De una investigación realizada por el equipo de la fundación Conatus Vitae, que trabaja sobre el acompañamiento a personas con problemas de consumo, se destacó que hay una estigmatización marcada de la situación de las mujeres. Los especialistas indicaron que hay una creencia social respecto de que no es correcto que las mujeres consuman, por ejemplo, alcohol, considerando que se deben concentrar en el cuidado de su familia.
“En una investigación relacionada a la cantidad de consultas recibidas desde nuestra organización sobre tratamientos y orientación sobre consumos problemáticos, los números fueron aún más contundentes de lo que la misma experiencia nos mostraba día tras día”, indicó el presidente de la fundación, Francisco Pipino (MP 8878), en el marco del informe presentado esta semana en como parte del Día Internacional de la Mujer.
“Durante 15 meses de recorrido de datos, se contabilizó un total de 320 mil consultas de primer contacto, dando lugar a segundas entrevistas y posibles accesos a tratamientos. Del universo mencionado sólo 420 personas accedieron a nuevas consultas, información y derivaciones en caso de necesitarlo”, dice el informe, y agrega: “Cada que vez que una persona se contactaba, las premisas siempre fueron las mismas: ‘La situación es desesperante, ya no sabemos qué hacer’, de ahí partían los pedidos, las necesidades, las familias que muchas veces no pudimos ponerles caras, sino sólo nombres porque eran situaciones que excedían sus posibilidades”.
El estudio comenzó a desarrollarse hace 15 meses, en enero de 2020, “atravesados por una pandemia, y luego llegamos al 2021 en la actualidad, con una normalidad adaptada”, indican desde la fundación, que da cuenta de que su formación surgió con la necesidad de “completar el trabajo que venimos realizando para poder llegar a la mayor cantidad de personas que podamos”, indican y completan: “Nuestra fundación, que trabaja con personas en situación de consumo problemático, se dedica a orientar, ayudar, informar y brindar tratamientos; la premisa general es que los tratamientos sean universales y accesibles”.
Números alarmantes
“Es una creencia que queremos derribar porque estamos convencidos de que todas las personas debemos tener acceso a los tratamientos, porque ante todo somos personas, nos pasan cosas y tenemos que contar con alternativas para resolver situaciones que solos no podemos hacer”, indicó Pipino en diálogo con Puntal luego de que se conociera el informe de la fundación que preside.
De las 420 personas que consultaron por segunda vez al equipo de la fundación, y con las que mantuvieron el contacto tras el primer vínculo, el 68,5% fueron mujeres. “Desde la experiencia este dato no es sorprendente, ya que en general en esta zona o región es muy común que madres, parejas, hijas, abuelas o nietas consulten por algún familiar”, indica el estudio, que da cuenta que “los niveles de percepción de riesgo de una persona que está en situación de consumo problemático o que presenta alguna conducta dependiente, son marcados por la persona conviviente o familiar de referencia que se acerca a consultar”.
En este marco, destacan que en general es más común la consulta de mujeres que la de varones sobre posibles acompañamientos o tratamientos para ellas mismas o para sus familiares por situaciones de consumo problemático.
“Al varón, en esta cultura al menos, se ‘lo debe ayudar’, la mujer debe salir de esta situación como pueda”, alertan desde la fundación riocuartense sobre la realidad que se observa en el seguimiento de las consultas. Y agregan: “Las formas en las que percibe la sociedad el problema no son las mismas, la mujer es estigmatizada aún más que el varón, existe la condena social y un intento de invisibilizar la problemática”.
Los números sobre las consultas para dar contención a una mujer en situación de consumo problemático fueron muy bajos en el relevamiento: de las 420 personas que consultaron solamente 5 fueron por el acompañamiento a mujeres. De éstas, 2 fueron consultas realizadas por ellas mismas.
En diálogo con ellas, argumentaron tener falta de tiempo, el temor a perder el trabajo, y la situación de la familia, como algunos de los argumentos que podían impedir un tratamiento.
“Las 3 restantes fueron sus progenitores los que consultaron, manifestando cierto temor en tomar decisiones para avanzar con el acceso al tratamiento”, señala el informe de Conatus Vitae.
