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La historia de la jefa trans del Registro Civil de Reducción

Florencia Carbonell recuerda que apenas salió la ley de Identidad de Género fue volando a hacer su DNI. Diez años pasaron y hoy es oficial público, tiene un salón de belleza donde trabajan otras personas trans y sigue militando por una mejor calidad de vida

La mujer trans que hoy tiene 29 recuerda que estaba “cansada” de tener que mostrar su documento y que la miraran dos o tres veces para advertir que su foto no coincidía con quien era en realidad.

Las vueltas de la vida hicieron que hoy, al cumplirse diez años de aquel episodio que fue posible porque el 9 de mayo del 2012 se aprobó la ley de Identidad de Género, Florencia Carbonell está al frente del Registro Civil de Reducción. “Hago de todo, pero hasta ahora nunca me tocó hacer una rectificación de DNI, recién esta semana tengo que iniciar un trámite”, cuenta.

Además de su trabajo público, hace 11 años que es peluquera, tiene un salón de belleza en la localidad y aprovecha el espacio para que otras personas trans puedan trabajar allí también.

Su historia

“Hay años que prefiero no recordar”, señala Florencia Carbonell. Cuando era chica empezó a sentir que su atracción era más grande por los chicos que por las chicas. “Tenía amigas chicas porque me sentía femenina, me gustaba estar con ellas. Pero a los 12 recuerdo que me gustaba un compañerito”. Por suerte, había al menos una amiga con quien podía charlar del tema, pero no sin sentir “vergüenza”. “Eso ha cambiado por suerte hoy en día: antes había más discriminación. Si bien aún falta, en muchos aspectos, pero estamos mejor”, opina.

En 2014, Florencia Carbonell salió elegida en Reducción como la primera reina trans de un carnaval argentino. A partir de ahí, empezó su interés por hacer algo “por y para” el pueblo. Si bien presentó un proyecto para desarrollar actividades culturales en el museo de la localidad, no tuvo eco su pedido. “No querían saber nada con una travesti”, indica.

Años más tarde, el actual intendente Andrés Passero Garay la convocó para sumarse a su partido político, gracias a una amistad y un parentesco que une a sus respectivas madres. “Mi primer trabajo fue ir a conocer las necesidades de la gente. Con una compañera trans recorrimos todas las casas y charlábamos con la gente. Fue muy lindo, nos recibieron re bien”. Esa fue la primera tarea que le asignaron y la repasa con mucha alegría.

Mi primer trabajo fue ir a conocer las necesidades de la gente. Con una compañera trans recorrimos todas las casas y charlábamos con la gente Mi primer trabajo fue ir a conocer las necesidades de la gente. Con una compañera trans recorrimos todas las casas y charlábamos con la gente

Posteriormente, empezó a trabajar en la municipalidad, en el área de Cultura y antes de la pandemia por Covid-19 se incorporó al Registro Civil. “Empecé ayudando: hacía limpieza, sacaba fotocopias, entregaba partidas de nacimiento, pero no era la jefa. Ya había una jefa, Vale, que me enseñó y me sigue enseñando”, explica. Durante el aislamiento se capacitó para ser oficial público y quedó como jefa del registro, junto a su colega que también es oficial público.

-¿Te gusta ser la jefa trans del registro?

-Sí. Esto abre la cabeza a la gente. Ser una chica trans que actúe de oficial público, jefa del registro. Es muy importante. Cada vez que nace un niño y va la mamá a anotarlo conmigo me llena de orgullo. Es hermoso, para mí es hermoso.

-¿Cómo te llevás con la gente de Reducción?

-Re bien. Me conocen de chica. Es gente es sana. Pensé que me iba a costar más. Cuando era más joven me fui del pueblo pensando que la gente que era muy católica me iba a prender fuego en la casa. Pero cambié yo y se ve que cambió la gente. Me fui por varios años y cuando volví todos me aceptaron. Más allá del sufrimiento que he tenido, ya aprendí a borrarlo y hoy me tomo todo con gracia.

-¿Cómo se vive en un pueblo tan religioso? ¿Sos creyente?

-El domingo me tocó trabajar en la fiesta y tuve que ir porque estábamos todos abocados a la fiesta de mayo. Con el cura me llevo muy bien, nos saludamos todas las mañanas. Yo soy creyente pero creo en el Dios que está en mi casa y en una estampilla que llevo en la billetera. Creo en eso. He ido a la iglesia, me confesé, tomé la ostia, he sido madrina y no he tenido problemas, pero creo más en el Dios que está en mi casa.

-¿Qué le pedís al Dios tuyo todos los días?

-Más que pedir le agradezco, por estar viva; porque mi familia me apoye, por tener una pareja estable, mi casa, mi trabajo. Una tiene que aprender a agradecer lo que le pasa en la vida. Nadie va a tener la vida perfecta. Y tenemos que ver lo que damos también.

La ley

El lunes se cumplen 10 años de la sanción de la ley de Identidad de Género, que, entre otros alcances, permite a las personas hacer la rectificación de su DNI para que coincida con su identidad autopercibida y asegura un trato digno y respetuoso.

Según datos provistos por el Registro Nacional de las Personas (Renaper) y la Dirección de Población del Ministerio del Interior, son 12.655 personas las que ya han iniciado este trámite a lo largo de una década en Argentina.

“Para mí la ley fue un todo, porque pude tener mi nuevo documento”, dice a Puntal. “Yo ya me sentía mujer antes de la ley, pero era triste tener que sacar el documento”, repite.

Para mí la ley fue un todo, porque pude tener mi nuevo documento. Yo ya me sentía mujer antes de la ley, pero era triste tener que sacar el documento Para mí la ley fue un todo, porque pude tener mi nuevo documento. Yo ya me sentía mujer antes de la ley, pero era triste tener que sacar el documento

En el marco de este aniversario, el jueves se realizó un conversatorio en la Universidad Nacional de Río Cuarto, al que fue invitada Carbonell a participar de una mesa sobre “justicia e interseccionalidad”. Es la primera vez que le toca participar de una actividad similar. “Fue re lindo escuchar otras experiencias de vida, fuerte, emocionante”, contó.

Además, durante la jornada se tocaron otras temáticas que atañen al colectivo de personas LGTBQ+.

-En la mesa donde expusiste, había colgada una bandera con la leyenda “Ley Integral Trans ya”. ¿Por qué es necesaria esta ley?

-Yo estoy a favor de la ley Integral Trans porque incluye la reparación histórica, para las chicas mayores de 35 y 40 años que la están pasando mal. Hay chicas que están encerradas, en sillas de ruedas, que no pudieron acceder a muchas cosas y sería muy importante que las jubilen. Necesitamos más, más salud pública, más educación y ahí es donde deben actuar los gobiernos.

-Hace unos días la ciudad de Río Cuarto incorporó a nueve personas trans. ¿Por qué es importante el cupo laboral trans?

-Para que tengamos visibilidad. Que nos vean que estamos, que existimos, y que la gente nos reconozca como seres humanos que somos, seres vivos. ¿Por qué tenemos que seguir escondidas?

Quiero aclarar también que el intendente Andrés Passero no necesitó la ley de cupo para incorporarme a mí y a una compañera más, y hay otra que no está bien de salud y le dan ayuda también. Yo siempre le estaré agradecida.

-¿Qué les dirías a las familias de niñeces trans?

-Lo único que les puedo decir a los padres y madres es que los acompañen y los apoyen porque es tan triste sentirse solo, y más en esta transición. La gente te mira, te juzga, y sumado a eso, si no tenés el apoyo de tu familia, te querés morir antes que pasar por eso.