Definir el tipo de abertura a incluir en una obra no debe representar sólo una decisión meramente estética. Conocer el uso que se le va a dar, las orientaciones del proyecto, el sistema de acondicionamiento elegido para el ambiente donde se incluirá y si va a instalarse en un edificio público, o destinarse para alquiler o para uso del propietario, son algunas de las variantes que pueden orientar la búsqueda de la abertura acorde a determinado espacio.
En tal sentido, el ingeniero civil Ignacio Codó, titular de la firma Ecowin, considera que “cada abertura debe ser definida según el proyecto integral” del que formará parte.
“En nuestro caso, estamos focalizados en brindar soluciones a medida tanto en el asesoramiento previo como en la fabricación final de cada abertura. Consideramos que no alcanza sólo con que nos entreguen la planilla de aberturas para pasar a fabricación, sino que siempre solicitamos que nos aporten una planta del proyecto para poder analizar el conjunto”, precisa Codó a Puntal ADC.
Y agrega: “Mientras más datos tengamos, mejor asesoramiento podemos brindar. Hay muchas cosas que podemos ver de entrada y contribuir a descartar inconvenientes a futuro”.
El titular de Ecowin comenta que en general la gente se inclina por la incorporación de las tradicionales aberturas corredizas (puertas o ventanas), pero precisa que, si bien son las más accesibles en cuanto a costos, existen sistemas alternativos que brindan soluciones a cuestiones puntuales y que a la larga representan decisiones eficientes en cuanto a usos.
“En nuestro caso, empezamos con una serie de consultas para llevar la obra a lo óptimo. Analizamos cuál será el uso que se le va a dar porque no es lo mismo una abertura que va a ir a un lugar que se alquila que a uno propio. También analizamos quién lo va a usar y el posible recambio de usuarios; si va a ser habitado por niños o no, y en función de todo ello nos inclinamos por aberturas de funcionamiento más simple o más sofisticado”, sostiene Codó.
Y añade: “Definidos el perfil del usuario y el material a utilizar, empezamos a ahondar en las distintas opciones y no sólo en cuanto a las características de la abertura, sino también a cuestiones complementarias, como por ejemplo el modo en que van a oscurecer, si será con cortinas de enrollar o con persianas, si hay requerimientos de seguridad, si hay orientaciones que debamos considerar, entre otras”.
Las uniones constructivas en donde la abertura cobrará protagonismo constituyen otro aspecto a tener en cuenta al momento de definir la selección de la tipología adecuada.
“Hay diseños minimalistas que buscan uniones limpias y un correcto análisis de esa situación permitirá llegar a la solución deseada en cuanto a la implementación de aberturas”, menciona.
Corredizas, plegadizas y oscilobatientes
Cada una tiene su impronta particular y, si bien los sistemas corredizos constituyen la alternativa más común, ya sea por costumbre o por costos, las aberturas plegadizas y las oscilobatientes pueden contribuir a brindar soluciones superadoras.
Las primeras son las que se desplazan por correderas paralelas y son la que menor prestación térmica ofrecen de las tres por su independencia entre las hojas que la conforman.
El sistema oscilobatiente, en cambio, es muy efectivo al momento de elegir una abertura que se exponga a fuertes vientos. Si bien el sistema de desplazamiento es similar al corredizo, ya que se moviliza por correderas paralelas, la gran diferencia está en el cierre, que brinda hermetismo y garantiza mayor aislamiento acústico.
Este sistema es similar al que muestran las puertas laterales de los vehículos utilitarios tipo tráfic, en las que una vez que se presiona el cerrojo para dar apertura la hoja se mueve primero hacia adelante para luego desplazarse por correderas hacia uno de los lados. Tanto la corrediza como la oscilobatiente ofrecen una ventilación del 50 por ciento del total de su extensión.
En tanto, el sistema plegadizo gana cada vez más adeptos, principalmente en aquellos que buscan ganar un ambiente interior más con el aprovechamiento de la galería y que en verano pueda volver a recuperar su uso de espacio intermedio.
“En este caso, la ventilación y la posibilidad de paso se aprovecha en todo el largo de extensión que tenga la abertura”, explica Codó.
Este tipo de sistema es óptimo también al momento de dividir ambientes en casas y oficinas y pueden ser fabricadas en aluminio, de PVC e inclusive de vidrio templado, en paneles que se desplazan por sistemas de rieles que van suspendidos en el aire.

