“La propuesta plantea la recuperación, histórica, patrimonial y social de nuestro Museo Histórico Regional, desde la dinámica cotidiana relacionada con acontecimientos importantes a lo largo de la vida que individualmente la comunidad lleva adelante y proyecta, como en este caso, la celebración de un matrimonio civil”, indica el proyecto aprobado por el Concejo Deliberante que promueve el uso de la histórica casona como espacio para el desarrollo de matrimonios civiles.
A partir de un trabajo articulado entre la Dirección del Registro Civil y la Subsecretaría de Cultura la semana pasada se realizó el primer casamiento en las instalaciones del Museo. Es una osibilidad a la que tendrán acceso los riocuartenses que deseen casarse, y que sólo debe coincidir con la grilla de actividades del Museo, sin otras restricciones.
“Como sede de Comandancia de frontera, este edificio es muy significativo para la ciudad, la provincia y hasta a nivel nacional”, indicó Fernández, quien agregó que en el marco de la pandemia, el patio del Museo permite la presencia de más personas.
La directora del Registro Civil, e impulsora de la iniciativa, Jorgelina Fernández, indicó: “Es una opción especial porque el museo es una casona histórica y la más antigua que existe de las que se mantienen en pie en la ciudad. La idea es que se utilice este espacio para las uniones matrimoniales, haciendo de esta celebración un ida y vuelta entre pasado y presente y un acontecimiento para conectar la historia”.
En diálogo con Puntal, Fernández indicó que desde hacía tiempo pensaban en la posibilidad de disponer de este espacio como una alternativa para los casamientos y que ahora con la nueva ordenanza se podrá ser parte de la historia de Río Cuarto.
Esta semana que pasó se dio el primer casamiento en la vieja casona, y todos los que lo deseen podrán hacerlo sin ningún costo extra. El único requisito que tiene diferente a celebrar la unión en los registros de centro, Alberdi o Banda Norte está relacionado a que deben presentarse dos testigos más, en respuesta a lo que se exige desde la Nación a cualquier unión que implique sacar los libros de los registros.
“Como sede de Comandancia de frontera, este edificio es muy significativo para la ciudad, la provincia y hasta a nivel nacional”, indicó Fernández, quien agregó que en el marco de la pandemia, el patio del Museo permite la participación de más personas que en un lugar cerrado, con el respeto de todos los protocolos de distanciamiento correspondientes.
“Más allá del dato de color del lugar en el que se hace, es bueno darle el contenido de lo que es esta casona”, dijo Fernández, quien comentó que suele suceder que muchos riocuartenses desconocen el interior del museo.
El museo
La casona de Fotheringham y Alvear, que fuera sede de la Comandancia de las Fronteras de Córdoba, San Luis y Mendoza ejercida por el Gral. Julio A. Roca, fue declarada “Monumento Histórico Nacional” en 1975. Actualmente es sede del Museo Histórico Regional desde su fundación en 1981. El lugar propone un recorrido histórico distribuido en cinco salas temáticas: Pueblos Originarios; Colonización; La Casona; Inmigración; y Héctor Otegui (exposición temporal).
Las parejas que deseen contraer matrimonio en el lugar pueden manifestarlo en el Registro Civil cuando pidan su turno para casarse.
Abrazo de un patrimonio tangible y uno intangible
Gustavo Matías Terzaga, presidente de la Comisión de Desarrollo Cultural e Histórico Arturo Jauretche de Río Cuarto, (descendiente de Andrés Terzaga -1882-1931- fue un pensador y escritor humanista, y mantenía correspondencia con Ignacio H. Fotheringham), es autor de un texto que acompaña la ceremonia de los casamientos en el Museo. El mismo es muy significativo, y lo compartimos en estas líneas:
Esta casona es histórica para Rio Cuarto como lo es este día para ustedes y sus familias. Esta sede del Museo Histórico Regional que hoy nos brinda un hermoso marco para esta unión matrimonial, es un Monumento Histórico Nacional. Se trata, nada más y nada menos, de la construcción más antigua de la ciudad de Río Cuarto que aún se mantiene en pie. Casi toda nuestra historia vive en ella.
El inmueble tuvo múltiples finalidades a lo largo de los años que signaron el curso del destino de nuestra ciudad y sus habitantes. Estos muros fueron sede del juzgado de Paz Letrado, sede de la Comandancia de las fronteras de Córdoba, San Luis y Mendoza (ejercida por Julio Argentino Roca), también fueron domicilio particular del Coronel Lucio V. Mansilla, de Eduardo Racedo y hogar hasta su muerte del General Ignacio H. Fotheringham, quien el 8 de mayo de 1873 contrajera matrimonio en la iglesia parroquial de Río Cuarto con la señora Adela Ordóñez.
Este es un espacio que hoy nos abraza con su patrimonio tangible y con su patrimonio intangible. Un recinto que, además de muros y empedrados, pisos, arcos y dinteles; guarda voces, testimonios y relatos, galopes, sombra de parra y noches oscuras, flores de enredaderas; aromas de época, miedos y arrojos que nos constituyeron como ciudad, que conformaron nuestra historia como comunidad, y que hoy, con motivo de esta unión civil han vuelto a resonar. Y que mañana, a través de sus propias vivencias, se volverán memoria compartida portando nuevos relatos de nuestra identidad colectiva.
Decía el General Fotheringham en su libro “La Vida de un Soldado”: “La Patria no es solamente el solar nativo donde se abren por primera vez los ojos a las miserias de la vida sino el lugar donde se reconcentran el cariño y la amistad, donde se forma el hogar”.
El matrimonio, vuestro hogar y su historia familiar son pues, la Patria de sus vidas.
Al cerrar los ojos se puede inhalar la historicidad que habita este espacio que hoy es sede del Museo Histórico Regional y que nos lleva mágicamente a un recorrido que levanta polvaredas por el límite del dominio español al sur de la jurisdicción de la ciudad de Córdoba sobre el que se fundó el pueblo de la Concepción del Río Cuarto, al poblamiento americano y los pueblos originarios del suroeste de Córdoba, a la etapa colonial; a la conquista y la colonización; al gaucho y la fundación de la Villa-Ciudad de Río Cuarto, a la sede de Comandancia de Frontera Sur, a la Campaña del Desierto, a la cuestión fronteriza y la conformación del Estado Municipal y Nacional, y a las definiciones de una sociedad civil moderna, sus partidos políticos y principales personalidades.
Ya al exhalar sentimos la bella oportunidad de pensarnos y repensarnos desde nuestros propios escenarios y rituales.
Toda una transmisión de restos, marcas y momentos de gran importancia que resplandecen en el presente en lugares como este, tan trascendentales para la historia de Río Cuarto y la Argentina.
Y en esta jornada de hoy, donde afinca el amor y late la memoria en un compendio de nuevos relatos ciudadanos en los que el pasado se integra al presente para develarse y desplegarse escribiendo una nueva historia en la ciudad que va atendiendo los permanentes cruces e intersecciones entre el pasado y el presente, entre la vida cotidiana y nuestra historia personal, entre costumbres y tradiciones, entre nuestra historia recuperada que dibuja en el arco del tiempo nuestra propia identidad, y en la dinámica de un acontecimiento que es un ensueño cotidiano y promisorio tan importante para la vida en familia y para la comunidad como es la celebración de este matrimonio civil en esta bella y mágica ceremonia de hoy.

