Si bien en enero, cuando se aplicó el recorte de las alícuotas para los granos se dijo que era temporaria y duraría hasta el 30 de junio, en las entidades creían en la posibilidad de una continuidad para avanzar incluso en un esquema hasta la eliminación definitiva. Pero el Gobierno no sólo ratificó la fecha de caducidad de la baja sino que remarcó que no hará nada que ponga en riesgo el equilibrio fiscal. Y gran parte de ese equilibrio está montado sobre el cobro de los derechos de exportación.
Frente a ese escenario, la Rural de Río Cuarto se preguntó: “¿Hasta cuándo las retenciones y desde cuándo una verdadera reforma impositiva?”
El presidente de la entidad, Heraldo Moyetta destacó que “se necesita una salida con más productores y más producción, no con más impuestos”.
Ante la decisión del Gobierno Nacional de volver a aplicar, desde mañana el esquema de derechos de exportación vigente hasta fines de enero para la soja, sus derivados y el maíz, la Rural de Río Cuarto expresó su preocupación y rechazo, y advirtió sobre el impacto negativo que esta medida tendrá sobre los productores agropecuarios, especialmente los más alejados de los puertos y con menores niveles de productividad.
En esa línea, Moyetta consideró que se trata de “una medida poco acertada desde el punto de vista de la producción agropecuaria”, y remarcó que “las retenciones son un impuesto distorsivo que incluso el propio presidente de la Nación reconoce como tal”.
“Mientras no se modifique la matriz tributaria, las retenciones seguirán siendo una herramienta clave para el equilibrio fiscal, pero eso pone en riesgo la rentabilidad del productor y atenta contra la continuidad del productor genuino, promoviendo la concentración de la tierra y el achicamiento del entramado productivo”, advirtió el directivo ruralista.
Desde la entidad alertan además que los valores internacionales actuales de los commodities más relevantes, como la soja y el maíz, se encuentran en niveles bajos, por lo que una mayor carga impositiva vuelve inviable la actividad en muchas zonas del país.
Según anticiparon desde la Bolsa de Cereales de Córdoba, la provincia dejaría de recibir en manos de sus productores un total de 420 millones de dólares con el regreso de las alícuotas anteriores. Se estima que los productores de soja dejarían de percibir entre 50 y 110 dólares por tonelada, dependiendo de su localización y escala, mientras que en el caso del maíz resignarían hasta 30 dólares por tonelada, agravando el ya ajustado margen de rentabilidad.
Moyetta también hizo hincapié en que “toda intervención del mercado, desde la creación misma de las retenciones, ha perjudicado históricamente a los productores”, y que es necesario avanzar hacia una reforma tributaria integral que elimine gradualmente este tipo de impuestos.
“Se necesita una salida con más productores y más producción, no con más impuestos. La presión fiscal sobre quienes producen, comercian o industrializan en la Argentina es muy alta. Somos poco competitivos y eso también genera preocupación ante las importaciones”, sostuvo el dirigente.
Finalmente, Moyetta valoró que algunos gobernadores hayan comenzado a cuestionar públicamente las retenciones, al señalar que son recursos que se desvían de sus provincias. “Ojalá se hubiesen manifestado desde el primer momento, porque esta transferencia de recursos históricamente ha perjudicado a las economías regionales”, expresó.
Desde la entidad ruralista insisten en que una verdadera solución llegará únicamente con un sistema tributario equitativo, consensuado en el Congreso, que fomente la producción formal, la competitividad y termine con la economía informal.