Los Pumas vuelven a Córdoba: la productora local que consolidó el regreso del rugby internacional
La compañía nacida en 2021, liderada por Rodrigo Escribano, Francisco Quiñonero e Ignacio Rinaldini, volvió a articular con la Unión Argentina de Rugby y el Gobierno provincial para organizar un nuevo encuentro en el estadio Mario Alberto Kempes, tras el antecedente frente a Nueva Zelanda que reactivó la plaza y generó fuerte movimiento económico y turístico en la provincia
La productora cordobesa BS Group confirmó la realización de un nuevo partido internacional de Los Pumas en el Estadio Mario Alberto Kempes, previsto para el 4 de julio. La firma, que ya organizó el histórico cruce ante los All Blacks en la capital provincial, volvió a articular con la Unión Argentina de Rugby (UAR) para concretar el regreso del seleccionado nacional a Córdoba.
La empresa, creada en 2021 y comandada por Rodrigo Escribano, Francisco Quiñonero e Ignacio Rinaldini, participa en la gestión, desarrollo, sponsoreo y logística de más de 200 eventos deportivos en distintos puntos del país. Su intervención abarca desde esquemas “llave en mano” hasta operaciones específicas vinculadas a comercialización, marketing, hospitalidades, operatividad con equipos y experiencias para el público.
BS Group trabaja con actores de peso en el ecosistema deportivo internacional, entre ellos FIFA, CONMEBOL y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), además de productoras y organizadores privados. En Córdoba, la firma ganó visibilidad cuando impulsó el partido entre Los Pumas y los All Blacks en el Kempes, un evento que marcó el regreso del rugby internacional de primer nivel a la provincia tras más de una década.
“Nos acercamos al rugby cuando compramos la franquicia de Dogos y desde ahí tenemos una relación muy cercana con la UAR. A partir de ese diálogo empezamos a pensar en Pumas en Córdoba. Hace un año y medio empezamos a trabajar y a entender por qué hacía 11 años que no venia Pumas a Córdoba y alguien nos dijo que la clave está en trabajar para dejar de salir sólo en las páginas de deportes. Entendemos que estos eventos son mucho más. Para eso empezamos a medir el impacto de un evento con el trabajo del Clúster. Compramos los derechos de un partido que era la final del Ascenso, Almirante Brown-Independiente de Mendoza, y fue un boom, vinieron 45.000 personas que gastaron $1500 millones en dos días”, remarcaron desde la empresa.
A partir de esa experiencia, la productora comenzó a desarrollar herramientas de medición para dimensionar el impacto económico y turístico de los espectáculos deportivos. Entre ellas, avanzó en la construcción de un gemelo digital que permitió simular escenarios y proyectar hasta dónde podía escalar la generación de ingresos directos e indirectos en la ciudad y la provincia.
“Salvando distancias y con distintos matices, en vez de traer a Paul McCartney, traemos Pumas-All Blacks, con todas las complejidades que tiene el deporte”, señalaron desde BS Group al comparar la organización de un recital internacional con un partido de rugby de máxima exigencia.
Detrás de la firma se ubica Rodrigo Escribano, vicepresidente tercero del Club Atlético Talleres, quien construyó su perfil empresarial en la intersección entre deporte, gestión profesional y articulación público-privada. En el regreso de Los Pumas a Córdoba, la productora trabajó en coordinación con el Gobierno provincial que encabeza Martín Llaryora, la UAR y la Unión Cordobesa de Rugby.
El vínculo con el Estado resulta determinante para la concreción de este tipo de encuentros. Escribano explicó en Letra P que la articulación público-privada permite ordenar cronogramas, garantizar infraestructura y asegurar la disponibilidad del estadio. “En estos eventos puntualmente, lo que hacemos es solicitarle a la Provincia que nos apoye facilitando la infraestructura o algunas habilitaciones y garantías. El riesgo lo asumimos nosotros, pero es muy importante ir de la mano con el Estado para ajustar cronogramas y tener el estadio disponible”, explica.
El empresario también contextualiza el proceso que permite recuperar la plaza cordobesa para partidos internacionales de rugby. “Desde 2014 Los Pumas no venían. Se había roto la confianza con la Unión Argentina de Rugby y Córdoba no estaba aprobada para hacer partidos internacionales. Volver a traerlos no era fácil. Y terminó siendo el evento de mayor repercusión económica y turística del siglo para la provincia”, afirma.
Sobre el esquema económico, Escribano detalló que la Provincia no participó del negocio en términos de porcentaje directo. “La Provincia no se queda con un porcentaje del negocio. Lo que hace es fomentar lo que hoy se llama la economía naranja: todos los ingresos directos e indirectos que genera el evento. Hoteles, restaurantes, estaciones de servicio, peajes, gastronomía. Córdoba estuvo lleno total. Ahí es donde gana la Provincia y donde gana toda la sociedad”, sostiene.
Además del rugby y el fútbol —donde desarrollaron espacios Hospitality para finales continentales— la productora avanzó con proyectos vinculados al tenis, el hockey y el automovilismo. En paralelo, proyectó la construcción de un estadio propio y un centro deportivo, en el marco de su estrategia de expansión dentro del denominado sportbizz.