Opinión | pandemia

Políticos en pandemia, entre la espada y la pared

El hartazgo de la gente hizo que los gobernantes flexibilizaran aún más la cuarentena, pese a que hasta el momento lo peor no llegó. Así lo hicieron Fernández, Schiaretti y Llamosas, con la diferencia de que el intendente todavía tiene que revalidar su título.
 

La pandemia del coronavirus ha cambiado el comportamiento de los políticos. El manual tradicional que se venía usando hasta la aparición del Covid-19 se tuvo que dejar de lado para aggiornar el discurso y las conductas a los tiempos que corren hoy en día, signados por la crisis sanitaria que se suma a la económica. Y es precisamente este último aspecto el que ha puesto a los gobernantes en un dilema que parece no tener fin: ¿salud o economía? Al principio de la cuarentena nadie discutía el aislamiento social, preventivo y obligatorio. Pero a medida que transcurrían los días, y después de un largo período de confinamiento social, empezaron a surgir las voces que reclamaban poner fin a la cuarentena. Molestos con el gobierno albertista, los macristas tildaron la etapa que se vive en la actualidad en la Argentina de “infectadura”, término que fue fuertemente repudiado por sectores oficialistas. En la Casa Rosada se debaten entre seguir apostando a lo sanitario o salir a reactivar de una vez por todas la economía. Los especialistas dicen que esta crisis económica es peor que la del 2001 y no ocultan su preocupación en torno de cómo quedará el aparato productivo una vez que se salga definitivamente de la cuarentena. De eso han tomado nota en Balcarce 50. Pero, por otro lado, en los despachos oficiales se teme también que el pico de la pandemia desencadene un descontrol total que haga disparar las estadísticas y a la vez colapsar el sistema hospitalario argentino.

Tras escuchar a los gobernadores, el presidente Alberto Fernández extendió la cuarentena hasta el 28 de junio. La medida oficial alcanza al Área Metropolitana de Buenos Aires, Chaco menos el departamento de San Fernando, el Gran Córdoba y las ciudades de Río Negro y Trelew, donde hay circulación comunitaria del virus. En tanto, para el resto del país se dispuso el llamado Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio. ¿En qué consiste? Se trata de una nueva etapa en la que las personas podrán circular, trabajar y realizar sus actividades siempre y cuando guarden dos metros de distancia la una de la otra. Cabe aclarar que para esta nueva fase sigue siendo obligatorio el uso del tapabocas. Entre las ciudades que alcanza el distanciamiento social figuran Río Cuarto y Villa María. Fernández se debate entre cuidar la salud de los argentinos y reimpulsar la economía del país. Pero la caída en las encuestas, a raíz del hartazgo de la gente por la cuarentena, ha hecho que salga a levantar el perfil público. En efecto, ayer por ejemplo retomó la gira que había iniciado días atrás por el interior del país. Concretamente, el Presidente estuvo en La Pampa y Neuquén. “Es el peor momento desde que empezó la pandemia, pero no estoy seguro si llegamos al pico”, declaró en un mensaje dirigido a la sociedad para que no baje los brazos en cuanto a las medidas preventivas que se tienen que seguir tomando para prevenir el Covid-19. Alberto F. es más de la idea de salvar vidas que de salvar la economía. Pero bien sabe que no puede hacer caso omiso a la presión social para que se habiliten nuevas actividades y para que vuelvan las reuniones entre los argentinos. En La Pampa, el primer mandatario recorrió un frigorífico y anunció obras de infraestructura. “Después de que pase la pandemia debemos darnos cuenta de que no puede haber un país central y uno periférico, un país desintegrado, donde algunos disfrutan del puerto y otros padecen su condición mediterránea, donde se concentra la producción en un lugar geográfico y donde otros sufren tanto”, sostuvo. Posteriormente, en Neuquén, Fernández estuvo en una planta de tratamiento de líquidos cloacales en Villa La Angostura. Allí afirmó: “La Argentina no nació el día que yo llegué al Gobierno ni va a morir cuando me vaya. Tenemos que construir la Argentina entre todos y todas y que no sea patrimonio de unos u otros, que sea de los argentinos”, manifestó. En esta nueva fase de la cuarentena, el Presidente se muestra como un político que no está paralizado por los efectos del coronavirus y que sigue preocupado por la reactivación de la Argentina.

También Juan Schiaretti busca levantar su perfil frente al desgaste al que ha sometido a la dirigencia la pandemia. Ayer el mandatario cordobés anunció la habilitación de las reuniones de hasta diez personas en el interior de la provincia, como así también de bares y restoranes, rubros estos que venían reclamando desde hacía tiempo la correspondiente autorización para trabajar. El gobernador tiene un panorama complicado en la ciudad de Córdoba y el Gran Córdoba en cuanto a los contagios de Covid-19 y más tranquilo en el interior. Por ese motivo, felicitó el trabajo de los jefes comunales: “En Córdoba hubo una actuación coordinada y muy buena por parte de los intendentes”. Por último, Juan Manuel Llamosas también se mostró más activo en los últimos días. No sólo viajó a Córdoba a plantear ante el COE Central la autorización de nuevos rubros, sino que además estuvo recorriendo el Mercado de Abasto y el Centro de Salud para monitorear la situación en persona. El intendente aún no está en campaña pero sabe que el 27 de septiembre los riocuartenses juzgarán su accionar.