El doctor Norberto Colombo fue reconocido por el Colegio Médico de Río Cuarto por sus 50 años en la medicina. En diálogo con Puntal, el destacado facultativo repasó su trayectoria y dijo que, si tuviera que volver a elegir, optaría, una vez más, por ser médico y neurocirujano, especialidad que abrazó durante gran parte de su vida.
“Cumplí 50 años como médico y me retiré. Hace poco di de baja la matrícula, por lo que ya no atiendo en consultorio ni participo de cirugías”, afirmó.
-¿Siempre se desarrolló en Río Cuarto?
-Siempre estuve en Río Cuarto. Estudié en Córdoba y en los años 1984 y 1985 estuve en Valladolid, España, y en Viena, Austria. Viajé para terminar mi formación como neurocirujano.
-Imagino que su especialidad ha evolucionado mucho desde que usted comenzó hasta la actualidad…
-En general, en todas las especialidades hemos tenido sorpresas. Cuando empecé a hacer neurocirugía, todo era diferente a como es ahora. Cuando me recibí, todavía no había tomografía computada ni resonancia magnética. Teníamos que hacer diagnósticos con otros métodos, algunos de ellos muy cruentos como la angiografía con punción directa. Cuando aparecieron la tomografía y la resonancia, tuvimos que cambiar la óptica de los diagnósticos y de las cirugías.
-¿Cómo fue trabajar sobre una especialidad tan delicada como la que tiene que ver con la cabeza de la persona?
-Bien. Siempre he sido un apasionado de lo que he hecho. Siempre me sentí bien, como seguramente se siente cualquier profesional. Es decir, como un pez en el agua. Hemos tenido problemas, como todos los médicos. Hemos tenido grandes aciertos y también errores, como cualquier ser humano. Más allá de eso, si me preguntan, volvería a ser médico y neurocirujano. A pesar de que muchas veces nos quejamos porque, a raíz de los accidentes o de los ACV, no teníamos horarios fijos, la especialidad que desarrollé siempre me gustó. Todas las especialidades conllevan una gran responsabilidad. Uno lo siente así cuando va a operar o a tratar a un enfermo. Horas antes de la cirugía, por ejemplo, se repasa todo el procedimiento. Se pone de acuerdo con el anestesiólogo, con los ayudantes y el instrumentista, ya que todos juegan un papel preponderante.
-¿Tiene un registro sobre cuántas cirugías realizó?
-Además de trabajar en la parte privada, también me desempeñé en el Hospital. Llegué a ser el jefe del servicio de neurocirugía. Tengo un registro de lo que hice luego de volver de Europa. Desde esa época hasta la actualidad, estuve en más de 2 mil cirugías. En mi última etapa estuve en el Policlínico San Lucas, pero también trabajé en otras instituciones como el Instituto Médico, la Clínica del Sud y el Sanatorio Privado. A la vez, en algún tiempo viajé a los pueblos y ciudades del sur de Córdoba para realizar intervenciones.
-¿Recuerda cuál fue su primera cirugía y cuál la última?
-La última fue una columna, porque también hacemos la parte nerviosa de la columna. En este caso, fue por una compresión de la columna. La primera fue cuando todavía era estudiante de medicina. Estaba como ayudante en el Hospital de Urgencias de Córdoba. Fue un día en el que la guardia estaba muy cargada. Los jefes estaban todos ocupados y llegó una apendicitis aguda y el jefe del servicio me dijo que me hiciera cargo de la operación. Fue la primera que hice, aún siendo estudiante, con el jefe en otra sala.
-¿Llevan muchas horas las cirugías en la cabeza?
-Sí. De todas formas, uno ocupa mucho tiempo en la preparación del enfermo y de la sala. Muchas veces, el enfermo entra en la sala y los familiares que esperan afuera suponen que uno ya está operando y no es así. Acomodar bien al enfermo lleva tiempo. Hay que poner la cabeza en la posición correcta porque uno tiene que hacer la operación en el lugar en el que abrió. Es decir, no es como en otro tipo de intervenciones en las que se puede extender la incisión. Con los años, a partir de una mayor práctica por parte del médico y gracias a las nuevas tecnologías, se acortó bastante el tiempo de las cirugías.
-¿Cuáles son las situaciones que más llevan a una intervención quirúrgica en la cabeza?
-Actualmente, los accidentes (de tránsito) y los tumores. Antes también eran los ACV (accidente cerebro vascular), pero hoy se ha avanzado mucho con las técnicas endovasculares. Eso hace que las intervenciones sean menos traumáticas.
-¿Cómo ve a los profesionales que han tomado la posta en Río Cuarto?
-Siempre he dicho que la medicina de Río Cuarto es muy buena. Los profesionales que trabajan en la actualidad están muy bien formados.

