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Se cumplen 75 años de la primera victoria del peronismo en las urnas

El 24 de febrero de 1946 Juan Domingo Perón ganó la elección que lo convirtió en presidente de la Nación. En la ciudad, la fórmula del general obtuvo una importante ventaja sobre sus competidores. Cómo fue la campaña

Hace exactamente 75 años, el 24 de febrero de 1946, Juan Domingo Perón ganó por primera vez las elecciones presidenciales y llegó a la primera magistratura del país, gracias al voto de las clases populares. La fórmula que el tres veces presidente encabezó junto con Hortencio Quijano para la alianza laborista-radical renovadora consiguió el 52,84% de sufragios (1.487.866 votos) y derrotó al binomio José Tamborini-Enrique Mosca de la Unión Democrática, que alcanzó el 42,87% (1.207.080 votos).

En Río Cuarto, Perón también ganó de manera holgada, aunque no contó con el apoyo de los sindicatos. La doctora en Historia y docente de la Universidad Nacional de Córdoba, Rebeca Camaño Semprini, brindó detalles sobre cómo se vivió la contienda en la ciudad y se refirió a la visita que el expresidente realizó dos años después de haber triunfado en las urnas.

-¿Cuántos votos sacó Perón en Río Cuarto?

En las elecciones de febrero de 1946 la fórmula Perón-Quijano obtuvo en Río Cuarto 2.519 votos, superando por más de mil a sus contrincantes. La jornada se desarrolló sin demasiados sobresaltos. Incluso, el presidente del comité departamental del radicalismo, Miguel Ángel Zavala Ortíz, dirigió una nota al jefe del Regimiento 14 de Infantería felicitándolo por la imparcialidad y eficiencia con que habían actuado para asegurar el libre ejercicio del derecho al sufragio ciudadano. Claro que estaban convencidos de que habían ganado. Semanas más tarde, recibieron el impacto de la noticia del triunfo peronista. Otro tinte había tenido la campaña electoral. Hubo muchos actores involucrados de un lado y del otro, además de los partidos políticos, como el caso de los sindicatos, las autoridades y las organizaciones católicas y la prensa. La contienda no estuvo exenta de enfrentamientos y escaramuzas que llegaron incluso a incluir el uso de armas de fuego.

-Más allá de los conflictos que se dieron, ¿cómo fueron las campañas políticas?

-Si nos concentramos en los partidos políticos, la Unión Democrática centró su campaña en la necesidad de enfrentar al enemigo común: “el naziperonismo”. Aunque en lo que respecta a la cuestión social su programa de gobierno no era ni menos novedoso ni más conservador que el sostenido por la coalición peronista, dicho eje ocupó un lugar secundario en su campaña electoral, desplazado por la defensa de la democracia, en contra de lo que entendían como las amenazas del totalitarismo. Se privilegiaba así la “lucha antifascista”. El peronismo, por el contrario, centró la confrontación electoral en el terreno de la lucha social, agitando las banderas de la justicia social y reivindicando la obra realizada por el gobierno militar. Un punto de inflexión en este sentido fue la firma del decreto 33.302, mediante el que Edelmiro Farrell estableció un incremento general de los salarios, extendió las vacaciones pagas a la mayoría de los trabajadores, aumentó el monto de las indemnizaciones por despidos y creó el sueldo anual complementario, con la expresa mención de que empezaba a regir inmediatamente y debía ser abonado a fin de año. Esto generó un conflicto y tuvo significativa gravitación sobre los rumbos de la campaña electoral porque, el hecho de que el gobierno presentara el decreto como resultante de las instrucciones dejadas por el exsecretario de Trabajo y Previsión (Perón), provocó la reacción de los partidos opositores. Su irritación, frente a lo que consideraban un golpe electoralista del gobierno, hizo que terminaran oponiéndose al contenido de las medidas y esta circunstancia, que tal vez no estuvo ausente en los cálculos oficiales, definió su lugar en la confrontación política. La consecuente coincidencia de los partidos políticos opositores con los voceros de la clase patronal fue aprovechada por el peronismo para hacer aparecer la polarización que dominó la campaña como un enfrentamiento abierto entre sectores sociales antagónicos.

-Los gremios locales tuvieron una postura bastante particular…

-Los gremios locales, nucleados en el Comité de Unidad Sindical, se inclinaron por la fórmula de la Unión Democrática. Para comprender este divorcio entre los representantes obreros y su base social resulta necesario resaltar que, a diferencia de lo ocurrido en la ciudad de Córdoba de la mano del teniente Russo, en Río Cuarto no se construyó una base obrera desde la Secretaría de Trabajo y Previsión que sirviera de apoyatura partidaria propia al peronismo. Si bien esta secretaría fue eficiente en su tarea de mediar en las relaciones entre empleadores y trabajadores, al acercar a las bases sociales al emergente peronismo y permitir su triunfo de febrero de 1946, esto no se tradujo en la construcción de una nueva estructura partidaria. Por el contrario, inversamente al laborismo cordobés, surgido sobre la base de la Federación Obrera de Córdoba, el riocuartense tuvo en sus orígenes un exiguo componente obrero y un predominio de sectores medios y profesionales, algo que se corrigió con el paso de los años en un doble proceso de peronización obrera y obrerización del peronismo.

-¿Qué pasó con la Intendencia de Río Cuarto?

-Respecto a la Intendencia, cabe recordar que las elecciones de febrero de 1946 no incluyeron a las municipalidades. En el caso de la provincia de Córdoba, esta situación se prolongó hasta 1951. Incluso entonces, Río Cuarto fue una de las tan solo nueve localidades que eligieron intendente y Concejo Deliberante. Consecuentemente, entre 1946 y 1951 el poder municipal estuvo en manos de comisionados elegidos por el Ejecutivo provincial. En estos nombramientos influían notablemente los conflictos y posicionamientos al interior del partido peronista. El primer intendente peronista elegido por el voto popular fue Amadeo Dapena, quien encabezó el Palacio de Mojica entre 1952 y 1955. Su nominación como candidato no surgió de internas peronistas, sino que vino dictada desde las autoridades partidarias. Aunque contaba con mayoría absoluta dentro del Concejo Deliberativo (así se llamaba el Concejo Deliberante por entonces), debió enfrentar una fuerte oposición de la minoría radical, no sólo en el recinto deliberativo, donde frecuentemente era acallada, sino también en la prensa local, que se volvió el canal alternativo para hacer oír su voz.

-Perón visitó la ciudad dos años después de las elecciones de 1946, ¿fue la visita política más importante que tuvo la ciudad?

-Perón visitó la ciudad en 1948 en medio de lo que fueron sus primeras vacaciones desde que había asumido como presidente. Sin embargo, el viaje a la provincia de Córdoba tuvo poco de descanso, dado que se concretó dos semanas antes de la realización de las elecciones legislativas (marzo de 1948), por lo que no estuvo exento de actividades proselitistas, en particular por parte de su esposa Eva Duarte. Además de Río Cuarto, estuvieron en Deán Funes y en Córdoba capital. Sin dudas fue la visita política más importante que había tenido Río Cuarto hasta entonces, dado que se trató de la primera vez que un presidente en funciones visitaba la ciudad y en pleno contexto electoral. En el ámbito local, la visita de Perón puso en juego muchas cuestiones, tanto en lo referente a las internas dentro del partido como a sus vinculaciones con otros actores coma la Iglesia católica, por ejemplo.