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Miguel Zonnaras: "La recesión es la peor atmósfera para un empleador"

El presidente de Georgalos y de la Cámara de Comercio Exterior de Córdoba (Cacec) analizó el difícil contexto económico del país, su impacto en la industria y qué necesitaría el aparato productivo para rebotar

Miguel Zonnaras es una de las máximas figuras ascendentes del empresariado cordobés. Presidente de Georgalos, una de las más reconocidas alimenticias del país y titular de la Cámara de Comercio Exterior de Córdoba, habló con I+I sobre el contexto económico, el impacto en la industria, los despidos y qué espera el sector productivo para comenzar a rebotar. Y aseguró: “La recesión es la peor atmósfera para un empleador”.

¿Cómo observa la situación económica actual y su impacto en la industria?

Sería importante separar en dos grandes aspectos el análisis de la situación económica porque una cosa es la macroeconomía y otra la microeconomía. En el primer punto había que hacer correcciones porque sin un ordenamiento de la macro era imposible poder continuar y llevar adelante cualquier actividad. Eso devino en un sinnúmero de medidas que se fueron tomando para ordenar las variables que son fundamentales para que la economía se pueda desarrollar con cierta normalidad. Básicamente hablar de la inflación, de un nivel de reservas del Banco Central que les permita a los importadores pagar insumos o bienes, que el exportador pueda cobrar sus ventas a un dólar razonable. Fueron cosas que se encararon en una primera etapa, que eran necesarias pero que tiene muchos otros desafíos por delante. Estamos entrando en un proceso recesivo y para que eso se revierta hay que buscar elementos que generen crecimiento en la actividad económica. Puntualmente en Córdoba, como tenemos la actividad primaria que es muy importante, dependemos en buena medida de las cosechas y si viene bien genera una tracción significativa. Y después tenemos el sector industrial que sufre de lleno los temas pendientes que quedan por corregir para poder generar una reversión de curva desde la recesión hacia el crecimiento.

¿Cómo se cambia esa tendencia?

Las industrias necesitamos competitividad, que se logra teniendo un entramado con costos de producción que permitan tanto al consumidor poder comprar como al fabricante obtener rentabilidad y llegar a otros países en mejores condiciones frente a los competidores. Ahí hay que hacer un trabajo pendiente y es gran parte de los desafíos que se vienen.

¿Una parte importante es lo fiscal, la presión tributaria?

Lo fiscal es sumamente importante porque nuestros bienes y servicios están embebidos en un sinnúmero de impuestos que dificultan la competencia con los de otros países. Y también a la gente le llega con un precio final también elevado por esa misma razón. Pero no todo es impositivo, porque tenemos deficiencias de infraestructura básica vinculadas a la logística, puertos, como sistemas energéticos con lo que nos pasó la otra semana con el corte de gas. Eso quita competitividad y son gran parte de la agenda por delante para corregir.

La Unión Industrial de Córdoba acaba de publicar su informe de situación y advirtió que en abril 1 de cada 4 industrias debió despedir personal, ¿cómo está ese aspecto de la crisis?

Cuando uno habla de recesión, habla de la peor atmósfera que puede vivir un empleador. Porque en definitiva cae la demanda y tiene que tratar de subsistir como empresa. Y cuando no se ven señales de reactivación, empieza a tener que tomar decisiones indeseables. Creo que lo fundamental es concientizarnos en la meta de generar incentivos para que la actividad productiva vuelva en un sendero de desarrollo ascendente y a generar empleo. Y en eso tienen mucho que ver los temas que mencionamos sobre competitividad para vender a otros mercados y desarrollarnos más fronteras afuera.

¿Qué sectores podrían arrancar primero?

Hay sectores en la economía argentina con un enorme potencial. Si tenemos cierto consenso en cuanto a política y criterios, rápidamente van a traccionar favorablemente. Menciono a los hidrocarburos, minería, el complejo agroindustrial. Si hay medidas correctas se van a ver en marcha rápidamente. El resto de las actividades tienen desafíos muchísimo más profundos y para lograr su reactivación será necesario avanzar en reformas mucho más de fondo y estructurales para que no tengamos estas actitudes cíclicas que para los proyectos de inversión de largo plazo difícilmente se puedan concretar o llevar adelante.

Como representante de una alimenticia, ¿qué está pasando con los precios y cuál es la perspectiva hacia adelante?

Generalizar en materia de alimentos es difícil porque cada sector tiene una composición distinta de costos y de factores que le impactan en los precios de forma distinta. En términos generales diría que vivimos un proceso de desaceleración de inflación por recesión de demanda. Entonces esos sobrestocks que existen de oferta hacen que la moderación en el alza de precios sea importante. Pero para dominarla en serio y tener una oferta consistente de bienes alimenticios y que la inflación llegue a indicadores deseables para una economía sana, vamos a tener que encarar las reformas estructurales pendientes. Una de ellas es la fiscal, sin dudas.

Hay quienes creen que la inflación va a detenerse en torno al 4 o 5 por ciento mensual, ¿para perforar ese piso hacen falta reformas de fondo?

Mi observación es que sí.