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Murieron mellizos prematuros y el hecho puso en debate la falta de área neonatológica en el sur provincial

Los bebés nacieron en el hospital de Laboulaye, con 26 semanas de gestación y un peso de 600 gramos cada uno. A pesar de los esfuerzos, no se logró estabilizarlos para trasladarlos a Río Cuarto.

El fallecimiento de mellizos prematuros en Laboulaye puso en evidencia las carencias en la asistencia de emergencias en pueblos del sur cordobés.

Aunque las probabilidades de sobrevivir de las pequeños (una nena y un varón), que nacieron tras 26 semanas de gestación y pesaban apenas 600 gramos, eras casi nulas, en la ciudad los vecinos lamentaron el hecho y expusieron su malestar por la falta de un área de neonatología tanto en el hospital como en las clínicas privadas.

Según pudo confirmar Puntal, la muerte de los bebés se produjo unas dos horas después de ocurrido el parto en el Hospital Regional “Ramón Cárcano”. 

El director del centro asistencial, Walter Acotto, dijo que se brindó toda la asistencia, pero admitió que las condiciones en que se dieron los nacimientos lo hacían imposible.

El equipo médico de Laboulaye estuvo en permanente contacto con un centro especializado de Río Cuarto, articulando un posible traslado, para lo cual se requerían dos ambulancias que debían llegar desde aquella ciudad, distante a 150 kilómetros.

Finalmente, el procedimiento no pudo concretarse.

El doctor Acotto explicó a Puntal: “Primero que los bebés pesaban 600 gramos. La mamá llegó con dilatación completa y no hubo posibilidad de trasladarla a ningún lado, se la debió pasar directamente a cirugía. No hay neonatología en Laboulaye, como en todo el departamento (Sáenz Peña). El lugar más cerca es Río Cuarto, pero para ello hay que montar todo un operativo para trasladar los bebés”. Asimismo, mencionó que el embarazo cursaba las 26 semanas. “Si hubieran estado en otro centro, igual iban a tener ese final”, precisó el doctor.

El director del hospital aclaró que cuentan con dos ambulancias, pero detalló que en este caso no se podía salir a la ruta con los bebés sin antes ser estabilizados. 

Más allá del triste desenlace, el tema generó quejas de los habitantes del sur, que una vez más reclaman por la falta de asistencia especializada y la obligación de asistir a un centro que se encuentra a más de 100 kilómetros de distancia.