Una vez más, el centro de la Ciudad de Buenos Aires fue escenario de una protesta encabezada por jubilados, quienes se movilizaron hacia el Congreso de la Nación exigiendo un incremento en sus haberes y en el bono que reciben mensualmente. A la manifestación se sumaron también distintas agrupaciones sociales y sindicales.
Como parte del operativo de seguridad, las fuerzas policiales desplegaron un fuerte dispositivo en las inmediaciones del Congreso con el objetivo de evitar cortes de tránsito, aplicando el protocolo antipiquete. La marcha se trasladó desde el Congreso hacia Plaza de Mayo, mientras agentes de la Policía de la Ciudad escoltaban a los manifestantes para impedir que bloquearan por completo la avenida de Mayo.
Durante el recorrido se produjeron algunos empujones y tensiones entre efectivos policiales y manifestantes, particularmente a la altura de la calle Libertad, donde se montó un cordón policial que detuvo el avance de las columnas.
El operativo incluyó vallados preventivos en los accesos principales a la Plaza del Congreso y la presencia de móviles tanto de la Policía de la Ciudad como de la Policía Federal.
El eje del reclamo es la suba de la jubilación mínima a 1.250.000 pesos, la recuperación plena del acceso a medicamentos y tratamientos médicos, y el restablecimiento de la fórmula de movilidad jubilatoria.
Con carteles y consignas críticas hacia el ajuste económico, los manifestantes apuntaron contra “el brutal plan del FMI que castiga a los sectores más vulnerables”, según expresaron voceros de la movilización. También denunciaron el vaciamiento del PAMI y las dificultades crecientes para acceder a medicamentos y servicios de salud.

