Consultado por Puntal, Kevin Tamiozzo remarcó que la pelea que se produjo entre los imputados por el crimen de Mónica Ordóñez no tiene “nada que ver” con el homicidio.
“Respecto a eso le diré que en un par de meses van a llegar los resultados de ADN y tanto Grassano como Funes van a quedar totalmente exonerados del crimen. Por la muerte de Ordóñez considero que está más complicada la persona que está siendo investigada ahora, es decir, el viudo o expareja de la mujer”, dijo el defensor de Ramón Andrés Funes.
Con relación a la nueva acusación contra Funes por el delito de lesiones leves, Tamiozzo dijo que se produjo en medio de una discusión y las heridas de arma blanca que registró Grassano ocurrieron después de que tomara del cuello a Funes.
“Si tuviera que dramatizar el momento, le diría que se trató de heridas defensivas. Yo no tengo los detalles de la discusión pero Grassano registra un corte en el hombro y otro en la pierna, luego de que reaccionara de mal modo a una broma que le había hecho su amigo”, comentó el letrado.
Antecedentes
Confirmó que Funes está nuevamente alojado en el Servicio Penitenciario Número 6 y a esta causa por lesiones leves se le anexarán otros episodios delictivos en los que quedó acusado con anterioridad.
“Cuando fue detenido, junto con el codefensor Lucas Pegoraro decidimos hacerlo declarar y en esa oportunidad Funes explicó cómo se produjo la discusión. En la misma Fiscalía entendieron que su relato era verosímil y se condecía con el tipo de lesiones que recibió Grassano”, precisó Tamiozzo.
El letrado agregó que el hombre que resultó herido no declaró en la Fiscalía a cargo de Fernando Moine, aunque sí lo hizo en la sede policial.
“Grassano es una persona de pocas palabras, es analfabeto y le cuesta mucho comunicarse. A los pocos minutos de la agresión, tomó intervención la Policía y cuando lo ven en la calle con sangre le preguntan qué fue lo que pasó y él explicó a medias”, señaló el abogado.
Aunque en adelante sólo mantendrá la defensa de Funes, Tamiozzo está convencido de que los dos imputados deberían ser sobreseídos en la más grave de las causas. “La base probatoria que hay sobre ellos es muy débil. Fueron detenidos en su momento porque estaban en el lugar del hecho, pero en realidd son dos perejiles”, opinó.
Agregó que diferente es la situación de la expareja de Mónica Ordóñez, a quien se le tomó una muestra de sangre en la Fiscalía para cotejarla con el material genético obtenido en la escena del crimen.
“Él está más complicado, la propia abogada querellante, Cecilia Lalli, lo dio a entender así”, puntualizó Tamiozzo.

