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A 20 años de la llegada al poder, Río Cuarto y una oposición histórica al kirchnerismo

De las cinco elecciones presidenciales que hubo entre el 2003 y el 2019, cuatro fueron contrarias a los candidatos K. La vicepresidenta Cristina Fernández ganó únicamente en 2011, cuando sacó más del 54% de los votos a nivel nacional y fue reelegida

En pocas semanas más se cumplirán 20 años de la llegada del kirchnerismo al poder, luego de que Néstor Kirchner saliera segundo en las elecciones del 27 de abril del 2003 y de que Carlos Menem renunciara a la posibilidad de ir al que iba a ser el primer balotaje de la historia argentina. Con poco más del 22% de los votos, el gobernador santacruceño asumió la Presidencia el 25 de mayo de ese mismo año y abrió una nueva era en la política nacional que, con amores y odios, marcó un antes y un después en el país.

Río Cuarto fue casi siempre una ciudad esquiva al kirchnerismo. La única elección en la que se consagró ganador un candidato de ese espacio político fue para las presidenciales del 2011, cuando Cristina Fernández de Kirchner arrasó a lo largo y a lo ancho de la Argentina, al obtener su reelección con el 54,11% de los sufragios. Si bien el Imperio no fue la excepción, la actual vicepresidenta sacó poco más del 35%, casi 20 puntos porcentuales menos que la media nacional.

Elección por elección

En 2003, por primera vez desde el retorno de la democracia, Río Cuarto votó distinto al resto del país. Es decir, no votó mayoritariamente por el candidato que ganó a nivel nacional, como sí sucedió en las anteriores contiendas electorales desde 1983 en adelante.

En el país, luego de la crisis del 2001 y del gobierno de Eduardo Duhalde, Carlos Menem sacó el 24,45% (pero no quiso ir al balotaje con el segundo), Néstor Kirchner obtuvo el 22,25%, Ricardo López Murphy el 16,37%, Adolfo Rodríguez Saá el 14,11% y Elisa Carrió consiguió el 14,05%.

En 2003, por primera vez desde el retorno de la democracia, Río Cuarto votó distinto al resto del país. Es decir, no votó mayoritariamente por el candidato que ganó a nivel nacional, como sí sucedió en las anteriores contiendas electorales desde 1983 en adelante. Por amplia diferencia, en el Imperio se impuso el puntano Adolfo Rodríguez Saá.

En esa misma elección, en Río Cuarto ganó por amplio margen Adolfo Rodríguez Saá, al conseguir el 54% de los votos. Segundo se ubicó Carlos Menem con el 18%, tercero López Murphy con el 10%, cuarta Carrió con el 8% y quinto, muy lejos del primero, Kirchner, con apenas el 6% de los sufragios.

Hace 20 años se sabía que en la ciudad ganaría Rodríguez Saá por la cercanía territorial con la provincia vecina de San Luis, pero nadie imaginó que Kirchner, quien a la postres se transformó en presidente, obtendría 16 puntos menos que lo que consiguió a nivel nacional.

Por eso, para muchos dirigentes, aquella elección fue un baldazo de agua fría, ya que días antes de los comicios lograron traer a Río Cuarto al propio Kirchner y a su esposa, Cristina Fernández, entre otras figuras de peso, para reforzar la campaña.

En 2007, se dio un empate técnico en la ciudad. Mientras a nivel general Cristina Fernández de Kirchner se consagró con el 45,28%, Elisa Carrió salió segunda con el 23,05%, Roberto Lavagna tercero con el 16,91% y Alberto Rodríguez Saá cuarto con el 7,64%, en Río Cuarto ganó el exgobernador puntano con el 25,4%, relegando a Fernández de Kirchner a la segunda ubicación con el 25,1%. Es decir, la ganadora a nivel país sacó en el Imperio 20 puntos menos que la media nacional.

Ese año, en Río Cuarto los votos se dividieron prácticamente en cuatro cuartos, ya que Roberto Lavagna salió tercero con el 22,5% y Elisa Carrió se posicionó cuarta con el 21,6%.

En 2011 ocurrió lo dicho anteriormente. Fue el único año en el que se impuso el kirchnerismo en una elección presidencial en la ciudad. Primera Cristina Fernández con el 35,07%, segundo Alberto Rodríguez Saá con el 20,98%, tercero Hermes Binner con el 18,42%, cuarto Ricardo Alfonsín con el 14,76% y quinto Eduardo Duhalde con el 4,41%.

