses”, comentó el piloto y sumó: “Es un desafío unir estos dos trabajos, siempre recibo chistes sobre que vaya despacio con la ambulancia, que no es un auto de carrera y yo les digo no creo que vayan más seguros que conmigo como piloto” , manifestó riéndose el melense, quien destacó lo agradecido que está con cada una de las personas que lo apoyan de distintas maneras en su gran sueño hecho realidad que es ser piloto de carreras automovilístico, motociclístico y de karting en Melo, por lo que también brinda estos servicios a la comunidad, ya que siente que le debe mucho al pueblo y los melenses que forman parte de su gran trayectoria en las grandes pistas.

Mañana a las 19.30 h. se bendecirá el Cinerario La Merced, al celebrar este día 131 años de la creación canónica de la Parroquia La Merced.

Es un motivo de acción de gracias porque las cenizas depositadas en este sobrio pero acogedor cinerario, que se ubica en el pasillo que conduce a la Capilla del Santísimo, servirá para orar por los difuntos de forma diaria. Todos los primeros viernes de cada mes, al celebrar al Sagrado Corazón de Jesús, se podrá depositar las cenizas de nuestros hermanos difuntos.

Las cenizas son colocadas sin bolsas ni urnas.

Previamente es necesario presentar en secretaría fotocopia de certificado de defunción, de cremación y llenar una planilla en la que se registrarán datos de la persona fallecida y también datos de quien presenta las mismas.

La colaboración será voluntaria y no tendrá cuotas mensuales. Las placas recordando a cada fallecido serán hechas por la Parroquia y no se podrá poner floreros y otros elementos. La Parroquia se hace cargo del mantenimiento y de la oración diaria que se haga en cada misa. La primera entrega se hará el viernes 8 de septiembre a las 19.30 h. luego de la misa. El próximo mes se hará el primer viernes.