En barrio Jardín de Banda Norte, Alejandra y Carlos Torres comenzaron hace 2 años un trabajo intenso con los pibes del sector. A través de una escuelita de fútbol, bautizada “Don Omar”, dan contención a más de 70 chicos y chicas de entre 4 y 15 años, con el sueño de crecer como institución deportiva y ayudar a los más pequeños en su desarrollo.
En diálogo con PUNTAL, y con motivo de la actividad realizada este fin de semana para cerrar el año, Alejandra destacó el trabajo que concretan a diario, no sólo en la canchita, sino también con la copa de leche y el desarrollo de propuestas para contener a los pibes.
“Hace 2 años comenzamos en barrio Jardín de Banda Norte (en Venezuela y Misiones), en un espacio que nos prestó un vecino”, explicó la referente del proyecto y señaló: “De a poco se sumaron chicos del sector y llegamos a tener 70 jugadores. Ahora se incorporó un profesor que da clases en Las Delicias, y cuando vamos a algún lugar a participar como equipo estamos todos juntos como escuela ‘Don Omar’”.
Carlos se gana la vida vendiendo arena y Alejandra indica que por un problema de salud no puede salir a trabajar. Aun así, le ponen el pecho a la situación y la pelean por los chicos del barrio, brindando lo que no tienen para darles un espacio que les proporcione contención.
Al campito improvisado junto a su casa, asisten chicos que van desde los 4 años a los 14 y 15. “En general son chicos, pero a veces vienen algunas niñas y juegan mezclados”, aseguró Alejandra orgullosa de todo lo que han crecido en estos dos años.
- ¿Qué otras actividades realizan junto a los pibes?
- Además de las clases de fútbol, tenemos la copita de leche, donde les damos meriendas a los chicos. Recibimos algunas ayudas de insumos para la leche, pero en muchas oportunidades ponemos nosotros algún pan con dulce o un bizcochuelo para darles a los pibes.
- ¿Qué días tienen entrenamiento con la escuelita?
- Se entrena todos los días, salvo que esté muy feo el clima, pero también les festejamos los cumpleaños a los chicos, les pedimos que nos ayuden, por ejemplo, con algunos chorizos y nosotros conseguimos todo lo otro, gaseosas o jugos y el pan, y hacemos algunos juegos. Siempre estamos con Carlos junto a los chicos, nunca los dejamos solos.
Su origen
En todos los barrios se detectan las mismas problemáticas en torno a los jóvenes y, en el Jardín, Carlos y Alejandra también sintieron la necesidad de hacer algo para darles contención: “A la escuelita vienen chicos del barrio que estaban jugando en la calle y, para que no corrieran peligro, decidimos armar todo para tenerlos acá con nosotros”, aseguró Alejandra, quien precisó: “Armamos la canchita y se juntan a jugar”.
- ¿En qué consistieron las actividades que organizaron para este fin de semana?
- Hicimos el cierre del año con los chicos de la avenida Argentina que realizan las mismas actividades que nosotros. Estamos armando un viaje con los pibes para Buenos Aires, a donde los chicos fueron invitados a Los Andes y a Chacarita Juniors, por lo que estamos juntando fondos para esa actividad.
Armaron los arcos de una cancha chica y ahora proyectan armar los de una más grande. Tienen unas camisetas que, dicen, “les quedan enormes”, y de a poco con ayuda de los vecinos han juntado algunas pelotas, pero necesitan todo tipo de elementos para dictar las clases.
“Los chicos prácticamente no tienen nada, por eso todo es útil, no pedimos cosas nuevas, simplemente que estén en buen estado”, dijo Alejandra, en tanto que pide una mano para la escuelita.
“Hace 2 años comenzamos en barrio Jardín de Banda Norte (en Venezuela y Misiones), en un espacio que nos prestó un vecino”, explicó la referente del proyecto y señaló: “De a poco se sumaron chicos del sector y llegamos a tener 70 jugadores. Ahora se incorporó un profesor que da clases en Las Delicias, y cuando vamos a algún lugar a participar como equipo estamos todos juntos como escuela ‘Don Omar’”.
Carlos se gana la vida vendiendo arena y Alejandra indica que por un problema de salud no puede salir a trabajar. Aun así, le ponen el pecho a la situación y la pelean por los chicos del barrio, brindando lo que no tienen para darles un espacio que les proporcione contención.
Al campito improvisado junto a su casa, asisten chicos que van desde los 4 años a los 14 y 15. “En general son chicos, pero a veces vienen algunas niñas y juegan mezclados”, aseguró Alejandra orgullosa de todo lo que han crecido en estos dos años.
- ¿Qué otras actividades realizan junto a los pibes?
- Además de las clases de fútbol, tenemos la copita de leche, donde les damos meriendas a los chicos. Recibimos algunas ayudas de insumos para la leche, pero en muchas oportunidades ponemos nosotros algún pan con dulce o un bizcochuelo para darles a los pibes.
- ¿Qué días tienen entrenamiento con la escuelita?
- Se entrena todos los días, salvo que esté muy feo el clima, pero también les festejamos los cumpleaños a los chicos, les pedimos que nos ayuden, por ejemplo, con algunos chorizos y nosotros conseguimos todo lo otro, gaseosas o jugos y el pan, y hacemos algunos juegos. Siempre estamos con Carlos junto a los chicos, nunca los dejamos solos.
Su origen
En todos los barrios se detectan las mismas problemáticas en torno a los jóvenes y, en el Jardín, Carlos y Alejandra también sintieron la necesidad de hacer algo para darles contención: “A la escuelita vienen chicos del barrio que estaban jugando en la calle y, para que no corrieran peligro, decidimos armar todo para tenerlos acá con nosotros”, aseguró Alejandra, quien precisó: “Armamos la canchita y se juntan a jugar”.
- ¿En qué consistieron las actividades que organizaron para este fin de semana?
- Hicimos el cierre del año con los chicos de la avenida Argentina que realizan las mismas actividades que nosotros. Estamos armando un viaje con los pibes para Buenos Aires, a donde los chicos fueron invitados a Los Andes y a Chacarita Juniors, por lo que estamos juntando fondos para esa actividad.
Armaron los arcos de una cancha chica y ahora proyectan armar los de una más grande. Tienen unas camisetas que, dicen, “les quedan enormes”, y de a poco con ayuda de los vecinos han juntado algunas pelotas, pero necesitan todo tipo de elementos para dictar las clases.
“Los chicos prácticamente no tienen nada, por eso todo es útil, no pedimos cosas nuevas, simplemente que estén en buen estado”, dijo Alejandra, en tanto que pide una mano para la escuelita.

