Opinión |

"No se puede convivir con la inflación, hay que atacarla de manera urgente"

El economista Ricardo Arriazu advirtió que para eso es necesario "atacar todos los problemas al mismo tiempo. Eliminar el déficit fiscal, la emisión monetaria, estabilizar el tipo de cambio nominal y romper la indexación". Y remarcó que hace falta un plan

El economista tucumano Ricardo Arriazu es uno de los más destacados por una amplia mayoría de sus colegas, aunque su nombre no brilla en las marquesinas: prefiere el bajo perfil. Pero no hay convocatoria nacional de sectores empresarios que no quieran tenerlo entre sus disertantes para conocer sus opiniones.

De lenguaje llano, pero de contundente precisión, Arriazu subió al escenario del último Coloquio de la Unión Industrial de Córdoba y logró un silencio esquivo a lo largo de la jornada. Antes, habló con Puntal sobre el contexto económico, el rol de Massa, las materias pendientes y la madre de las batallas: la inflación.

-El coloquio comenzó con la imagen de un barco navegando aguas turbulentas, en medio de un temporal, ¿estamos atravesando una tormenta brava?

-Estamos en medio de una tormenta brava.

-¿Por qué?

-Cuando uno mira las variables económicas observa que tenemos el doble de inflación que el año pasado; un sector externo que para la cuenta corriente era superavitaria y este año será deficitaria. Porque a pesar de que subieron los precios de los alimentos, el de la energía subió más y nosotros estúpidamente nos hemos vuelto importadores de energía. Sumemos que la actividad económica se está desacelerando; no está negativa. La pobreza está altísima y se están quedando sin reservas. Esa es la tormenta brava a la que hacemos alusión.

-Enumeró un cúmulo de indicadores, ¿por dónde empezar?

-Argentina tiene un problema de cortísimo plazo. El otro día me tocó dar una charla con un politólogo y él decía, el problema es económico; no, es político. Pero cómo es en realidad. Para que un problema político se vuelva económico se tiene que reflejar en variables económicas.

-¿Y entonces?

-El problema argentino de cortísimo plazo es que tiene un déficit que no tiene cómo financiar. Entonces la pregunta es por qué tiene un déficit. Y vemos que el déficit primario es exactamente igual a los subsidios económicos. ¿Quién tomó la decisión de subsidiar la energía y el transporte? Los políticos. Y el otro problema es que ese déficit, que no es tan grande, no lo podemos financiar porque hemos defaulteado 8 veces y hay gente que habla de la deuda ilegítima que no hay que pagar, cuando la deuda es contrapartida de un déficit fiscal. Entonces, el problema es que en el corto plazo eso hizo eclosión en julio cuando la gente salió a vender todos los bonos en pesos que tenía.

A pesar de que subieron los precios de los alimentos, el de la energía subió más y nosotros estúpidamente nos hemos vuelto importadores de energía”, remarcó Ricardo Arriazu.

-¿Qué aportó Massa en ese momento?

-Massa aportó un cambio de discurso, el político y el económico. Fue a Washington, el discurso en el Council of the Américas, fue al FMI, al Tesoro, dijo que iba a aumentar las tarifas, congeló partidas y canjeó la deuda que le traía problemas de corto plazo. Eso se refleja básicamente en la caída de la brecha. No en caída de inflación.

-¿Por qué no en la inflación?

-Porque los factores que causan la inflación siguen presentes. Que es la famosa calesita de los precios relativos y el hecho de que hay que hacer ajustes que elevan precios. Lo que hizo Massa fue calmar al paralelo, eso cambió los ánimos, hizo promesas, va a hacer algunos ajustes, pero la gente todavía tiene la duda de si se van a mantener o no. Porque el problema sigue siendo qué piensa la gente más heterodoxa. Y ya se vieron algunos discursos en el sentido contrario. Entonces hizo ese aporte Massa, lo que no quiere decir que vaya a tener éxito en el corto plazo.

-Remarcó que el déficit primario es exactamente igual al monto de los subsidios, ¿está sugiriendo con eso un camino de solución?

-Ese es uno de los caminos. El presupuesto es una porquería. Está lleno de impuestos, lleno de gastos improductivos. Pero si uno mira el número del déficit primario es exactamente igual al de los subsidios económicos. Ahora se dice que están ajustando las tarifas, pero en realidad las tarifas están creciendo menos que el tipo de cambio y no reflejan la suba de precios internacionales. Están aumentando los subsidios, no bajando. Ahora, cuando lleguen las boletas a los sectores más acomodados se va a ver un hermoso ajuste. La composición de impuestos y gastos no es buena ni por broma. O sea, tenemos impuestos malos para subsidiar gastos malos.

