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Señales positivas de la actividad, con un plus electoral

El aparato productivo nacional muestra un rebote importante que lo ubica por encima de los niveles de 2019, antes de la pandemia. De la mano, la industria amplió el empleo. Sin embargo, en la calle aún perdura un clima alejado de cualquier bonanza económica

La recuperación de la actividad económica en algunos sectores es una realidad. La industria, siempre en términos generales porque hay ramas que aún no logran superar el fuerte bache en el que cayeron al combinar crisis más pandemia, muestra índices superiores a los que tenía incluso en el tramo inmediato de la prepandemia. El último indicador oficial mostró que se ubica al mismo nivel que mayo de 2018, cuando iniciaba la crisis cambiaria en la gestión de Mauricio Macri.

Con respecto a 2019, el año anterior a la pandemia, hay 13 de los 16 sectores industriales -que se analizan- en crecimiento. Sólo 3 no recuperaron aquel nivel: refinación de petróleo, muebles y otras industrias manufactureras y otros equipos de transporte. Entre los que más rebotaron se encuentran la industria automotriz (39% en junio en relación a 2019), maquinaria y equipo (35,3%), químicos (20,6%).

Córdoba no es una excepción en esa materia y hay buena parte del aparato fabril que rebotó por arriba del pozo Covid. Entre las que más empujan están las industrias de maquinaria agrícola, que casi no tuvieron problemas por las sucesivas cuarentenas y apenas debieron cerrar al comienzo de la crisis sanitaria, pero rápidamente reabrieron sus puertas. Y, desde allí, recuperaron el impulso que traían y siguieron en ascenso. Hay ahí un puñado de razones que explican el crecimiento, pero la principal es sin dudas el muy buen momento del campo en las últimas campañas agrícolas. Incluso en la última, Córdoba logró resultados muy positivos que la ubicaron como la principal productora de maíz, soja y maní; los dos primeros, los principales cultivos extensivos del país. Y en eso incidió fuerte el clima: la provincia no sufrió La Niña como sí lo hizo la región núcleo.

Con respecto a 2019, el año anterior a la pandemia, hay 13 de los 16 sectores industriales -que se analizan- en alza. Sólo 3 no recuperaron aquel nivel.

En paralelo, la brecha cambiaria y el cepo al dólar también ayudaron a que muchos productores vean como una opción favorable el capitalizarse y la maquinaria agrícola estuvo entre las primeras alternativas. Hay un dato adicional: para tener una sembradora hay que esperar al menos hasta fin de año porque las fechas de entrega están totalmente ocupadas. Las fábricas de maquinaria agrícola confirman esto y suman que, por la pandemia, el ritmo de trabajo muchas veces no es todo lo intenso que querrían.

También la industria automotriz de la provincia, como ocurre a nivel nacional, reaccionó con fuerza. Se sumó al empuje la construcción, que viene impulsada desde mediados del año pasado, cuando los materiales se habían movido por debajo de la inflación y habían quedado “baratos” en términos relativos, cosa que había cambiado ya en el tramo final de 2020. También porque se reactivó lentamente la obra pública, que en un año electoral suele tener un poco más de inyección de recursos y 2021 parece no ser la excepción.

Pero, para disipar cualquier distorsión que puede generar el tomar un solo mes del año para la valoración, vale la pena observar que a nivel nacional en el primer semestre de este año la actividad industrial también se ubica por encima del mismo período de 2019. La producción se ubicó 4,6% arriba de la de aquel año. Ayudó mucho Maquinaria y equipos, con casi 40% de aumento en sus niveles de producción. En segundo lugar, las automotrices treparon poco más del 9% en el primer semestre contra el mismo tramo de 2019. Ambas tienen fuerte peso en Córdoba.

Las dificultades que atraviesan hoy los argentinos de ingresos fijos son acuciantes porque el avance de precios no encuentra un respuesta satisfactoria.

Naturalmente que el crecimiento de la industria es también una buena noticia por la generación de empleo, en particular son puestos formales y mejor remunerados. La estadística revela que actualmente hay unos 23 mil puestos más en el aparato productivo que al cierre de 2019.

Con julio terminado, los datos siguen siendo alentadores porque los despachos de cemento y la actividad de las automotrices se mantienen en expansión.

Pero esto que ocurre al interior de las industrias hay otros sectores que no logran percibirlo y en la calle la sensación térmica está alejada de una bonanza, muy por el contrario.

Las dificultades que atraviesan hoy los argentinos de ingresos fijos son acuciantes porque el avance de precios no encuentra un respuesta satisfactoria y, más allá de que por estos meses pueden compensar algo por la recomposición de las paritarias (los que las tienen), en el balance interanual casi todos volverán a perder poder de compra. Eso implica que seguirán cayendo, algunos cruzarán incluso la línea de la pobreza porque su ingreso no alcanzará a comprar la canasta básica de una familia tipo, que se ubicó para junio en $66.488,33. En la sumatoria las variaciones interanuales de la canasta básica alimentaria y de la canasta básica total resultaron del 57,6% y 51,8%, respectivamente.

Por eso el Gobierno, como ocurre en los años electorales, intenta compensar esta otra cara con compensaciones adicionales a los monotributistas, reintegro de impuesto a las Ganancias, lanzamiento de programas de consumo como el Ahora 30, entre otras medidas que buscan aliviar una situación que lleva 3 años y medio de deterioro y que se agravó con fuerza desde la irrupción de la pandemia el año pasado.

Gonzalo Dal Bianco. Redacción Puntal