Río Cuarto | personas | comunidades | emergencia

Una encuesta revela que la fe ayudó a las personas a transitar la pandemia

Fue hecha desde la Universidad de Buenos Aires y contó con la participación de riocuartenses. De acuerdo con las respuestas, las comunidades religiosas operaron como amortiguadores emocionales durante la emergencia sanitaria

Una encuesta realizada entre 2.672 personas reveló que, mayoritariamente, la fe ayudó a transitar la pandemia de coronavirus. El relevamiento se desarrolló desde la primera Diplomatura en Diversidad Religiosa, Espacio Público e Interculturalidad, que está siendo dictada por la Universidad de Buenos Aires, y hoy se presentarán las conclusiones desde las 19 horas a través del canal de YouTube “Diplo Diversidad religiosa UBA”.

Tal como lo publicó Puntal, hay riocuartenses involucrados en el sondeo. Uno de ellos es el párroco de Espíritu Santo, Raúl Frega, quien al momento de presentar la iniciativa aseguró: “Nos tenemos que preparar y educar más, debido a que pasamos de una cultura religiosa en la que la diversidad no estuvo tan presente a un espacio público en el que interactúan diversas tradiciones religiosas”.

El estudio, liderado por la doctora en ciencias sociales Mariela Mosqueira, se efectuó entre el 14 y el 24 de agosto pasado, mediante la circulación de un cuestionario digital por redes sociales (Facebook, Instagram y WhatsApp). Estuvo dirigido a personas de diversas comunidades de fe y, también, a ciudadanos sin filiación religiosa.

Los encuestados se identificaron como: católicos (35,2%), matriz afro (20,7%), evangelistas (17,4%), sin filiación religiosa (10,9%), Iglesia Scientology (5,2%), Iglesia de Jesucristo –mormones- (4,3%), matriz oriental (2%) y judíos (1,6%). Asimismo, el 90% de ellos indicaron que la religión/espiritualidad es importante o muy importante en sus vidas.

Fe en la pandemia

De acuerdo con las respuestas, se pudo establecer un ranking con los sentimientos más frecuentes que afloraron: esperanza (65%), miedo (61%), ansiedad (57%), impotencia (56%), tristeza (52%), enojo (37%), soledad (30%) e indiferencia (12%).

En cuanto a las variaciones por religión, se observó que, si bien el sentimiento de esperanza es alto en todas las comunidades de fe, tiende a concentrarse entre evangélicos y mormones. A su vez, se registró que entre personas sin filiación religiosa dicho sentimiento desciende significativamente y aumentan los sentimientos de malestar como miedo, enojo y soledad.

Por lo tanto, esta tendencia podría sugerir que las comunidades de fe operaron como amortiguadores emocionales durante la emergencia sanitaria.

Paralelamente, 8 de 10 encuestados afirmaron que el coronavirus afectó mucho su vida.

En otro orden, los consultados dijeron que en el transcurso de la crisis sanitaria mejoraron su fe (39%) y sus relaciones familiares (31%), mientras que empeoraron su vida social (66%) y su trabajo (39%).

Un dato sobresaliente es que el 75,3% de los sondeados precisó que la fe los ayudó mucho a transitar la pandemia. La paz interior y la sensación de protección divina fueron las experiencias espirituales más elegidas.

Al profundizar, se llegó a la conclusión de que dichas experiencias espirituales también muestran variaciones según religión. Así, la sensación de protección divina aumenta en africanistas, evangélicos y mormones; los sueños premonitorios y la clarividencia se concentran en africanistas; las sanaciones milagrosas, la palabra profética y la paz interior se incrementan en mormones y evangélicos. En tanto, en católicos, personas sin filiación religiosa y en cienciólogos sube porcentualmente la opción “no tuve ninguna experiencia espiritual”.

Más adelante, el 53% de los encuestados manifestó no utilizar objetos de tipo religiosos. Sin embargo, el resto afirmó recurrir a uno o más objetos para sentirse protegido o a salvo durante el confinamiento. Los más usados fueron velas, libros sagrados, medallas y estampitas.

Entre mormones sube el uso de libros sagrados; en católicos aumenta la utilización de aguas/aceites, medallas y estampitas; en africanistas se incrementa significativamente el uso de velas, estatuillas, aguas/aceites, aromáticos, piedras, yuyos y amuletos; y en personas sin filiación religiosa se concentra la utilización de aromáticos.

Comunidades de fe y pandemia

En otra parte de los resultados se menciona que, durante la emergencia sanitaria, las comunidades de fe ofrecieron distintos canales de comunicación no presencial, siendo los más destacados los grupos de WhatsApp, las redes sociales (Facebook, Instagram, YouTube) y las plataformas de encuentros en vivo (Zoom, Meet o similar).

La mitad de los consultados aseguró que las vacunas contra el coronavirus son confiables y seguras, mientras que la otra mitad tiene reparos.

Además, dispusieron asistencia social mediante reparto de alimentos (45,2%), kits de higiene (32,6%), medicamentos y abrigo (26,6%), ayuda con dinero/trabajo (20,6%), cuidados a personas de riesgo (19,7%) y grupos de contención (13,6%).

También proporcionaron asistencia espiritual mediante consejería (41,2%), acompañamiento a personas infectadas (34,1%) y cultos (21,3%).

