Oliva es un punto estratégico de la provincia en materia productiva. Ubicada en el departamento Tercero Arriba, sobre la medular ruta 9, en el corredor entre la capital provincial y Villa María, la localidad es el corazón de Córdoba.
Pero no sólo se destaca por su estrecho vínculo con el campo, sino también por tener importantes dirigentes ruralistas en la esfera provincial y nacional. Y que en las últimas horas -y en las próximas también- no sólo mostraron en común la dirección de su documento.
De allí es Alejandro Buttiero, presidente de Coninagro Córdoba, un dirigente que surgió de la cooperativa de base de su localidad, La Federación Ltda., y que reemplazó a un histórico como Marco Giraudo en ese lugar, el hombre de Las Isletillas, del mismo departamento Tercero Arriba. Buttiero quedó en medio de una tormenta en los últimos días luego de que, junto con los otros dirigentes que integran la Mesa de Enlace Provincial, emitieran un comunicado de 4 líneas que fueron suficientes para que la conducción nacional de la Mesa de Enlace pusiera el grito en el cielo y aparecieran los primeros truenos. Es que los dirigentes nacionales no acompañaron el tractorazo del sábado bajo un vago argumento de que era inoportuno y no estaban dadas las condiciones. No fueron más allá para detallar cuándo era oportuna la movilización ni tampoco dejaron en claro cuáles condiciones deben cumplirse para organizar una marcha.
Los dirigentes nacionales no acompañaron el tractorazo del sábado bajo un vago argumento de que era inoportuno y no estaban dadas las condiciones.
En cambio, la Mesa de Enlace provincial se despegó de esa posición y en esas cuatro líneas adhirió y acompañó la protesta del sábado. El teléfono de Buttiero comenzó a arder ni bien se conoció la publicación. Hasta que luego del tractorazo llegó una llamada en la que le informaban que su participación en el Consejo Nacional de Coninagro había llegado a su fin. Le habían quitado la silla de ese organismo de conducción de la entidad, según interpretaron cerca del dirigente, por “ser inorgánico” en sus acciones. Todos miraron al titular de Coninagro nacional, Carlos Iannizzotto, que en las últimas elecciones legislativas dio el salto, tomó licencia en la entidad agropecuaria, y se candidateó para diputado nacional acompañando a la fuerza de Florencio Randazzo. Más allá del esfuerzo, los mendocinos no lo acompañaron y estuvo lejos de disputar una banca. Entonces, tras el fracaso, decidió retomar la conducción de Coninagro, que había quedado en manos del vice, Elbio Laucirica, de provincia de Buenos Aires.
Ayer Iannizzotto dijo que en realidad no se lo había echado a Buttiero y que estaba citado como todos los demás a una reunión del Consejo Nacional para hoy. En Coninagro Córdoba, los dirigentes aseguran que la comunicación a Buttiero existió y que el dirigente creía estar afuera de la estructura nacional.
Buttiero no tiene en sus planes dar marcha atrás con su posición y asegura entre sus allegados que si tuviera que firmar otra vez esas cuatro líneas lo haría “con las dos manos”. “Está convencido de que es lo que corresponde porque se trató de una simple adhesión a un planteo de los productores que ven cómo su esfuerzo se esfuma por las políticas erradas del Gobierno. Parece que la conducción nacional ve otra cosa”, explican cerca del dirigente de Oliva. Detrás de Buttiero está el Consejo Provincial de Coninagro, que antes apoyó la firma del comunicado que el presidente avaló. Y también lo acompañan algunos dirigentes históricos, como el propio Giraudo y también suman allí a Carlos Garetto, quien formó parte de la recordada Mesa de Enlace que protagonizó la 125.
Carbap impuso una mayoría en CRA. Del otro lado quedaron dos cordobeses: De Raedemaeker y el riocuartense y presidente de Cartez, Javier Rotondo.
Pero la tormenta que azotó a la dirigencia agropecuaria de Oliva no sólo alcanzó a Buttiero y a Coninagro. En CRA, hay probabilidad de tormentas fuertes para hoy. Es que el vice de la entidad, Gabriel de Raedemaeker, también de Oliva, pero a diferencia de Buttiero no vive en la localidad sino en su campo, también quedó a contrapelo de la conducción porque acompañó a los integrantes de la mesa de enlace Córdoba y hasta viajó a Buenos Aires a la manifestación. CRA no quiso acompañar la protesta. Lo definió luego de una intensa discusión interna en la que las confederaciones de San Luis, Santiago del Estero y Córdoba quedaron en minoría porque querían manifestar. La poderosa Carbap y el resto de las entidades de segundo grado impusieron su mayoría. Del otro lado quedaron dos cordobeses: el propio De Raedemaeker y el riocuartense y presidente de Cartez, Javier Rotondo, que firmó junto con Buttiero aquellas 4 líneas. A De Reademaeker creen que hoy podrían llegar a sancionarlo en CRA, cuando la entidad realice su habitual reunión de la conducción a media mañana en Buenos Aires; en lo que será la antesala del encuentro presencial de la Mesa de Enlace nacional tras el tractorazo.
Serán horas tensas y decisivas para las organizaciones del campo. “La Mesa de Enlace deberá hacer una profunda autocrítica porque evidentemente perdió la brújula. Deberá recalibrar su GPS si es que quiere volver a representar a los productores. El sábado quedó en offside y la cosa se puede poner peor si llegan a sancionar a quienes decidieron escuchar a las bases”, alertaron en Córdoba, que por estas horas parecen los representantes más díscolos de la dirigencia agropecuaria nacional que quedó en la vereda opuesta a miles de productores que se movilizaron.
Gonzalo Dal Bianco. Redacción Puntal

