“La verdad no tengo palabras, en cuestión de segundos ves como se va perdiendo todo. Ver la cara de mi viejo te deja sin palabras”, fue el posteo de la pequeña Lourdes Cotoloni en Twitter esta semana, después de que un voraz incendio arrasó con parte del campo de su padre Sergio, ubicado cerca de Reducción, a pocos metros de la ruta 8. La publicación en la red del pajarito fue acompañada por una imagen de la cara de su padre luego de combatir el fuego. Tizne y ojos rojos brillosos dominaban el rostro de Sergio, que no tardó en convertirse viral y hoy acompaña la portada de este suplemento.
El productor de Reducción le contó a Tranquera Abierta cómo sucedieron los hechos el mediodía del sábado, cuando un fuerte viento azotó toda la región. “Comenzó cerca de las 13:30 cuando empezamos a sentir olor a humo, pero no se veía nada porque el viento era impresionante y la tierra impedía ver más allá de unos pocos metros. Yo estaba con mi hermano y sobrinos y les comenté de ese olor. Llamamos a los vecinos pero nadie veía nada hasta que uno de ellos nos advirtió que el fuego había entrado a su campo. Aparentemente todo comenzó del lado de la ruta a Bengolea y de ahí se vino rapidísimo. En nuestro campo, recorrió unos 1.500 metros en unos 15 minutos”, recordó Sergio Cotoloni graficando el escaso tiempo que le insumió al fuego convertir los lotes en guadales.
Desde el inicio del fuego hasta el campo de la familia hay algo más de 15 kilómetros, pero desconocen qué fue lo que lo motivó. “Fue una cosa desesperante ver cómo el incendio arrasaba el casco. El fuego alcanzó un ancho de unos 1.500 metros más o menos y siguió por los vecinos porque se expandió por todos lados. Incluso pasó la ruta 8 y recién lo paró el río Cuarto”, recordó a este suplemento el productor de Reducción.
En poco tiempo el veloz avance de las llamas encendió rastrojos de maíz y el casco completo alrededor de la casa, que lograron salvar. “Perdimos muchas plantas y árboles del casco que se incendiaron, también postes y rollos. Y los animales los fuimos largando lo más rápido que pude. Fuimos cortando los alambres para que escapen. Y lo peor era que estaba mi mamá adentro de la casa y cuando pasó lo peor del fuego ella se quedó ahí y nosotros estábamos afuera tratando de combatirlo. No me dio tiempo a sacarla de adentro, me tapó el humo y el fuego en ese momento. Por eso esperé a que pasara el fuego más fuerte y pude entrar recién cuando llegaron los parientes del pueblo a dar una mano. Ardía todo por todos lados”, remarcó Cotoloni.
Recordó que su madre estuvo unos minutos sola adentro de la vivienda del campo, donde vivió toda su vida. “Estuvimos hasta las 12 y pico de la noche apagando las brasas porque estaba todo encendido. Las llamas se frenaron en el río, entre Reducción y Alejandro”, rememoró.
En el campo mixto de Cotoloni hay hacienda vacuna, porcina, pero también caballos y algunos ovinos. “Los pude recuperar porque los fuimos echando para el lugar en donde no pasó el fuego, cortando alambres. Los salvamos a todos”, remarcó aliviado el productor, que forma parte de la tercera generación en ese campo.
Claro que el principal impacto en el campo familiar pasa por los lotes desnudos y quemados que quedaron. “Lo más bravo que queda por remediar son esos lotes que se volaron y ahora estamos rayando con unos cinceles en el campo nuestros y de los vecinos. Porque no quedó nada y es impresionante el guadal que dejó el fuego y cómo se está volando. Y para colmo esta semana parecía que iba a llover algo y no pasó nada”, se lamentó Cotoloni.
El campo de la familia tiene casi 500 hectáreas y era del abuelo de Sergio y pasó por las manos de su padre que falleció a comienzos de año y ahora lo trabaja junto a un hermano y sobrinos. “Mi viejo vivía en este campo, tenía 89 años y no había forma de sacarlo de acá. Igual que a mi vieja, que sigue acá”, dijo el productor desde el establecimiento rural.
Pese a los daños sufridos, Cotoloni ya se anima a pensar a futuro: “No queda otra que comenzar a remontarla. La verdad es que por donde pasó el fuego no quedó nada. El alambre lo perdimos todo, 3.500 o 4 mil metros de alambre chanchero de 10 hilos, se perdió todo. Hay que empezar despacito de nuevo. Por lo menos la parte de animales pudimos salvar todo y desde ya que a mi vieja que estaba dentro de la casa y que no le pasó nada, que es lo más importante”, indicó, antes de destacar que en la producción habitual del campo hay pasturas, soja, maíz para consumo de la hacienda, hacemos un poco de todo. Es un campo mixto”, finalizó el productor que sabe que a partir de ahora es tiempo de resiliencia.

