Los 27 países miembros de la Unión Europea (UE) sellaron ayer un acuerdo histórico, sólo comparable a los pactos de posguerra, para poner en marcha un plan de recuperación económica de 750.000 millones de euros para hacer frente a las consecuencias económicas derivadas de la pandemia de coronavirus.
"Acuerdo", anunció en Twitter el presidente del Consejo Europeo, el belga Charles Michel, a las 5.31 (media hora después de la medianoche hora de la Argentina) del martes, al término de una maratónica cumbre que comenzó el viernes pasado por la mañana.
El acuerdo contempla la creación de un fondo de recuperación financiado con deuda común de 750.000 millones de euros, de los cuales 390.000 millones se desembolsarán en subsidios y 360.000 millones en préstamos, con el fin de ayudar a los países más afectados.
En conjunto, esas medidas implican el desembolso de un equivalente al 4,6% del PIB europeo de 2019, y el endeudamiento por primera vez en su historia de la Comisión Europea, con los que se financiarán programas utilizando una calificación de deuda triple A.
Al fondo de recuperación se suma un acuerdo para el marco financiero plurianual, el presupuesto para los próximos siete años de la UE, que alcanzará 1 billón 74.000 millones, una cantidad ambiciosa, teniendo en cuenta el nuevo contexto poscoronavirus.
"Ha sido una negociación difícil, en la que llevamos inmersos unos meses extraordinariamente complicados y con un tramo final tan exitoso como extenuante", dijo el jefe de Gobierno español Pedro Sánchez desde Bruselas al término de la reunión que se extendió durante más de 90 horas consecutivas.
"Europa se enfrentaba a un reto histórico y ha sabido responder con un acuerdo histórico", subrayó el líder socialista español, uno de los negociadores clave del acuerdo que logró obtener para su país unos 140.000 millones de euros durante los próximos seis años: más del 11% del PIB del país, de los cuales 72.700 millones de euros serán subsidios, se informó en un comunicado.
"Hemos logrado este resultado protegiendo la dignidad de nuestro país y la autonomía de las instituciones comunitarias", planteó el primer ministro italiano Giuseppe Conte, sobre el resultado del debate.
Italia, según adelantó Conte, obtendrá 209.000 millones de euros que servirán "para relanzar el país", en momentos en los que se calcula que la caída del PIB de ese país rondará el 13%.
Beneplácito
En la misma línea, se sucedieron a través de las redes sociales las celebraciones de presidentes y jefes de Gobierno europeos sobre el entendimiento que pone un antes y un después a la política comunitaria.
El acuerdo alcanzado por los 27 estados miembros es un acto inédito que marca un punto de inflexión en un momento especialmente crítico para el bloque, agrietado por diferencias internas entre los países ricos del norte y los pobres del sur, pero apremiado también por el resurgimiento de fuerzas políticas de ultraderecha, antieuropeístas, que bregan por un nacionalismo económico de sus países.
De hecho, prácticamente todas las agrupaciones de ultraderecha del continente salieron inmediatamente después del anuncio a criticar los términos del acuerdo, por considerar que viola la Constitución europea y les "regala" dinero de los contribuyentes a los países del sur del continente.
Para cerrar el pacto fueron necesarias concesiones a los autodenominados países "frugales" -Holanda, Austria, Dinamarca y Suecia, a los que se sumó Finlandia- que consiguieron reducir el volumen de ayudas, imponer mayor control sobre las asistencias y mantener sus descuentos en la contribución al presupuesto.
Esos fueron los puntos más controvertidos de la negociación que extendieron los debates, junto a la propuesta para vincular la recepción de fondos del presupuesto al respeto al estado de derecho.
Los grandes países, Alemania, Francia, Italia y España, como la mayoría de los miembros del bloque, exigían una base de 400.000 millones de euros en subsidios no reintegrables, mientras que los "frugales" proponían 350.000 millones.
Finalmente, el compromiso se queda más cerca de la primera cifra, pero supone un recorte de 110.000 millones en las ayudas directas con respecto a los 500.000 millones de euros que propuso la Comisión Europea inicialmente.
El instrumento para la recuperación y la resiliencia, la partida más relevante del fondo de reconstrucción, destinada a financiar reformas e inversiones, aumentó su volumen a 672.500 millones, pero el resto de programas del fondo sufren importantes recortes.
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