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El exjefe de Investigaciones negó haberse dedicado a proteger narcos

El exfuncionario, que hasta fines del año pasado era uno de los hombres fuertes de la Policía, salió del despacho del juez esposado y con el rostro tapado. Dijo que en las escuchas le está dando información a un superior

Gustavo Oyarzábal estuvo ayer más de dos horas cara a cara con el juez federal Carlos Ochoa. El propio acusado pidió que lo llevaran hasta el juzgado para ampliar la declaración indagatoria que le habían tomado meses atrás.

Entre uno y otro acto procesal, las cosas se complicaron sensiblemente para el exjefe de Investigaciones de la Policía de la Provincia.

Cuando lo detuvieron, el 7 de febrero de este año, lo acusaron de integrar una organización dedicada a lavar activos que provenían del tráfico de drogas. Ahora, sigue detenido pero ya con una prisión preventiva dictada por el juzgado y con una acusación específica: a Oyarzábal se le atribuye haber sido una parte vital de la banda porque, según el juez, era quien se encargaba de garantizar la protección e impunidad de los narcos.

En la exposición voluntaria que hizo acompañado de su abogado Jorge Jhonson, Oyarzábal negó de plano todos y cada uno de los señalamientos, y se puso a disposición para responder a las inquietudes de los investigadores. 

Lo que no pudo negar fue que la voz que aparece en algunas de las escuchas que están en la pesquisa es la suya, pero recalcó que no estaba haciendo nada ilegal, sino que se estaba comunicando con un superior suyo, a quien le estaba pasando información sobre el submundo de la droga.

¿Sus dichos comprometieron a alguien que estaba por encima suyo o a algún otro integrante de la fuerza? El abogado defensor lo descartó apenas salió de la puerta del Juzgado Federal. “Oyarzábal no involucró absolutamente a nadie, él se refirió a su situación personal y lo que sí hizo fue dar el nombre de todos los testigos que acreditan que lo que él dice es cierto”, deslizó Jhonson.

El hombre de la cabellera y el bigote canosos enfrentó el ramillete de periodistas que llevaba una prolongada guardia a la espera de que saliera Oyarzábal y cuando le preguntaron por su cliente, intentó despistar a los fotógrafos y a los camarógrafos. 

-Ya se lo llevaron, creo que lo sacaron por otro lado, -dijo pero, diez segundos después, por la misma puerta principal del Juzgado por la que había salido Jhonson sacaban al exjefe policial rumbo a la cárcel, donde está cerca de cumplir seis meses de detención.

Uno de los hombres fuertes de la Policía de la Provincia hasta fines del año pasado, el funcionario que inicialmente había sido designado para investigar el crimen del jefe narco, Claudio Torres, era escoltado ayer hacia la camioneta de Gendarmería con el rostro cubierto con una campera beige.

Si la Cámara de Apelaciones de Córdoba confirma el auto de prisión preventiva que dictó el juez Carlos Ochoa, a Oyarzábal no le quedará más opción que esperar la fecha de juicio en el encierro.

Para su abogado, se trata de una decisión que va en contra de lo que marca la jurisprudencia, y citó el fallo Loyo Fraire, que acotó las prisiones preventivas a aquellos casos en los que existe riesgo concreto de fuga o de un entorpecimiento de la investigación.

Jhonson sostuvo que Oyarzábal está en condiciones de brindar una fianza para garantizar que no se fugará (“Si hace falta puede poner una o dos propiedades de sus padres como fianza”, dijo), y agregó que tampoco podría poner palos en la rueda a la investigación.

-Su cliente ha tenido un rol importante en la investigación del crimen de Torres, ¿no cree que eso puede generar sospechas de que pueda interferir con la marcha del caso? -se le preguntó. 

-No, el mismo fiscal Miralles en sus declaraciones públicas dijo que Oyarzábal cumplió todas las órdenes que le dio y que no tiene nada que objetarle. Osea, la Justicia provincial no le hace ningún reproche. 

-Se sospecha que pudo haber alterado la escena del crimen.

-No, reitero, hizo todo lo que el Tribunal le ordenó. Además no estuvo él solo en la escena del crimen, intervino todo un cuerpo policial. El de Torres no es el único caso en el que no se encuentra al autor de un crimen, miren el caso Dalmasso.

-Oyarzábal quedó comprometido por las escuchas que tiene el Tribunal, ¿qué dijo sobre ese punto?

-Las escuchas fueron explicadas. Algunas han sido sacadas de contexto. En una de las escuchas da un nombre de pila. Pareciera ser que le está dando información de la causa a alguien, pero resulta que la persona con la que está hablando... ¡es un comisario mayor, que es su jefe!

-¿Su cliente conocía a Torres o a los hermanos Rivarola?

-No tenía relación con ellos, a algunos incluso los detuvo por hechos delictivos. Es decir, los detuvo no eran sus amigos.

-En las escuchas, algunos de los narcos le hacen reproches a Oyarzábal por no avisarle de algunos allanamientos.

-También eso fue aclarado. Son personas que él no conoce. Son cuestiones de ellos, a lo mejor para cubrirse o darse ánimo entre ellos uno le dice al otro: ‘Quedate tranquilo, yo estoy cubierto’, pero son cosas de ellos.

 -A su defendido lo retiraron de la fuerza aún antes de que la Justicia Federal lo detuviera, no fue el juez Ochoa quien tomó esa decisión. ¿Qué motivó el apartamiento?

-Lo pasaron a retiro, sí. Pero yo ignoro cuáles fueron las razones, cuáles fueron los problemas administrativos o cuál es la política interna de la Policía. No conozco cuáles fueron los motivos del Ministerio de Gobierno ni de la Jefatura Policial, lo que sí sé es que Oyarzábal ha sido un fiel policía durante 20 años y debe esperar el juicio en libertad, -recalcó.