-¿Qué falta por delante?

-Falta mucho. Estamos en pleno desarrollo y aceleración de lo que llamo la calesita de precios relativos.

-¿Qué es esa calesita?

-Si yo les pregunto cómo está el tipo de cambio oficial, adelantado o atrasado, todo el mundo va a decir que está atrasado. Si pregunto cómo están las tarifas, me van a decir que también quedaron atrasadas. Si les consulto por los salarios, me van a decir recontra atrasados. Si les pregunto a los de las prepagas o los dueños de los colegios privados cómo están las cuotas, me van a decir lo mismo. Da la casualidad de que la economía solamente determina precios relativos. Entonces, si todos están atrasados, qué es lo que está adelantado. Y no hay nada.

-¿Y entonces qué ocurre?

-Lo que pasa es que aquello que la gente llama atraso de su precio es querer alcanzar el máximo precio relativo histórico que tuvo. Y la suma de las aspiraciones da tres veces el PBI, lo que muestra claramente que es una imposibilidad, pero lo intenta. Entonces cuando uno aumenta, el otro viene atrás y hace lo mismo por el tipo de cambio, porque las tarifas, porque los costos. Y entonces hace dos años los salarios se ajustaban una vez por año y ahora 3 o 4 veces; y en Catamarca los empleados públicos quieren ajuste mensual. Las empresas antes ajustaban dos veces por año los precios y ahora lo hacen todos los meses. Entonces, para parar la inflación, hay que pararla de golpe. No se puede convivir con la inflación. Hay que atacar todos los problemas al mismo tiempo. Eliminar el déficit fiscal, la emisión monetaria, estabilizar el tipo de cambio nominal y romper la indexación. Es lo que era el plan Austral y la Convertibilidad. No se puede atacar con una sola variable.

-¿Con tasas por ejemplo?

-Las tasas las pide el FMI para que no sean negativas y no haya más corridas. Pero con eso no paro la inflación, sino que le quito impulso.

-¿Por lo tanto hace falta un plan integral?

-Pero claro. Lo primero que hay que hacer es parar la inflación, con lo cual se resuelve una parte importante de los problemas. Y voy a otro tema: se puso de moda en la Argentina, aún en mi profesión, decir que tenemos un problema estructural de falta de divisas. Exportamos, pero en cuanto crece la economía no nos alcanza para importar todo lo necesario. Falso. Hay dos identidades contables y como tal no son discutibles. Una es la cuenta corriente, que es la diferencia entre los ingresos y los gastos de un país. Si gasto de más tengo déficit y si gasto menos, superávit. Y la segunda es que la variación de reservas es la diferencia entre lo que emito y lo que la gente quiere tener. Si no emito no puedo tener pérdida de reservas. Entonces la solución es muy sencilla: si no emito de más y no gasto de más no puedo tener problema externo. Pero le metemos en la cabeza a la gente cosas como que no debe viajar. ¿Dónde se vio eso? En muchos países la gente viaja y no tiene problemas.

-Lo dice por el dólar Qatar, que podría conocerse en breve...

-El dólar Qatar es decir ‘dame los dólares a mí y no a otro’. ¿Pero por qué faltan dólares? Faltan dólares porque no hacemos lo que tenemos que hacer. Y las crisis argentinas son casi siempre por el sector externo, y por lo mismo: gastar de más y emitir lo que la gente no quiere. Por estafar.

“Se puso de moda en la Argentina, aún en mi profesión, decir que tenemos un problema estructural de falta de divisas. Exportamos, pero en cuanto crece la economía no nos alcanza para importar todo lo necesario. Falso”, destacó Arriazu.

-En este punto, ¿hay solución sin costo político?

-No, costo político hay siempre. Pero hay una ventaja. Argentina no es como Grecia que tenía 15 puntos de déficit del PBI de cuenta corriente. Argentina el año pasado tuvo superávit en cuenta corriente. Este año tiene un pequeño déficit por el precio de la energía. Por lo tanto, Argentina no necesita un ajuste del nivel de gastos global. Necesita que el sector público baje el gasto y el sector privado lo aumente, y lo aumente en inversión. Ahora, por supuesto va a generar que quien recibe un subsidio o alguna ayuda va a protestar. Pero hay otros que se beneficiarán.