Por otra parte, el estudio indicó que de esas 5 mujeres que consultaron actualmente 2 están en tratamiento. “En términos porcentuales, las consultas por mujeres para acceder a un tratamiento fueron un poco mayor al 1,2% del total de consultas efectivas, siendo el 0,47% quienes consideran la posibilidad de acceder a programas terapéuticos profesionalizados por trastornos conductuales o consumos problemáticos”, agregan los especialistas de la ONG.
Necesidad de tratamientos
“Estamos convencidos de que no debemos estigmatizar a la mujer en situación de consumo, que las estrategias deben ser universales y que todos debemos participar de la construcción de políticas igualitarias en marco a la salud, salud mental y adicciones”, indica el informe de la fundación, que luego sentencia: “Sin salud mental no hay salud”.
Ante este estudio, se consultó al presidente de Conatus Vitae sobre cuáles son las cifras que consideran más alarmantes de este relevamiento, y en este sentido Pipino explicó que para las mujeres la posibilidad de acceder a un tratamiento parece lejana de acuerdo a los criterios sociales.
“La cifra que confirma algo que siempre se ha sospechado es que las mujeres y sus familiares suelen buscar menos ayuda o menos alternativas a los tratamientos por diversos motivos”, aseguró el especialista.
- ¿A qué se debe esta estigmatización social que se da respecto de la situación de las mujeres?
- Creemos que la estigmatización del consumo de las mujeres viene dada por una creencia social instalada respecto de que la mujer es madre de familia, tiene que cuidar a los hijos, y por lo tanto no debería tener estos problemas. Incluso el consumo de alcohol está mal visto en las mujeres, es un paralelo que se realiza con lo que era la estigmatización de la mujer cuando fumaba, que estaba mal visto socialmente y se la etiquetaba como una clase especial.
- ¿Qué valoración realizan sobre los contactos que han tenido de mujeres que llamaron para consultar por tratamientos para ellas mismas?
- Nos llama la atención la poca cantidad de mujeres que han buscado alternativas de tratamiento. Para que un tratamiento sea efectivo deben darse muchas condiciones extra; en general las personas que vienen a buscar tratamiento son madres solas que tienen que cuidar a sus hijos y se debe contemplar el tiempo en el que se los acompaña en sus actividades y las propias, no sólo en el rol de madre, sino en la mirada individual ocuparse de su salud.
- ¿Se puede avanzar para conseguir estos espacios de contención?
- Tratamos de brindar esos espacios, pero la mujer está estigmatizada porque la sociedad no le permite el consumo, y es un debate necesario abrir porque es una falencia importante que hay sobre los tratamientos que se pueden brindar.
Según Sedronar, las mujeres con hijos son las que más dificultades tienen para tratarse
En un informe de 2020, Sedronar indicó que cada 10 personas que llaman al 141, la línea oficial de atención, acompañamiento e información sobre consumo de sustancias, 7 son mujeres que se comunican para pedir ayuda para sus familiares u otras personas. “Paradójicamente, las mujeres con hijos son las que tienen mayores dificultades de acceso o adherencia al tratamiento cuando son ellas las que atraviesan el problema”, señalaba el estudio, en coincidencia con lo que alertó la fundación riocuartense.
El estudio se hizo en base a información que surgió de la base de datos que la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina sistematiza de las y los usuarios asistidos por algún dispositivo del organismo.
En ese momento, Gabriela Torres, titular de la Secretaría, consideró que “es central hacer para poder interpelar las prácticas y estereotipos de género en torno a estos consumos, y generar estrategias de cuidado”.
Durante el tercer trimestre de 2019 hubo 3.986 llamados a la línea 141, de los cuales 2.677 fueron hechos por mujeres (67%), mientras que sólo fueron 1.309 los consultantes varones (33%).
Si se analizan las diferencias por género según el tipo de consulta, se encuentra que la mayoría de las consultas efectuadas por mujeres son indirectas (2.457 de 2.677 consultas femeninas). Es decir, consultas en las que se solicita orientación o ayuda para un familiar, cónyuge, amigo/a o conocido.
Tan sólo 220 consultas (alrededor de un 5%) son directas: efectuadas por la mujer que presenta un consumo problemático de sustancias.

