En la antesala del encuentro, uno de los disertantes principales, el licenciado en Filosofía y doctor en Ciencias Políticas, Santiago Polop, dialogó con Puntal AM y trazó un crudo diagnóstico de época sobre las problemáticas que jaquean la salud colectiva.
Polop explicó que los ejes del debate giran en torno a fenómenos globales y nacionales indiscutibles en las estadísticas: el incremento en la venta de psicofármacos, la suba de sustancias y el aumento de suicidios o intentos de suicidios, especialmente en las juventudes.
Al describir el escenario actual, el especialista señaló que existe una "suerte de disolución de ciertos vínculos que hacen a la salud poblacional y colectiva", afectando directamente a la solidaridad, la empatía y las formas de cuidado. Según su análisis, la estructura político-temporal está atravesada por discursos que instan a la "disyunción" (el uso del "o").
"Nuestra estructura está atravesada por discursos que instan a la disyunción: éxito o fracaso, libertad o democracia. Cuando la trama de nuestra existencia se pone en esos términos, lo que está minorizado en esa disyunción, por ejemplo el fracaso, se empieza a experimentar como un problema", argumentó Polop.
El intelectual advirtió sobre los devastadores efectos psicológicos en los "cuerpos fracasados" que no logran cumplir con los estándares impuestos por el mercado, el rendimiento económico, el ámbito estudiantil o las redes sociales. "El problema es cómo se convierte el fracaso en una lógica de mercado, en los perdedores, en los que quedan por fuera, los invisibilizados. Esas lógicas de la angustia, del trauma, de la depresión o de la ansiedad repercuten en nuestro estado existencial y dañan la experiencia del sujeto en el mundo", enfatizó.
Al ser consultado sobre las causas de este malestar, Polop atribuyó parte de la responsabilidad a las nuevas tecnologías, afirmando que "aumentan la ansiedad de no alcanzar ciertos estándares". Frente a esto, propuso oponer la lógica de la "conjunción" (el uso del "y"): "Somos individuos y comunidad al mismo tiempo. Pero la lógica de este tiempo nos hace pensar separados de lo común, buscando individualmente el máximo rendimiento".
Esta dinámica, según el filósofo, explica un fenómeno social particular: por qué la sociedad no estalla externamente. "Las subjetividades implosionan en lugar de estallar. Cuando se refugian en su individualidad, el sujeto tramita la ansiedad o la angustia encerrado en su habitación; y esa tramitación culmina en el intento de suicidio o en el abandono de la conjunción. No buscan la comunidad, se aíslan. Cuando se cortan los lazos de solidaridad, nos fragmentamos. Pasa hacia adentro: la subjetividad se derrumba en silencio", alertó.
Para Polop, los datos objetivos reflejan una crisis profunda que toca incluso la baja en la tasa de natalidad, preguntándose si existe un "deseo agotado de traer una vida al mundo".
"Tenemos una época en la cual vemos que la continuidad de la vida está hackeada por aquellas partes que etariamente deberían desear más vida, que son las juventudes que no desean reproducirse, que desean aislarse o no vincularse. Si vivimos vidas agotadas, cansadas y explotadas, con una sensación de falta todo el tiempo por no ser tan exitosos como se nos manda que debamos ser, esto debiera ser cada vez más un problema de salud pública", reflexionó.
Finalmente, el profesional lanzó una fuerte crítica hacia la gestión gubernamental actual, vinculando el sufrimiento subjetivo con el clima de época. "Tenemos un Estado nacional cuya política pública rompe los criterios de la convivencia, rompe los criterios de la conjunción y avala la disyunción. Cuando se fomentan lógicas de odio, se avalan estas lógicas y la conjunción queda solo como un dato de color", concluyó.
Embed - Santiago Polop – lic en filosofía y Dr. en ciencias políticas