En aquella oportunidad, a nivel nacional, Cristina Fernández fue reelegida presidenta con el 54,11%, Hermes Binner quedó segundo con el 16,81%, Ricardo Alfonsín tercero con el 11,14%, Alberto Rodríguez Saá cuarto con el 7,96% y Eduardo Duhalde quinto con el 5,86% de los votos.

Para el 2015, ante la casi unificación del arco opositor al kirchnerismo, el espacio liderado por Cristina Fernández, que llevó como candidato a presidente a Daniel Scioli, quedó relegado al tercer puesto en la ciudad. Primero fue Mauricio Macri con el 42,6%, segundo Sergio Massa (que iba en alianza con José Manuel de la Sota) con el 31,5% y luego Scioli con el 16,5%.

A nivel nacional, primero salió Scioli con el 37,08%, segundo Macri con el 34,15% y tercero Massa con el 21,39%.

Ante estos resultados, fue necesario ir a segunda vuelta, un hecho que se dio por primera vez en la historia de la Argentina. En el balotaje, a nivel país Macri consiguió el 51,34% y Scioli sacó el 48,66%. En Río Cuarto, la diferencia entre el ganador y el perdedor fue contundente: Macri alcanzó el 71,2% y Scioli cosechó apenas el 28,8%.

Finalmente, en la última elección presidencial, ocurrida en octubre de 2019, Alberto Fernández sacó el 48,24% y se consagró presidente, dejando en segundo lugar a Macri con el 40,28%. No obstante, en la ciudad, el líder del Pro consiguió el 56,18% y el actual jefe de Estado sacó el 31,95%, por lo que el kirchnerismo sufrió otra derrota categórica.

“No supimos articular una fuerza política estable en la provincia”

El dirigente justicialista Eduardo Massa, quien adhiere al proyecto de país impulsado por el kirchnerismo desde sus comienzos, analizó los datos que marcan una actitud refractaria de Río Cuarto para con el espacio que más tiempo ha comandado los destinos de la Argentina en los últimos 20 años. En ese marco, el abogado hizo un mea culpa y reconoció que no supieron articular una fuerza política estable en la provincia de Córdoba.

“Córdoba tiene una particularidad que es que el kirchnerismo no logró ordenar a sus seguidores. Siempre fue todo dividido. Fueron diversas las conducciones que nunca coordinaron su actuación en forma conjunta. Algunos dirigentes que acompañaron a Néstor y a Cristina Kirchner en el orden nacional lo hicieron prácticamente a título personal y no pudieron estructurar una fuerza política. Quienes participamos y nos identificamos con el gobierno nacional no supimos articular una fuerza política coherente y estable dentro de la provincia y eso generó que no tuviéramos volumen electoral. Por otro lado, la actuación del gobierno cordobés, con José Manuel de la Sota a la cabeza, no llegó a un entendimiento con la Nación y eso ocasionó que no hubiera posibilidades de articular una alternativa política con fuerza”, consideró Massa.

-Es un problema que sigue vigente en la actualidad. Para las elecciones provinciales que se avecinan, el Frente de Todos va a presentar sus candidatos, pero sin chances de estar entre las opciones más elegidas…

-Evidentemente, cualquier propuesta electoral que provenga del Frente de Todos va a tener que remontar como cualquier fuerza política incipiente. El kirchnerismo no tiene funcionarios de peso cercanos al electorado de la provincia. Los únicos funcionarios con los que cuenta son diputados nacionales que no se han caracterizado por tener actuaciones descollantes, más allá de que trabajan, presentan proyectos y hablan en el recinto. Sin embargo, no hay una tarea territorial ni se exhiben como una alternativa electoral. Por más buenas y capaces personas que sean, no tienen consideración en el electorado.

Obras

Finalmente, Massa remarcó que a lo largo de los años los gobiernos kirchneristas han invertido recursos públicos en la provincia de Córdoba.

“Ha habido un apoyo concreto en el reordenamiento del sistema de salud en la pandemia. Además, se sostuvieron los aportes asistenciales y sociales durante esta época e, incluso, han llegado varias obras públicas que, por mezquindad o falta de interés informativo de los funcionarios, no se han dado a conocer. Es decir, no se sabe que se hicieron gracias a los recursos que la Nación pone en Córdoba”, concluyó.