Al mismo tiempo, se articuló con otras organizaciones para extender la ayuda en emergencia. Específicamente, tendieron puentes con organizaciones sociales (15,7%), con otras religiones (14,2%) y con el Estado (10,8%).

La ayuda social tiende a concentrarse en mormones y evangélicos; el acompañamiento espiritual a personas infectadas con Covid-19 aumenta en mormones y evangélicos; la consejería sube notoriamente en evangélicos y en segundo lugar entre africanistas y mormones; y, finalmente, la realización de cultos se incrementa en cienciólogos y mormones.

A la vez, la articulación con el Estado tiende a concentrarse en mormones y evangélicos; la acción con organizaciones sociales, en mormones, cienciólogos y evangélicos; y el diálogo interreligioso aumenta en mormones y cienciólogos.

El 95% de los encuestados afirmó que en sus comunidades de fe hubo acatamiento al aislamiento social preventivo y obligatorio.

En tanto, 6 de cada 10 consultados consideraron adecuadas las medidas exigidas por el Gobierno a las actividades religiosas para proteger la salud de la población. Esta tendencia se acrecentó en africanistas y personas sin filiación religiosa. En paralelo, 3 de cada 10 las evaluaron como exageradas, concentrándose en católicos y cienciólogos, mientras que 1 de cada 10 afirmó que el Estado no debe limitar la actividad religiosa en ninguna circunstancia, subiendo 13 puntos en miembros de la Iglesia Scientology.

El 42,7% de las personas encuestadas afirmó que la presencialidad es fundamental para vivir la fe. El 25,2% declaró que vivirá su fe en la virtualidad y la presencialidad y solo el 2,8% manifestó tener miedo de volver a la presencialidad.

Más del 70% de los entrevistados consideró que las comunidades y líderes religiosos han sido factores de contención social y emocional durante la pandemia por Covid-19. Por ello existe un amplio consenso en señalar que el Estado debe articular con líderes y comunidades de fe en momentos de emergencia sanitaria y que la actividad religiosa debe ser designada como esencial.

Creencias sobre la pandemia

Casi el 80% de las personas encuestadas vinculó el nuevo coronavirus con una o más teorías de conspiración. Entre ellas, la más aceptada –con un 36,6%- es aquella que sugiere que el SARS-CoV-2 es un virus creado en un laboratorio que se escapó. Las explicaciones trascendentes se concentran en las opciones oportunidad de cambio personal/social (33,6%) y señal de los últimos tiempos (11,6%), mientras que las percepciones naturalistas fueron elegidas por el 40,9% de los casos.

Aquí también existen variaciones según religión. Las opciones “es un arma biológica”, “es una estrategia de la industria farmacéutica...” y “es un complot para implantar un nuevo orden mundial” se incrementan entre personas afiliadas a la Iglesia Scientology. Esta última teoría sobre el complot también presenta un aumento porcentual entre evangélicos.

Casi el 80 por ciento de las personas que fueron encuestadas vinculó el nuevo coronavirus con una o más teorías de conspiración.

Las percepciones naturalistas del nuevo coronavirus tienden a concentrarse en personas identificadas como sin filiación religiosa, mientras que en las percepciones trascendentes la opción “una oportunidad de cambio personal /social” se concentra en personas pertenecientes a la Iglesia de Jesucristo y “es una señal de los últimos tiempos” aumenta significativamente en estos últimos y en evangélicos.

En tanto, la batería de medidas sanitarias recomendadas por científicos y médicos fueron consideradas como las más efectivas para salir de la pandemia por Covid-19, siendo la vacunación masiva la que ocupa el primer lugar con un 77,7%. Las acciones espirituales o naturistas aparecen como opciones, pero con porcentajes atenuados.

La vacunación masiva presenta altos porcentajes de aceptación en la mayoría de las comunidades de fe analizadas y en las personas sin filiación religiosa. Esta aceptación decrece 7 puntos entre evangélicos y 50 puntos entre personas de la Iglesia Scientology. Las opciones “consumo de vitamina D…” y “elevación espiritual” aumentan en personas de la Iglesia Scientology, mientras que “protección divina” sube significativamente entre evangélicos.

La mitad de los encuestados aseguró que las vacunas son confiables y seguras y la otra mitad tiene reparos sobre la seguridad de las mismas.

Entre los miembros de la Iglesia Scientology aumenta la opción de no vacunarse por no tener confianza en las vacunas; por el contrario, entre mormones se incrementa la decisión de vacunarse por confiar en las vacunas y en la ciencia. En africanistas se concentra la decisión de vacunarse por protección de la enfermedad y evitación de muerte, mientras que en personas sin filiación religiosa prima la decisión de vacunarse por responsabilidad social y familiar.

Por último, los autores del sondeo aclararon que la encuesta es no probabilística, por lo que los porcentajes consignados en el informe se refieren al universo de personas que respondieron a las consultas.

En tanto, también vale mencionar que los lugares de residencia de los encuestados son ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires (52,1%), Región Centro (24,1%), Norte Argentino (10,1%), Regiones Sur y Cuyo (4,8%) y otros países fuera de Argentina (8,9%).

Nicolás Cheetham. Redacción Puntal